CUBA: TEMPI DURI PER I 'CUENTAPROPISTAS'

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CUBA: TEMPI DURI PER I 'CUENTAPROPISTAS'

Messaggioda Guajiro. » 09/08/2018, 21:17

La venganza del burócrata: nuevas medidas asfixian la iniciativa privada en Cuba

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LA HABANA, 8 agosto, 2018
El economista Richard Feinberg considera que las nuevas regulaciones que comenzarán en diciembre a regir el sector privado en Cuba serán “la venganza del burócrata”.

Mientras los más exitosos de los cerca de 600,000 cuentapropistas cubanos han hecho dinero y se entusiasman intentando expandir sus negocios, los burócratas cubanos, incluidos algunos incondicionales del Partido Comunista y empleados de empresas estatales en apuros, han recibido “salarios miserables a menudo en trabajos aburridos que no sirven”, dijo Feinberg, profesor de la Escuela de Política Global y Estrategia de la Universidad de California en San Diego y miembro de Brookings Institution. “Sienten envidia, se sienten abandonados, marginados”, dijo.

Las nuevas regulaciones, que fueron lanzadas el mes pasado pero que no entran en vigor hasta el 7 de diciembre, también detallan con impresionante precisión posibles infracciones, sanciones y multas, así como métodos de supervisión y requisitos de rendimiento.

Ejemplo: Las regulaciones para un cubano que quiere administrar una guardería infantil privada.

La persona que cuide niños debe tener un espacio lo suficientemente grande como para dedicar un mínimo de 21.5 pies cuadrados a cada niño y poder adjudicar un conjunto de artículos de aseo personal para cada uno de los niños.

Eso incluye un peine, cepillo de dientes, toallas de baño, papel higiénico, cubiertos, tazas y otros artículos, todos etiquetados con el nombre del niño. Y las nuevas reglas especifican que los ganchos para las toallas deben estar a un mínimo de 20 centímetros (3.94 pulgadas) de distancia.

“Es demasiado” para un negocio en el hogar, dijo Feinberg. “El nivel de detalle en algunas de estas regulaciones es bastante inquietante. Lo veo como la venganza del burócrata”.

Esos mismos burócratas también han creado reglas diseñadas para garantizar virtualmente que la mayoría de las empresas privadas no crezcan más allá de los 20 empleados. Hay una escala ascendente de sueldos que exige salarios mayores mientras más trabajadores se contraten. Se activa después del quinto trabajador, y una vez que un establecimiento tenga más de 20 trabajadores, el empleador privado debe pagarle al empleado número 21 seis veces el salario promedio.

Bajo las viejas reglas, los empleadores privados no tenían que pagar ningún impuesto a los primeros cinco trabajadores que contrataban.

El mensaje es claro teniendo en cuenta las voluminosas regulaciones publicadas el 10 de julio en la Gaceta Oficial de Cuba: el empleo privado está bien siempre que los cuentapropistas no sean demasiado ricos, diversifiquen sus negocios, abran sucursales, intenten evadir impuestos, recurran al mercado negro o le hagan demasiada competencia al sector estatal.

Un momento difícil
Estamos viviendo actualmente un momento difícil. El espíritu de la nueva ley es que no debe haber ninguna concentración de riqueza. Cuando camino por la ciudad, el comentario que escucho es que la ley es mala y el nuevo enfoque es mucho peor”, dijo José Ignacio Piñeiro Guardiola, quien administra la Finca Los Colorados, un paladar (restaurante privado) y un hospedaje de cinco dormitorios tipo “cama y desayuno” cerca de la playa Rancho Luna, en las afueras de Cienfuegos, en la costa sur de Cuba.


El gobierno cubano comenzó un experimento a pequeña escala con los empleos por cuenta propia a finales de los años setenta. Pero a medida que los destinos económicos de la isla fluctuaban con los tiempos, se hacía énfasis o no en trabajo por cuenta propia. Entre el 2009 y el 2010, Raúl Castro revivió el cuentapropismo en serio como una forma de sacar a cientos de miles de personas de las abultadas nóminas estatales y ofrecer una mayor variedad de bienes y servicios a los cubanos.

Pero con los problemas que surgieron después de que algunos empresarios llevaran el espíritu de la libre empresa demasiado lejos para los gustos del gobierno cubano, el verano pasado comenzó una ofensiva. El gobierno frenó y anunció que suspendería la emisión de nuevas licencias en 27 de las 201 categorías de autoempleo.

Entre esas áreas estaban las licencias para restaurantes privados, alojamiento y para la industria de confecciones de ropa. Esta última se había convertido en un problema porque muchos de los que tenían una licencia de costura estaban revendiendo ropa traída del extranjero. Había alrededor de 2,000 restaurantes privados y alrededor de 22,000 habitaciones que se ofrecían en casas particulares cubanas (casas con cama y desayuno) cuando el congelamiento de nuevas licencias entró en vigor.

Ahora se levantará esa moratoria con las nuevas licencias en todas las categorías, excepto unas pocas.

Economía a corto plazo
Si bien eso es una buena noticia para los cuentapropistas, “las nuevas reglas también sugieren que la microgestión y el pensamiento económico a corto plazo siguen siendo la norma”, dijo Andrew Otazo, director ejecutivo de Cuba Study Group.

Ahora, al menos, los cuentapropistas tendrán alguna claridad sobre lo que pueden y no pueden hacer.

Pero las nuevas reglas no abordan algunos de los problemas que los cuentapropistas esperaban que se tocaran: no hay ninguna disposición sobre el trabajo por cuenta propia entre los trabajadores administrativos, no existen canales legales que permitan a los empleados privados importar directamente para sus negocios, ni tampoco se reconocen sus negocios como entidades legales.

“Hace dos años el gobierno declaró que habría un reconocimiento legal para las pequeñas y medianas empresas. Pero eso no está en ninguna parte de estas regulaciones “, dijo Ted Henken, un profesor de Baruch College que ha escrito con frecuencia sobre los cuentapropistas.

Otra gran preocupación de los cuentapropistas: tampoco se aborda la escasez de mercados mayoristas.

Las regulaciones parecen ser un intento de abordar las desigualdades crecientes. Mientras que el sector estatal se ha estancado, aquellos que trabajan en negocios relacionados con el turismo, los que pueden obtener propinas en moneda fuerte, los que reciben remesas y los trabajadores por cuenta propia (que ahora representan el 13 por ciento de la fuerza laboral) están notablemente mejor.

“No quiero ser millonaria, pero quiero vivir bien”
La propietaria de un restaurante privado dijo recientemente que no se está enriqueciendo según los estándares de Estados Unidos, pero que el restaurante ofrece a su familia un estilo de vida agradable: ropa más elegante, artículos adicionales para los niños, un viaje ocasional al extranjero.

“No quiero ser millonaria, pero quiero vivir bien. No soy burguesa, soy una mujer sencilla”, dijo Niuris Higueras, propietaria de Atelier, un restaurante privado en el barrio habanero del Vedado que es muy popular entre los visitantes estadounidenses.

Mientras que una cena con un trago por $15 en un “paladar” puede parecer una ganga para un visitante extranjero, representa más de la mitad del salario mensual promedio para un cubano, que no llega a $30. En estos días, el salario promedio apenas cubre las necesidades básicas, y una comida de $15 es una extravagancia inalcanzable para muchos cubanos. Hay resentimiento cuando ven a sus compatriotas más acaudalados en clubes y restaurantes de moda.

Con la misma rapidez con que la burocracia cubana ha impuesto regulaciones onerosas en el pasado, los cubanos han ideado planes para tratar de evitarlas.

Para eludir un reglamento que regula los asientos en los restaurantes privados a no más de 50, un dueño de restaurante que quería atender grupos más grandes a veces sacaba múltiples licencias para un restaurante y una cafetería, y los miembros de su familia también obtenían licencias. “Muy pronto tenían derecho a 200 asientos, y muchos hicieron inversiones para poder acomodar a 200 comensales”, dijo Camilo Condis, un empresario de La Habana.

Bajo las nuevas reglas, tener demasiados asientos podría resultar en una multa de 1,000 pesos [$40] y la posible pérdida de la licencia.

Decisiones difíciles
Esta vez los burócratas parecen haber anticipado algunas de las posibles maniobras de los cuentapropistas.

Bajo las nuevas reglas los cubanos solo pueden tener un negocio privado. Eso significa que los cubanos con más de una licencia comercial tendrán que tomar decisiones difíciles sobre cuáles van a tener que abandonar. Por lo tanto, un peluquero o manicurista, por ejemplo, no puede administrar un restaurante privado o alquilar algunas de las habitaciones en su casa. Las reglas también dejan en claro que solo puede haber un restaurante, o un bar o cafetería con licencia por cada dirección, no los tres al mismo tiempo.

Condis tiene dos licencias: una para alquilar un apartamento de una habitación que posee en Centro Habana y la otra para trabajar en un restaurante privado en el Callejón de los Peluqueros, un pequeño callejón donde docenas de personas tienen licencias de cuentapropistas.

Piensa renunciar a su licencia como trabajador privado de restaurante.

Pero dice que alquilar su apartamento no es un trabajo de tiempo completo. “¿Debo quedarme sentado en el sofá todo el día porque legalmente no puedo trabajar en otra cosa?”, preguntó. Condis dijo que las nuevas regulaciones esencialmente eliminan el trabajo a tiempo parcial para muchas personas. “A partir de diciembre, ellos dicen que si eres peluquero, no puedes trabajar como jardinero porque no tendrás tiempo”, dijo.

Pero espera que los cubanos continúen hallando las maneras de trabajar por su cuenta. “Es posible que veamos una nueva ola de matrimonios”, porque uno de los cónyuges puede solicitar una licencia que tuvo que ceder, y la pareja puede seguir administrando los negocios juntos, dijo Condis.

Piñeiro también está contemplando cuál será la mejor solución para él en Finca los Colorados. Solicitó una licencia para operar un bar/área de recreación. Ya tiene una licencia para trabajar en el restaurante donde se le conoce por sus platos de mariscos, y otra para alquilar habitaciones. Dijo que su padre puede administrar la casa particular, pero ahora tendrá que decidir si mantiene la solicitud de la licencia para el bar o si continúa con su restaurante.

“Tengo que consultar con mi abogado para ver lo que es mejor para mí”, dijo. Organizaba grandes fiestas en un gran patio con dos barras, pero el gobierno lo desalentó de ofrecerlas a los cubanos, por lo que decidió solicitar la licencia. Piñeiro dijo que ha invertido mucho dinero y esfuerzo en mejorar Finca Los Colorados, por lo que tomar la decisión equivocada puede acarrear consecuencias económicas.

Poder para los burócratas
Un gran problema para los titulares de licencias múltiples, dijo Condis, es que no serán compensados por la licencia comercial que van a cancelar y no existe ningún mecanismo para que los cuentapropistas vendan legalmente sus negocios.

Las regulaciones describen los mecanismos a nivel nacional, provincial y municipal que supervisarán la implementación de las nuevas reglas. “Parece ser una supervisión muy rigurosa en todos los niveles. Esto da poder a los burócratas”, dijo Feinberg.

Si bien el gobierno cubano dice que ninguna de las actividades aprobadas anteriormente para el trabajo por cuenta propia desaparecerá, se han consolidado varias categorías, por lo que ahora hay 123 en lugar de 201. Por ejemplo, en lugar de licencias separadas para barberos, manicuristas, peluqueros, maquilladores, etc., todas estas actividades se han consolidado en una licencia de servicios de belleza.

Las nuevas reglas también afectan a los cubanos que viajan a Guyana, Panamá y otros lugares para comprar ropa, zapatos y otros artículos para revenderlos, así como a las llamadas “mulas”, que cargan abultadas maletas y paquetes envueltos en plástico desde Estados Unidos llenos de productos que se venderán en Cuba.

Las nuevas regulaciones para modistas, sastres, artesanos, zapateros y vendedores de zapatos dejan en claro que no se tolerará la reventa: “La comercialización de ropa y calzado manufacturados o importados [por el titular de la licencia] u otras personas no está incluida” en tales licencias, indican las nuevas reglas.

Los cuentapropistas cubanos todavía están en el proceso de digerir las 126 páginas de nuevas regulaciones. El gobierno planea llevar a cabo seminarios sobre las regulaciones, y 2 millones de copias de la Gaceta Oficial se imprimirán y distribuirán de forma gratuita.

Después de la entrada en vigor de las medidas en diciembre, los cuentapropistas tendrán 90 días para ajustar sus negocios a la nueva realidad. “Este es un gran, gran paso atrás”, dijo Condis. “El gobierno no está fomentando el trabajo por cuenta propia o la creación de nuevas ideas y cosas”.
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Re: CUBA: TEMPI DURI PER I 'CUENTAPROPISTAS'

Messaggioda Guajiro. » 12/08/2018, 0:46

Sobornar o morir: nueva ofensiva en Cuba contra el sector privado

Muchos se preguntan en las calles por qué con las cafeterías y restaurantes del Estado no se procede con el mismo rigor.


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LA HABANA
Juana cerrará su “chinchal” de comida rápida antes de septiembre. Desde que fue publicada La Gaceta Oficial del 10 de julio de 2018 con los nuevos requisitos higiénico-sanitarios, su negocio ha sido invadido a diario por los inspectores del gobierno y, aunque ha logrado esquivar las multas con mañas más que a fuerza de razón, ya fue advertida de que las cosas irán a peor cuando deba solicitar la licencia sanitaria en su área de salud.

“Posiblemente no me la darán” comenta Juana mientras enumera las cosas que debería cambiar en su humilde puestecito en la Calzada de Diez de Octubre, en La Habana, si pretende continuar como trabajadora independiente.

“Tengo que cambiar los vasos y platos plásticos por loza o cristal (…), colocar un extractor en la cocina, que es la propia cocina de la casa (…), poner superficies de metal en las mesetas (…), hacer otra instalación para el agua (…), el agua aquí llega un día sí y otro no (…), tengo que buscar a otra persona para que cobre porque no puedo despachar y cobrar, y lo peor, ya no puedo seguir fabricando pru (una bebida tradicional del Oriente cubano), que es lo que más se vende aquí, en fin, que esto se acabó (…). Si no cierro, lo poco que he podido reunir se me irá en (sobornar) inspectores y multas. Yo no puedo”, dice Juana con profunda tristeza mientras habla de regresar a su antiguo puesto de trabajo en una empresa estatal.

En una situación similar se encuentra Oscar, dueño de un establecimiento de carnes frescas y procesadas.

A diferencia de Juana, este joven “emprendedor” intenta poner todo su negocio en orden según las nuevas regulaciones para continuar siendo relativamente independiente, aún así debe superar grandes obstáculos como la imposibilidad de importar directamente la materia prima necesaria para garantizar la calidad e inocuidad de sus producciones, adquirir el mobiliario adecuado para su empresa, el acceso a créditos bancarios, entre otros muchos, algunos tan absurdos que visten la forma de la presión y hasta del chantaje.

“Ya pagué una multa de dos mil pesos por no tener diferenciadas las áreas de venta (…). Tuve que separar la carne (fresca) de los ahumados, eso lo entiendo, pero es que no me permiten ampliar el local, ni tener dos, uno para una cosa y otro para otra (…). Este (local) no llega ni a diez metros cuadrados, tuve que hacer magia, pero bueno, ya eso lo habíamos solucionado (…), después volvieron los inspectores y tuve que comprar otro frízer, eso lo entendí también, a pesar de que tuve que ir a comprarlo en la tiendo porque si no tenía el comprobante de compra, era otro problema (…), tampoco el banco me da crédito para esas cosas, tiene que hacerlas uno mismo a pulmón, sin facilidades de ningún tipo”, explica Oscar, cuyos contratiempos han ido alcanzando el grado de tragicomedia.

“Después que lo teníamos casi todo, hace como una semana vino un camión de comunales y puso los tanques de basura frente a la entrada, ya te imaginas, moscas por todas partes y los inspectores queriendo que uno resuelva una situación que no es de uno, yo ni siquiera echo basura ahí (…), así y todo fui a comunales, fui al gobierno, porque la calle es de ellos, lo mío es de la entrada para adentro, pero nada, ni siquiera puedo demandarlos, pero ellos sí pueden ponerme multas por las moscas, aunque sean del basurero que pusieron ellos (…). No sé qué decirte, son malos, es lo único que te puedo decir”, dice Oscar.

Mientras Juana y Oscar libran una batalla por sobrevivir a lo que pareciera una ofensiva aniquiladora, que tan solo en unas semanas ha conducido al cierre de centenares de pequeños negocios tan solo en la capital cubana, en el mismo escenario comienzan a florecer quienes aún en el papel de víctimas, han encontrado la fórmula para salir ilesos o, mejor, beneficiados por la debacle.

“Si te quieren cerrar, te van a cerrar. ¿Y por qué te van a cerrar? Porque no conoces cómo funciona la cosa”, afirma Félix, quien ha logrado mantener su negocio a flote durante más de diez años, apenas con alguno que otro contratiempo sin relevancia.

Félix al parecer ha encontrado la fórmula para la victoria.

“Tu acuerdo no tiene que ser con ningún inspector. Si sobornas a uno, entonces al otro día vas a tener cien más jodiéndote la vida. Y si te quejas en el gobierno, peor. Ya vas mal desde el inicio (…), antes de abrir ya tienes que tener cuadrado todo eso en el gobierno (local), incluso con el Jefe de Sector (policía local), si te dicen que no, entonces ahí no se puede hacer nada. Los negocios se hacen donde se puede (…). Después olvídate de ONAT y de resoluciones (…). Si cambian al tipo, no importa, siempre queda gente allí que se encarga de decir cómo se pica el cake y a todo el mundo le hace falta el dinero”, dice Félix entre otra sarta de “buenos consejos” de la cual se intuye que las relaciones “subterráneas” o “informales” entre las instituciones estatales y el cuentapropismo, en todo este tiempo de “experimentación”, se han ido organizando bajo estructuras muy semejantes a las del crimen organizado desde las cuales se determinan vencedores como Félix y vencidos como Juana y Oscar.

Mientras esto sucede en el terreno de la iniciativa privada, muchos se preguntan en las calles por qué con las cafeterías y restaurantes del Estado no se procede con el mismo rigor, más cuando cometen las mismas violaciones de las normas higiénico-sanitarias que los negocios particulares, e incluso han sido mucho más señaladas negativamente por la población, de modo que los establecimientos gastronómicos estatales son relacionados con la miseria y la pobreza, en tanto la mayoría de las paladares son identificadas de modo positivo.

Más allá de que la competencia sea dispar o que la política del gobierno sea apuntalar la empresa estatal socialista a como dé lugar, todo parece indicar que parte de la “inmunidad” proviene de estar insertadas, más bien haber sido creadas, en ese mismo sistema descrito por Félix y donde están obligados a incorporarse aquellos cuentapropistas que pretenden el éxito, ya sea bajo la fórmula de aquel “astuto” o desde los modelos de cooperativa diseñados y controlados desde el propio gobierno.

La necesidad de hacer retornar las fuerzas productivas a un sector empresarial estatal nada atractivo y en crisis, pero mucho más controlable desde lo ideológico, también pudiera ser la causa de la tormenta de restricciones que llueve hoy en Cuba sobre el emprendimiento individual.

Publicados a principios de julio de este año en La Gaceta Oficial, la serie de resoluciones y decretos legales sobre las normas higiénico-sanitarias en relación con el llamado “trabajo por cuenta propia”, para muchos han venido a reforzar la política de acorralamiento de la iniciativa privada llevada a cabo por el gobierno cubano.
¡¡¡¡ A Cuba todo es posible ...... nada está seguro !!!!
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