CUBA Y LA ECONOMÍA CASTRISTA

Di tutto un po' su Cuba

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Re: CUBA Y LA ECONOMÍA CASTRISTA

Messaggioda Guajiro. » 04/06/2015, 20:11

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Juan Triana: "unificar la tasa de cambio y Internet son una necesidad"

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Vayamos a la dualidad monetaria en Cuba. Cuando eso ocurra por fin y exista una sola moneda, ¿significará que quienes recibían CUC y dejen de recibirlos, serán más pobres?

No necesariamente. El problema principal no es las dos monedas, sino las múltiples tasas de cambio que tenemos. Y eso es quizás lo que más nos afecta. De facto, las dos monedas ya están unidas porque puedes comprar en pesos cubanos en las tiendas de comercio en divisas. Están unidas. Lo que falta es quitar el CUC. Y a partir de ahí las personas que ganan 50 CUC cobrarían 50 CUC por 24. No serán, en principio, ni más ricas ni más pobres. El CUC, al final, es un vale para comprar en cualquier lugar solamente de Cuba. Hasta ahí llega el CUC. No puedes comprar fuera de Cuba, no es una moneda reconocida internacionalmente. Es, por tanto, un vale de compra que se usa en esta tienda grande que es Cuba. Fue muy útil, sin lugar a dudas, porque permitió ir acomodando la economía en los años 90, igual que fue muy útil, en esa década, introducir la circulación del dólar, sin tener que recurrir a otros expedientes mucho más dolorosos. Con el tiempo, eso se hizo cada vez más costoso, su utilidad fue disminuyendo, consolidó distorsiones y ha hecho menos transparente la gestión económica de las empresas.

Cuba necesita unificar la tasa de cambio, tener una tasa bien fundamentada. Cuando exista una sola moneda, que debe ser el peso cubano, que es lo que generalmente se ha dicho, nadie tiene que sentirse perjudicado, a menos que cambie la tasa. El gobierno ha dicho que se trata de un proceso que va por pasos. Primero se unen las monedas, se mantiene la tasa y después hay un cambio de tasa. Lo que está claro es que la unificación de las tasas, que significa devaluar una de las tasas, puede traer movimientos inflacionarios. La tasa de 1 a 1 hay que devaluarla. Si eso ocurre y no se toman medidas para reducir el impacto negativo, el movimiento inflacionario que se produciría, con un crecimiento de los precios, pudiera traspasarse al precio de los productos de consumo final, y puede influir negativamente en el salario real de las personas. El gobierno ha diseñado un programa dirigido a reducir ese impacto. Hasta donde ese programa sea efectivo lo dirá la vida, porque no puede decidirse en laboratorio.

Con todo derecho, los ciudadanos a veces pretenden que todo se pueda prever con suficiente anticipación y todo se pueda planear y hay cosas en la economía que no son totalmente previsibles. Uno puede prever cosas en un 80, 60, 40 por ciento, pero la economía también tiene sus propias dinámicas y no todo puede preverse. Ya hay ejemplos de devaluación de tasas. Hay un convertidor para los trabajadores del Mariel, que es 10 a 1, hay una tasa a través de la cual los campesinos venden al turismo –de 10 o de 11 a 1- de modo que hay un proceso que ha ido implementándose, y hasta ahora no ha habido un impacto demasiado grande en los precios. Obviamente, está muy reducido a un grupo de sectores. Cuando se amplíe a todos los sectores hay que ver qué pasará. Pero es un proceso que va de un posible desplazamiento e incremento de los costos, a que esos costos se reflejen en los precios, y a que esos precios impacten en el salario de las personas. Otra forma de solucionar ese problema es incrementar los ingresos nominales de la gente para compensar el de los precios y otra manera es que algunos precios regulados y controlados por el Estado –excesivamente altos en algunos productos, como los artículos de primera necesidad en las tiendas de comercio en divisas– sean reducidos, mediante la disminución del impuesto a la venta que a veces es bajo, pero en la mayoría de los casos no, bajarlo más, para proteger esa canasta de bienes que el ciudadano cubano tiene que comprar.

¿La economía cubana será en el futuro más de formas no estatales de producción?

Yo creo que se anunció hace ya tiempo que el socialismo cubano mantendrá en manos del Estado los medios fundamentales de producción. Eso significa que aquellos que no sean fundamentales pasaran a otras formas de propiedad, como la cooperativa, cuyo crecimiento se ha ido fomentando, aunque paulatinamente, y otra será la privada. Esteban Lazo habló de un porcentaje del producto interno bruto y de un porcentaje de trabajadores en el sector no estatal. Yo prefiero no hablar de porcentajes. Prefiero hablar de un sector estatal cuyo tamaño sea funcional a los propósitos del socialismo que queremos lograr. Todo lo que es educación, salud, algunos servicios esenciales todavía, tienen que quedar en manos del Estado. Y algunos segmentos, dentro de los sectores productivos que por su importancia y las características de Cuba son decisivos deben quedar en manos del Estado. Al menos aun hoy. Y quizás hasta dentro de 10, 15 o 20 años. Creo que un horizonte de más de 15 años es demasiado largo plazo en la vida de las personas y hasta en la de los países, dada la velocidad a la que cambian el mundo, los países. Este país no es el mismo en el que se aprobaron los Lineamientos…

Hoy hay casi medio millón de trabajadores privados, casi millón y medio en el sector no estatal, que es el 26 por ciento de la fuerza de trabajo de Cuba. Un país donde hay casi 500 cooperativas aprobadas, más de 300 funcionando y otras tantas por aprobarse; donde hace tres años no había quizás 300 restaurantes privados y hoy hay más de 2000; donde hay miles de habitaciones rentando en el sector privado, que se convierte en una “cadena hotelera” importante por la cantidad de habitaciones, quizás solo superada solo por la corporación Gaviota, es definitivamente un país diferente. Y esos sectores han ido enlazándose, por decisiones del proceso de Actualización, al sector estatal. Y hoy, muchas instituciones utilizan cooperativas para reparar, modernizar, mejorar, incluso hoteles.

¿Cuánto nos hará falta de aquí a cinco años?

Es muy difícil predecirlo. El Estado debe tener aún la supremacía en algunos servicios básicos, ser por lo menos el accionista mayoritario aunque no sea el gerente del negocio. Imaginemos un hotel bajo contrato de administración: el Estado es el accionista mayoritario y la gerencia es de una compañía extranjera. El Estado recibe sus ingresos por ser accionista mayoritario, que favorecen luego determinados planes. ¿Por qué no podemos hacer lo mismo con las tan comentadas tiendas en divisas? ¿Por qué el Estado tiene que ser gerente del comercio minorista si puede acoplarse en una sociedad mixta en la que sea accionista principal y contrate a una cooperativa la gerencia de la tienda? ¿Por qué gastar recursos, prestigio, capital relacional, incluso político, para hacerse cargo de algo que durante 56 años se ha demostrado que no puede hacer bien? Eso además tiene un costo en términos de prestigio porque cada día que se descubre un caso de corrupción, afecta la imagen de nuestro Estado. ¿Por qué una cadena de tiendas no puede establecer un contrato de administración con una gran compañía que sabe hacer eso, que le puede garantizar el suministro mayorista, financiamiento, una estabilidad en la oferta? Es lo que se hace hoy con los hoteles. Para eso no hay que ir a Vietnam a aprender. Lo hizo Cuba en los años 90 y nos lo enseñó Fidel Castro cuando inauguró el primer hotel en Varadero. Y esas compañías vienen, hacen la gerencia y traen a sus clientes, ponen el mercado, garantizan el suministro. ¿Por qué no podemos extender esa experiencia al sector de comercio, que tanto nos cuesta en términos de dinero, inventarios, custodios, prestigio? A pesar del esfuerzo que hacen las personas que trabajan en ese sector no logran hacerlo con eficiencia y generan una gran insatisfacción en el pueblo. Los beneficios serían mucho mayores que los costos, tanto para el Estado como para la población.

¿Y por qué si es tan obvio eso no se hace, no se cambian los papeles?

Eso tienes que preguntarlo a otra gente. Hay una cultura establecida, una inercia, determinados prejuicios, en el sentido de ser juicios preestablecidos, y por lo tanto se ha mantenido así. Es de las cosas que hay que cambiar; de las mentes que tenemos que cambiar. No queda más remedio que seguir cambiando, experimentando. La experiencia con los cubanos que venían a vender ropa es impactante: en muy poco tiempo establecieron 12 000 puntos de venta, es decir, 12 000 licencias, emplearon a mucha gente y trajeron la ropa y los productos que la gente necesitaba y con la calidad que querían. Sin un aparato estatal para hacerlo. Es una experiencia importante que habría que ponerla en orden. Pero en lugar de eso, la erradicamos. O pensamos que la erradicamos y no lo hemos logrado. Con perjuicios para todo el mundo. Incluso para el Estado porque ahora esas personas no pagan impuestos, lo hacen de forma subterránea.

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¿Los economistas en Cuba no son los que guían la economía?

En ningún país del mundo los economistas guían la economía.

Son los gobiernos y las corporaciones, claro. Pero los economistas debieran tener más peso, se les debiera hacer más caso.

Yo creo que cumplimos nuestro papel, que es el de investigar, producir y generar ideas, dar opciones. Hasta ahí llega un economista en cualquier lugar del mundo. Pero, hoy, más que nunca, se les ha dado espacio a los economistas. Incluso institucionalmente. Para participar en los procesos, para canalizar sus opiniones. Como nunca antes. Y con un gran respeto hacia sus criterios. Es parte de ese avance que el país ha experimentado.

Los topes de los precios. Un asunto por el que mucha gente clama. ¿Por qué no hay topes para los precios de alimentos?

Topar precios, que no es más que controlarlos, tiene, en el mediano y largo plazos, grandes costos. Pero puede ser un recurso para solucionar determinados problemas en determinados momentos. Sin embargo, hay otros recursos. Por ejemplo, subvencionar algunas líneas de producción agrícola básicas para la alimentación popular. Lo hacen muchos países. Hay una idea rara de que la agricultura tiene que ser rentable y no puede ser subvencionada. Y hay muy pocos países donde la agricultura no es subvencionada. Una gran parte de las discusiones en la Organización Mundial del Comercio se deriva de la subvención a los productores agrícolas. En Holanda, donde están las vacas que más leche producen en el mundo, la leche tiene subvención. En Estados Unidos, con una de las agriculturas más productivas del mundo, los agricultores tienen subvención, subsidios de miles de millones de dólares. Y eso es porque los precios de los productos agrícolas constituye un tema político. Por lo tanto es importante garantizar precios bajos para que el ingreso de las personas alcance para comprar esos productos y les quede mucho dinero para gastar en otras cosas.

El problema está en dónde se pone el subsidio. Es cuando el Estado pacta con un campesino un acuerdo de suministro, y le dice: te voy a subsidiar en tanto para que el producto se venda a tanto. Hay productos que tienen costos muy altos. Porque todo ha aumentado en el mundo. Me sonrío cuando veo reportajes en los que se dice que el precio del boniato puede ser de 80 centavos. Si los costos se han multiplicado por tres, por cuatro, es muy difícil que el precio del boniato sea el de hace 30 años. El problema no es de los precios, sino del salario de la gente. Por el medio hay otras cosas: intermediarios, abusos, situaciones monopólicas, falta de oferta. No de producción. Son cosas diferentes. Todo eso existe en nuestro mercado agropecuario, que es un mercado muy protegido porque en Cuba no hay nadie que venda productos frescos de otros países. No te encuentras una malanga producida en Jamaica. Ni un plátano de Honduras. Ni una cebolla comprada en México. Por tanto, el mercado es solo de esos vendedores, que muchas veces no son los campesinos, sin competencia de otros productores extranjeros que los obligue a poner precios adecuados. En Cuba no ocurre eso. Hace cuatro meses pagábamos 60 pesos por una libra de cebollitas. El kilogramo a 120 pesos, un quinto del salario promedio mensual en Cuba, que es de 400 pesos y tanto mensuales. Cinco CUC por un kilo de cebollas. En un supermercado en España ese kilo de cebollas te lo encontrabas a un euro y 30 centavos. Y comprado al por mayor a los productores 80 centavos de euro. Cuba no tenía suficiente dinero para comprar cuatro barcos de cebollas e inundar el mercado. Y no hay una cooperativa a la que se le permita hacer eso. Al final había que comprar la cebolla a los precios que los vendedores quisieran y con eso se perjudicaba todo el mundo: el Estado y el pueblo. Tenemos un mercado muy protegido, cerrado a la importación de productos frescos. Hay falta de competencia. Donde se comienza a trabajar con el mercado hay que utilizar las instituciones del mercado. Y una de esas instituciones que hacen que el mercado funcione mejor, que tenga impactos positivos sobre el crecimiento, el desarrollo y el bienestar de los consumidores es la competencia. Cuba no tiene una política de competencia adecuada. Nunca hizo falta, pero ahora sí.

¿Deben estar trabajando para cambiar eso?

Se supone, yo no sé.

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¿Cree que la eliminación total del bloqueo estadounidense a Cuba mejoraría sustancialmente nuestra economía?

El relajamiento de algunos de los aspectos del bloqueo debe tener un impacto positivo sobre la economía nacional. El hecho de anunciar que Estados Unidos y Cuba están trabajando para restablecer sus relaciones diplomáticas cambia la imagen de Cuba, y la demostración es que hoy hay decenas de organizaciones empresariales y empresarios que visitan Cuba interesados nuevamente en la Isla como plaza de comercio e inversiones. La prohibición de tener relación comercial y de inversión con Estados Unidos y la persecución que el bloque ha significado y significa hacía que Cuba saliera del horizonte visual de los hombres de negocios. Una manera de medir al revés cuánto daño nos ha hecho el bloqueo es saber cuánta gente interesada en hacer negocios con Cuba ha venido desde el 17 de diciembre, y nos vamos a sorprender. Hay decenas de hombres de negocios mirando a Cuba con otros ojos.

En el corto plazo el mayor impacto del relajamiento del bloqueo estará en el turismo. Que los estadounidenses no tengan ya que pedir un permiso específico para viajar a Cuba, aunque lo hagan bajo una licencia general, puede incrementar la cantidad de personas que vengan aquí. El año pasado fueron unos 90 mil los que vinieron. La posibilidad de que la emigración cubana pueda enviar más remesas tiene un impacto grande en la demanda efectiva del país, en la capacidad de compra del cubano, y por tanto el comercio puede incentivarse, y la dinámica del comercio es una de las cosas que miden la dinámica de un país. Una parte de esos ingresos se emplean en inversiones en el sector privado, restaurantes y habitaciones, que constituyen un complemento para el turismo, dan variedad y opciones. Hasta el Ministerio de Turismo reconoce que ese sector privado es un complemento importante que refuerza la imagen turística de Cuba.

¿La calidad del servicio al turismo en Cuba es mala en general?

Es mala, pero el turista viene, y viene a los hoteles.

Pero el turismo estadounidense tiene fama de ser muy exigente.

Bueno, ya 92 ooo y se quedan en los hoteles. Lo que ocurre es que el producto que buscan muchos turistas norteamericanos no es el que Cuba vende, que es sol y playa, fundamentalmente. Muchas de esas personas buscan turismo de ciudad, turismo cultural. Hay turismo estudiantil, del que apenas se habla. La Universidad de La Habana tiene convenios de semestres con universitarios estadounidenses, y los servicios se los dan pequeñas empresas turísticas privadas cubanas. En un escenario sin bloqueo habría otros muchos impactos, asociados no solo al comercio y el turismo, sino además a la inversión, los servicios, la complementariedad entre las dos economías, las posibilidades de exportar, en lo que ha habido una especie de relajamiento de restricciones para el sector privado cubano hacia Estados Unidos. La reducción de los costos de importación de un grupo de productos. Hablamos del mercado más grande del mundo, de uno de los centros de producción de tecnología más grandes y dinámicos del mundo, de uno de los países de más altos ingresos per cápita del mundo. Y eso, obviamente, debe tener un impacto positivo en el país. Hay muchísimos retos en términos de aspiración de desarrollo, de evitar errores que hemos cometido, como generar una dependencia de un solo país, también en la conducción de la política económica, saber equilibrar nuestros socios comerciales. Pero no es desconocido para nuestro gobierno. Desde hace mucho tiempo esto se conoce y se asume como un reto. No hay que temer a los retos sino aceptarlos como grandes oportunidades y creo que es la percepción que prima en nuestro gobierno. Esta es una gran oportunidad para Cuba y tenemos que aprovecharla.

Vayamos al tema Internet, imprescindible para que Cuba se desarrolle, según usted mismo en un video que circuló hace dos años. ¿Hay algo bueno sobre eso que se les puede decir a los cubanos en este momento?

Bueno, debías preguntarle eso al Ministro de Comunicaciones. Internet es hoy, para las economías, lo que fue el ferrocarril para las economías del siglo XIX. O nos montamos en Internet o estamos suspensos. Así de sencillo. Hoy hay mucha mayor claridad en entender eso que la que hubo hace 20 años. Cuba esta entre los países mas atrasados en la expansión y el uso de Internet, a pesar del propósito político de que Internet llegue a todos y tenga un uso social importante, como parte de nuestra concepción acerca de la política del uso de Internet. Cuba tiene que dar un salto grandísimo asumiendo los riesgos y retos porque Internet no es una oportunidad sino una necesidad para el desarrollo del país, de nuestras empresas, de nuestro gobierno, sobre todo de nuestro pueblo, y es además un derecho. Un derecho ciudadano. Internet es un bien público, por encima de todo. Y en Cuba tiene que ser un bien muy público y muy utilizado porque es una de las maneras de fomentar una mayor participación en las decisiones fundamentales del país. Es un recurso que genera mayores niveles de eficiencia y que permite elevar tremendamente la competitividad de la economía nacional. Una de las grandes quejas de los turistas en Cuba es que no tienen una conexión expedita, y si el turismo se ha desarrollado tanto en los últimos tiempos es porque el turista está siempre cerca de su familia. Internet ha permitido que un turista en medio de África, observando a los leones pueda hablar con sus hijos. Internet además reduce costos, absolutamente en todo. Y permite un ahorro de tiempo que no lo permite ningún otro recurso. En los países con un uso amplio de Internet, sus ciudadanos pagan por ahí sus cuentas, hacen sus reservaciones de aviones, consultan con su médico, y acceden a muchos otros servicios de trámites.

Hay ahora un esfuerzo grande en Cuba para hacer un portal para que la población pueda acceder a servicios y trámites. Pero se necesita que el ciudadano tenga Internet en su casa, en su teléfono, y con una conexión barata, que pueda pagar con su salario. No es el mejor de los ejemplos, pero el país mejor conectado del mundo es Corea del Sur. Un ciudadano allí invierte, para pagar la conexión de Internet del año, el salario de un día. El cubano que pretenda pagar la conexión de un año, conectándose dos horas diarias por la tarifa actual de ETECSA, necesitaría 10 dólares, es decir, 250 pesos cubanos diarios, que, multiplicados por 365 días, serian el salario de 10 años. Por lo tanto, es imposible. Nosotros tenemos que llegar a eso. Y cuanto antes. Nos falta infraestructura, tecnología, tiene que haber más compañías, para que haya competencia. El mundo de las comunicaciones es muy competitivo, donde constantemente aparecen nuevos productos y servicios. Nosotros podemos esperar todo el tiempo, pero el tiempo no espera por nosotros.

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Re: CUBA Y LA ECONOMÍA CASTRISTA

Messaggioda Guajiro. » 07/06/2015, 23:05

El régimen castrista llega tarde y mal a las inversiones extranjeras

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Al final se cumplieron las previsiones lúgubres. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) ha anunciado que los flujos de inversión extranjera directa (IED) hacia América Latina y el Caribe se redujeron 16% en 2014 alcanzando un importe de 158.803 millones de dólares. En esencia, este resultado da un giro de 180º al crecimiento de la última década, y ya se proyecta un nuevo descenso para 2015.

Cierto es que a nivel internacional, la IED descendió también un 7% en 2014, pero los flujos hacia los países en desarrollo crecieron un 5%, concentrándose principalmente en Asia. En ese sentido, el resultado de América Latina se puede considerar bastante preocupante, ya que rompe con la tendencia expansiva que comenzó en 2003 y se extendió hasta 2013, cuando la inversión extranjera pasó del nivel de 46.937 millones de dólares a los 189.951 millones de dólares en términos nominales.

Estos resultados confirman, una vez más, que la economía castrista actúa con retraso ante los procesos económicos internacionales y lejos de sacar provecho de la etapa expansiva de la década anterior, su gran proyecto para el capital extranjero, la ZED de El Mariel, nace en el peor momento posible, al menos si se tienen en cuenta los datos de CEPAL. No es extraño que hasta la fecha, tan solo unas "cinco empresas" se hayan interesado por la infraestructura castrista. Posiblemente, no lo harán muchas más.

CEPAL reconoce en su Informe que “las políticas de los países de América Latina y el Caribe no deberían orientarse a recuperar los montos de inversión extranjera directa alcanzados en la última década, sino a atraer aquella IED que contribuya a la diversificación productiva”, y aun cuando podemos estar relativamente de acuerdo con esta posición, cabe preguntarse qué tipo de diferenciación productiva se pretende en El Mariel, concentrando en ese espacio inversiones extranjeras para ser directamente controladas por el régimen. Y desde luego, nada que ver con la necesaria coordinación de la IED con políticas industriales y estrategias nacionales de desarrollo basadas en la igualdad y la sostenibilidad ambiental que menciona CEPAL.

Brasil, que ha jugado un papel muy destacado en El Mariel, continúa siendo el principal receptor de inversión extranjera directa en América Latina y el Caribe. Como segundo, después de Brasil, se ubica México, con entradas por 22.795 millones de dólares en 2014, 49% menos que en 2013. Ambos países han avistado recientemente procesos de cooperación de sus economías. A algo más de distancia, Chile recibió 22.002 millones de dólares, mientras que Colombia recibió 16.054 millones de dólares (manteniéndose estable) y Perú 7.607 millones de dólares (18% menos que en 2013).

Cifras que puestas encima de la mesa confirman la débil posición de la economía castrista para poder atraer capitales, incluso comparándose con otros países más pequeños. Llega tarde. Idealmente, la nueva política de atracción de inversiones extranjeras en Cuba debería servir para dar informaciones periódicas de las mismas y superar así la oscuridad informativa que existe en este ámbito, como en otros muchos de la estadística oficial.

Si se observa con más detalle el Informe de CEPAL es posible obtener otras conclusiones de interés sobre el futuro de las inversiones extranjeras en Cuba. Destaca CEPAL que la mayor parte de los proyectos en América Latina se han dirigido al sector servicios, con un aumento del 47%, la industria con un 36% se ha mantenido estable, en tanto que los recursos naturales caen fuertemente un 23%. Ante esta singular distribución del capital extranjero por sectores, cabe preguntarse qué servicios o manufacturas ofrece la política de inversiones extranjera diseñada por el régimen castrista en su “famoso” Catálogo de proyectos, otro intento de dirigir y controlar al capital extranjero. Mal, muy mal lo tienen para despertar interés, porque la economía castrista, salvo el turismo casi todo en manos de cadenas extranjeras, tiene bastante poco que ofrecer. No se ha preparado adecuadamente para modernizar su estructura productiva. Ya veremos quién se puede interesar y en qué.

A pesar de la presencia de China, la realidad es que el capital procedente de Asia apenas representa un 6% del total, siendo Europa (principalmente, los Países Bajos) y Estados Unidos los principales inversores en la región. De Holanda son conocidos sus intereses en la economía castrista, limitados a recursos naturales. De Estados Unidos habrá que ver si el diálogo iniciado por Obama se traslada a resultados concretos en materia de inversiones. De China, no creo que se pueda esperar mucho, salvo créditos blandos y alguna subvención. Así están las cosas. No dan para más.

Sobre todo, se destaca que la economía castrista se encuentra alejada de las grandes corrientes inversoras de la Región, las translatinas, las multinacionales de América Latina, han reducido sus inversiones, como Odebrecht, baluarte de El Mariel, después de haber promediado 45.000 millones de dólares por año entre 2010 y 2012.

Por último, el Informe de CEPAL presta especial atención a la IED recibida por el Caribe, donde los flujos son mucho más significativos que en el resto de la región como proporción del producto interno bruto (PIB). El documento explica que los países caribeños entregan diversos incentivos a las empresas para atraer IED, entre ellas, exenciones de impuestos a la renta y de tasas aduaneras, por lo que se recomienda revisar la utilidad de estos beneficios en el marco de una política coordinada de promoción. Una advertencia que, si bien no está dirigida de forma expresa al régimen de los Castro, sí debería servir para tomar nota, si se tiene en cuenta que la ley de inversiones extranjer castrista se basa principalmente en este tipo de diseños de incentivos y beneficios fiscales variados. Otro ejemplo de que las cosas no se están haciendo bien.
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Re: CUBA Y LA ECONOMÍA CASTRISTA

Messaggioda Guajiro. » 10/06/2015, 0:36

Fracasa la planificación de la cosecha azucarera 2014-15

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Año tras año, cosecha tras cosecha, la planificación de la economía castrista es un continuo fracaso.

Sector tras sector, los objetivos se quedan lejos de los planes, siendo esta una de las características básicas del modelo económico diseñado por "la revolución" desde los lejanos tiempos de la Juceplan, y que al parecer los Lineamientos reafirman como opción de futuro: planificación y control central, empresas socialistas y ausencia de derechos de propiedad. Un caso aislado en la economía mundial.


Ahora acabamos de saber que la zafra 2014-2015 ha vuelto a no cumplir lo planificado. En un informe elaborado por funcionarios del Grupo Azucarero Azcuba, se señala que la producción finalmente quedó un 4% por debajo de lo esperado, a pesar de aumentar un 18% en relación al año anterior. La información procede de una nota en Granma, el diario oficial del régimen firmada por Arianna Ceballo González.

Conocidas son las dificultades del sector azucarero en Cuba desde que, a comienzos de siglo, Fidel Castro anunciase su reconversión, con el cierre de ingenios, el despido masivo de trabajadores y el abandono de los campos de cultivo de caña dominados por el marabú. Tras un período de indefinición, a partir de 2006, observando que los precios mundiales del azúcar remontaban como consecuencia del vacío dejado por Cuba, Raúl Castro, a la sazón máximo dirigente del país, se decidió a dar marcha atrás a aquella alocada decisión, que iba en contra de la cultura y la tradición productiva de Cuba. Desde entonces, la incorporación paulatina de algunos centrales que habían sido apagados ha permitido crecer la producción, siempre por debajo de los planes.

El principal problema que aducen las autoridades para el incumplimiento de los planes es técnico. Fundamentalmente, reparaciones e inversiones, motivados por la llegada tardía de algunos recursos, sobre todo de metales y piezas de la mecanización y el transporte, que a su vez se debe a los incumplimientos por parte de las empresas importadoras. Desorganización absoluta en un sector productivo que, desde los tiempos de la colonia, funcionó razonablemente bien, permitiendo a la economía cubana ocupar una posición de vanguardia a nivel internacional. Es como si huibieran olvidado.

A ello se tiene que añadir, una vez más, el bajo aprovechamiento de la capacidad potencial de molida de los centrales, que se quedó en el 65%, cifra inferior a lo previsto en el plan (72%) y al nivel óptimo que debe superar al 80%. Ese bajo aprovechamiento obedeció según Azcuba, a los tiempos perdidos y al incumplimiento de la tarea de corte y tiro de la caña. Un ejemplo de lo que ocurre en una economía en la que las decisiones de producción e inversión se toman por el estado, y no por empresarios privados en un escenario de libertad económica.

El informe de Azcuba señala que las tareas de extracción del azúcar y miel de los centrales, crearon fuertes tensiones durante la zafra, pese a los esfuerzos realizados por las empresas transportistas. A ello se deben añadir niveles de eficiencia en la producción de azúcar muy bajos, de 10,27 toneladas por cada 100 toneladas de caña molidas, que si bien supone una mejora con respecto al año anterior, sigue siendo realmente muy bajo.Igualmente, se observan niveles de ejecución muy dispares entre los distintos centros productivos, lo que indica que la planificación estatal no consigue alcanzar unos estándares homogéneos en todo el país.

Así, la Empresa Azucarera de Sancti Spíritus realizó la mejor zafra y los resultados de sus dos centrales, el Melanio Hernández y el Uruguay, los sitúan entre los mejores del país de forma integral. Por otra parte, los cuatro ingenios de la Empresa Azucarera de Ciego de Ávila cumplieron su plan, lo cual permitió que la producción superase las 200 000 toneladas de azúcar, volumen que no alcanzaba hacía más de una década.

El central Argeo Martínez (Guantánamo) volvió a repetir una buena zafra, caracterizada por una alta eficiencia y un cumplimiento superior a su compromiso productivo. Los azucareros de Cienfuegos también cumplieron nuevamente su plan.

Los de Villaclara reaccionaron, apretando el paso en la segunda mitad de la zafra para llegar al objetivo planificado y alcanzar la mayor producción del país con más de 235.000 toneladas, y ello pese a que tres de sus ingenios, Perucho Figueredo, Abel Santamaría y José María Pérez, no cumplieron los planes.

Los tuneros cumplieron su plan al superar las 200.000 toneladas. El Guiteras hizo la mejor contienda en más de diez años, al sobrepasar las 100.000 toneladas, por lo que retoma la condición de mayor productor del país, mientras que para el central Majibacoa, esta representa la segunda mejor zafra.

Descontados estos centrales, el resto del país (excepto Santiago de Cuba, que también cumplió su compromiso productivo) no no consiguió alcanzar las cifras planificadas, dando lugar a los resultados antes expuestos.

¿Cuál es la solución al problema? ¿Aplicar los Lineamientos? No, gracias. En lugar de perder el tiempo, se hace necesario devolver el poder económico a la sociedad y a los empresarios privados. A continuación, apartar al estado de las decisiones de intervención y control de la economía y permitir el ejercicio de los derechos de propiedad sobre la tierra y activos del país. Finalmente, dejar a la inversión extranjera participar libremente y de forma decidida en el sector clásico de la economía cubana.

Es otra forma de ver las cosas. La que quizás pueda conseguir que se cumplan los planes, si es que vale la pena hacerlos, y que el sector del azúcar remonte.
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Re: CUBA Y LA ECONOMÍA CASTRISTA

Messaggioda Guajiro. » 14/06/2015, 11:25

La vivienda de lujo en Cuba: especulación y derechos de propiedad

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La disposición, por parte del presidente de Estados Unidos para retirar a Cuba de la lista de países patrocinadoras del terrorismo y abrir una embajada con el objeto de tener contactos más regulares y de consultar sobre muchos asuntos con intereses comunes, ha situado en las portadas de los principales diarios y medios de comunicación la cuestión de la venta de propiedades, sobre todo señoriales.

El anuncio de la venta de un ático en Cuba por 1 millón de euros ha despertado una gran curiosidad. El ático en cuestión tiene amplia terraza, suelos de mármol y espectaculares vistas al mar. Sin duda, muy caro para un país comunista en el que el salario medio apenas alcanza 20 dolares mensuales. Lo que está claro es que la infraestructura de vivienda de Cuba se vende al mundo y a precios internacionales. Así lo ha señalado quién afirma ser el dueño de este ático, John Jefferis, un hotelero de las islas Bermudas.

Muchas de estas viviendas señoriales pertenecen a la etapa anterior a 1959. Fueron construidas en las décadas de los años 30, 40 y 50 durante el boom de la economía cubana y de sus clases medias y profesionales. Otras, incluso, son anteriores, y pertenecen a las explotaciones señoriales de la época colonial. En su mayoría, estas viviendas pertenecieron a familias y empresas que sufrieron las expropiaciones sin indemnización, que el régimen castrista aplicó durante los primeros años de su andadura. En cualquier caso, en derecho internacional, estas mansiones y sus terrenos tienen unos legítimos dueños y, en su caso, herederos, que tendrán que ser debidamente compensados. El problema que se plantea es que cualquier transacción realizada sobre estos inmuebles condiciona al comprador y vendedor, si no se tiene acceso a la escritura original de propiedad y los legítimos titulares del derecho de propiedad confiscado.

La facilidad con la que el régimen quiere lanzar este proceso de venta de viviendas ha llevado a algunos analistas a pensar en las enormes posibilidades que se abren para que Cuba experimente una auténtica revolución inmobiliaria asociada al sector del lujo.

En la Isla, el mercado negro ha sido el espacio en que se han formalizado numerosas transacciones, casi siempre a precios muy bajos, entre 10.000 y 12.000 dólares, y en condiciones oscuras y poco transparentes, dado que se estaban realizando transacciones sobre activos que, en muchos casos, eran titularidad del estado castrista. Desde las recientes reformas a la compra venta de viviendas introducidas por Raúl Castro, muchas operaciones realizadas han observado alzas de precios hasta los 60.000 CUC (unos 65.000 dólares) en las zonas de nivel medio alto, como El Vedado de La Habana.

Con un nivel adquisitivo muy bajo, la posibilidad de la población cubana para acceder a estos activos depende de la ayuda exterior. Si las normas anunciadas por Obama se llevan a término, las familias residentes en Estados Unidos podrán mandar 2.000 dólares a Cuba cada tres meses. Una cantidad que permite el acceso a este tipo de activos.

Los residentes en el exterior, cubanos, han provocado la aparición de dos segmentos de mercado cuyas posibilidades de crecimiento son muy destacadas.

El primero, está integrado por quienes compran una vivienda para pasar los últimos años de vida, después del retiro, en su lugar de origen.Una opción legítima que abre posibilidades de desarrollo para la construcción, con su impacto en términos de empleo, sueldos y beneficios.

El segundo segmento de mercado se ha dirigido a la compra de viviendas para destinarlas al alquiler a extranjeros, tras las últimas reformas legales del régimen. Este segmento está orientado claramente al negocio, y los analistas piensan que muchos pequeños hoteles y casas rurales pueden surgir conforme los residentes en el exterior observen que estas actividades se benefician del aumento que se espera de turistas, sobre todo de EEUU.

Los cubanos que están participando de esta ola expansiva asociada al sector vivienda, presentan un nivel de vida más elevado que la media. Las desigualdades económicas están apareciendo a gran velocidad cuestionando la ideología central del régimen, cada vez más distante de los principios revolucionarios.

Por otra parte, no conviene olvidar que hasta la fecha, los extranjeros tienen muy limitada la adquisición de viviendas en suelo cubano salvo casos muy concretos. El régimen tendrá que afrontar una revisión de esta política cuanto antes, pero no parece que exista interés en las autoridades para hacerlo.

Finalmente, la apertura diplomática entre Washington y La Habana está provocando muchas especulaciones sobre lo que podría ocurrir si los estadounidenses compran legalmente propiedades en Cuba. Por ahora, el embargo económico permanece vigente: los estadounidenses no pueden comprar propiedades en Cuba ni viajar como turistas. Esto no impide que algunos usen resquicios del sistema para hacerse con inmuebles. Es arriesgado.

La legalidad de las transacciones, sobre todo, las que se realicen con viviendas cuyos legítimos propietarios son ciudadanos de Estados Unidos o cubanos de esa nacionalidad, sigue siendo una cuestión pendiente de las compensaciones por las expropiaciones. El mercado está ahí, pero su desarrollo y extensión exige que el régimen castrista cumpla con el derecho internacional y asuma su responsabilidad. Es de justicia.
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Re: CUBA Y LA ECONOMÍA CASTRISTA

Messaggioda Guajiro. » 17/06/2015, 19:59

Las reformas en la banca siguen sin dar resultados

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Es oportuno explicar por qué no puede existir ni funcionar un sistema bancario en una economía en la que no existen derechos de propiedad. Por mucho que se empeñe el régimen castrista, en Cuba, en las condiciones actuales, el crédito seguirá siendo un ejercicio de improvisación y de marketing, como la mayor parte de las reformas de los llamados “Lineamientos”. En ese sentido, un artículo en Granma titulado “Banco de Crédito y Comercio financia a trabajadores por cuenta propia”, viene a poner de manifiesto las notables distancias que separan a este sector de lo que se podría denominar una operativa racional.

Y ello, a pesar de que el Banco de Crédito y Comercio (Bandec) ha sido la institución que más ha financiado a trabajadores por cuenta propia, desde la aprobación en el 2011 de la nueva política crediticia en Cuba, con la emisión de casi 30 millones de pesos en préstamos. A pesar de ello, apenas un 5% del medio millón de trabajadores por cuenta propia existentes en la economía castrista se han financiado con el recurso al crédito, según informó a AIN, Idayvis Pernas, funcionaria de Banca Empresa la entidad.

¿Por qué es un fracaso el crédito a los privados en la economía castrista, a pesar del desarrollo, según dicen, de una amplia labor publicitaria? La propia Pernas da la respuesta a esta pregunta al reconocer “que los nuevos actores económicos continúan reacios al crédito, a involucrarse con los bancos, y entre las causas menciona la falta de hábito y cultura sobre el tema”.

¿Falta de hábito y cultura sobre el tema? Conviene recordar a la funcionaria del Banco, que los cubanos hacen muy bien de desconfiar del sistema crediticio existente en el país.

Primero, porque después de las confiscaciones realizadas por las autoridades a comienzos de los años 60 y la posterior transformación de moneda y el control de los depósitos del Che Guevara, el primer corralito de la historia de América Latina, la credibilidad de los bancos cayó a cifras negativas. La huida masiva de empleados y profesionales del sector, renuentes a convertirse en meros funcionarios obedientes de las consignas ideológicas, y el desprecio de la llamada “revolución comunista” al papel de los bancos en una economía de mercado, terminaron de hacer el resto. No es extraño que los cubanos desconfíen de unos bancos propiedad del estado, carentes de cualquier modelo de operatoria basado en criterios de racionalidad económica e incapaces de atender las demandas de los consumidores, con la mínima confianza. Además, y esto es lo más importante, a las autoridades que dirigen el país les importa un bledo que la banca funcione bien o mal. Cualquier interés en la misma, es pura demagogia.

Segundo, porque las bases de la actividad bancaria y crediticia en la economía castrista no existen. Los bancos, para poder funcionar, necesitan que se respeten los derechos de propiedad y además, que estén bien definidos para poder constituir avales y garantías sobre los préstamos. Si los bancos no registran tales activos en su operatoria, cualquier préstamo concedido se convierte en un salto en el vacío, que puede llevar a la insolvencia estructural a las entidades.

Tercero, porque hasta ahora, y por deseo expreso de las autoridades, la actividad por cuenta propia en Cuba se ha movido a niveles muy bajos de inversión, en actividades intensivas en trabajo que demandan poco capital, y por ello, la financiación de las operaciones se ha podido realizar sin el recurso al crédito de las oficinas bancarias del estado. A ello, hay que añadir los bajos niveles de servicio de los bancos, muchos de ellos sin expedir tarjetas de crédito, ofrecer servicio de cajeros automáticos o servicios de abono y cargo en cuenta de los servicios o las nóminas. La realidad es que los millones de cubanos que trabajan para el estado siguen cobrando el sobre en metálico y las oportunidades para ellos de hacer negocios con los bancos son muy limitadas, por no decir, nulas.

Cuarto, el temor de los trabajadores por cuenta propia a ser investigados, controlados y manipulados por una banca al servicio del gobierno y del partido, a la que nadie quiere ofrecer sus cifras de negocio, por miedo a las prácticas habituales delatorias y confiscatorias. Mientras no desaparezcan estos comportamientos por parte del sistema bancario, no veo fácil que se confíe en los bancos.


En el artículo de Granma se reconocen de alguna manera estos problemas, al señalar que “los escasos financiamientos otorgados por esta institución reafirman el peso relevante que poseen otras fuentes de acumulación en el desarrollo del sector por cuenta propia, como las remesas, los préstamos de familiares y la movilización del ahorro interno”. Eso es tirar balones fuera y no entrar en la solución del problema.

¿Qué se puede hacer?
La respuesta es que en las actuales condiciones, muy poco. Casi nada. Por mucho que se empeñen en modificar o flexibilizar las exigencias legales establecidas en el Decreto Ley 289 del 2011, no es a golpe de normas como se promueve la actividad económica privada, sino ofreciendo servicios bien definidos que respondan a las demandas existentes. En ese sentido, es un error la medidan propuesta por Bandec de conceder hasta 20.000 pesos (antes eran 10.000) exentos de garantía o aval, y a partir de esa cantidad, asegurar solamente el 50 % del crédito. Aumentarán los incobrables. Además, otra cuestión que conviene aclarar es por qué esta medida no se aplica en La Habana, por ejemplo.

El problema no es conceder más o menos dinero, o rebajar las garantías. El problema es que tales garantías no existen ni se pueden constituir en ausencia de derechos de propiedad privada. En el entramado legal y administrativo del régimen castrista no es difícil comprobar lo complicado que puede resultar la realización de operaciones que en otros países apenas tienen dificultades y que forman parte del comportamiento habitual de las personas.

Y lo mismo cabe decir de otras propuestas como ampliar periodos de gracia, mínimas tasas de interés, documentación menos engorrosa y exoneración del cobro de la comisión por el análisis del financiamiento, etc para los que comienzan una actividad no estatal. Con eso no se resuelven los problemas de fondo.

Iniciativas como la creación del gestor de microcrédito, que es asombroso que no existiera en el sistema bancario hasta prácticamente hace unos meses, para ofrecer asistencia a los trabajadores en el área donde laboran, sin necesidad de que recurran a las oficinas comerciales, ponen de manifiesto el atraso tecnológico, productivo y empresarial de un sector que, mucho nos tememos, en cuanto se abra a la economía internacional, pasará a ser controlado por bancos extranjeros.

Lo cierto es que el sistema bancario es pieza angular del crecimiento de una economía y su deficiente y obsoleto modelo de funcionamiento, como ocurre en Cuba, puede lastrar los procesos iniciados de “reformas”. La existencia de doble moneda, por ejemplo, es un problema grave que no hace más que generar problemas administrativos y de gestión.

Lo importante es saber que Cuba, antes del caos de 1959, tuvo un sistema bancario moderno, eficiente y competitivo, basado en los derechos de propiedad privada, innovador y orientado a las demandas de los clientes. Incluso existía un Banco central con competencias de política monetaria avanzadas para los estándares de la época. Todo aquello fue destruido por la transformación revolucionaria emprendida por los Castro. Por desgracia, no se volverá a recuperar.
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Re: CUBA Y LA ECONOMÍA CASTRISTA

Messaggioda Guajiro. » 21/06/2015, 12:29

La Revolución transformó el campo... para mal

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Por supuesto que la revolución transformó el campo. Claro que sí, pero para destruirlo. Parece mentira que Machado Ventura se permita decir que “el mejor trabajo político ideológico a realizar con los jóvenes campesinos, es esclarecer mediante ejemplos locales que los mayores cambios sociales realizados por la Revolución se aprecian, a pesar de problemas por resolver, en el sector rural”.

Esta declaración se ha realizado en el marco del proceso de Asambleas provinciales de la ANAP, en Holguín, Granma y Ciego de Ávila. Los eternos debates castristas sobre las dificultades que frenan la producción de alimentos y el adecuado funcionamiento del sector agrario, y de la que se hace eco el diario oficial Granma en su edición de hoy.

Desde que la revolución comenzó su programa “transformador”, el sector agrario cubano, otrora competitivo, eficaz y solvente, entró en una profunda crisis estructural de la que no ha levantado cabeza en más de medio siglo. Ese argumento falaz del “guajiro olvidado” que utiliza Machado Ventura, ya no se puede creer, y ni mucho menos que la revolución permitiera su emancipación, porque el balance final es ciertamente desastroso.

El régimen castrista siempre ha aplicado el “cuento de la lechera” en toda su política agraria, y lo sigue haciendo todavía. Es curioso que Machado Ventura hable del “uso de la ciencia y la técnica en los campos y las labores fitosanitarias encaminadas a combatir plagas y enfermedades que afectan a los cultivos, actividades que deberían ser impulsadas una vez que la tierra sea productiva y se mejoren los rendimientos de las distintas producciones”. Precisamente, que esas actividades sigan siendo ejecutadas por la burocracia y el Ministerio de la Agricultura, y no por empresarios privados dueños de sus tierras, es uno de los factores que explica la crisis estructural del sistema. Pero es que antes de todo eso, hay que producir, hay que sacar cosechas adelante y hay que ser rentables. Y eso, la revolución ni lo ha conseguido, ni lo hará.

Pienso que la ANAP podría ser, si quisiera, el líder de un impulso real a las transformaciones de la agricultura cubana para sacarla del marasmo. La sostenibilidad económica y el buen funcionamiento integral de las cooperativas confirmando en otros países, podría ser una magnífica referencia para la agricultura cubana si los intereses ideológicos del partido único fueran eliminados de la dirección de estas organizaciones, centrándolas realmente en aquello que saben hacer.

Pero no. Machado Ventura habla de la ciencia y la técnica o los fitosanitarios y los “veladores del ganado” para evitar el hurto y sacrificio, actividades sin duda muy importantes que no hacen otra cosa que dar oxígeno al aparato de represión del régimen.

Hacen bien los miembros de la ANAP al plantear la necesidad de aprovechar la experiencia de los mejores productores y que cada comunidad campesina sea el reflejo del desarrollo agropecuario y el bienestar de los cooperativistas, tanto en lo económico como en lo social y lo productivo. Esa es una magnífica estrategia, que debe conducir a que las cooperativas puedan convertirse en el centro de la “dinámica comunitaria en el campo, funcional y atractiva para todos sus miembros, además de consolidar como resorte fundamental de la organización de las producciones agropecuarias”.

Para ello, las cooperativas deben permitir al campesino disponer de los servicios básicos que, sin excesiva burocracia, beneficien su actividad en favor de la eficiencia, la productividad y los ingresos personales. Este es un planteamiento acertado frente a las tesis intervencionistas y colectivistas de Machado Ventura, hablando del “acopio refrigerado de la leche, un lugar al que acuden todos los días los productores”, “y que pudieran aprovecharse mejor como espacios para brindar servicios específicos de la ganadería, asociados al control pe­cuario, la sanidad animal, la venta de algunos insumos; métodos compatibles con la dispersión actual del ganado y que aliviarían de engorrosos trámites al campesino”. Alejado completamente de la realidad, lo mismo que la revolución que todavía defiende.

La ANAP reivindica, en cambio, otros objetivos ajenos a este planteamiento de mediados del siglo pasado que aún mora en la mente de muchos revolucionarios, por edad o inexperiencia. Así, planteó por ejemplo, promover como directivos a cuadros jóvenes, —incluidas más mujeres—, para aprovechar de un modo óptimo el ímpetu creativo de sus ideas frescas, la laboriosidad que por naturaleza los caracteriza, y la preparación técnica con que muchos de ellos salen de las escuelas e institutos agropecuarios. Ese rejuvenecimiento del campo es fundamental y puede suponer una vía de solución para el atraso secular de la agricultura mejorando sus rendimientos y resultados. Para ello, se hace necesario reorganizar el marco de derechos de propiedad y permitir la incorporación de las técnicas de gestión empresarial privada en la agricultura. No es eso lo que plantea Machado Ventura.
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Re: CUBA Y LA ECONOMÍA CASTRISTA

Messaggioda Guajiro. » 24/06/2015, 1:14

Previsiones de la economía castrista (según Murillo)

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La verdad es que el interés por el comportamiento de la economía castrista a corto plazo, es algo que se tiene que llevar en la sangre. En ausencia de indicadores de coyuntura como en otros países, hay que recurrir a lo que se tiene.

Asombroso se puede calificar el titular de Granma, “Economía cubana crece en torno a lo previsto”, (Vedi ttp://forum.barriodecuba.it/phpBB3/para ... 5-230.html TREHD N. 9) que da cuenta de una reunión del Consejo de Ministros del pasado viernes, presidida por Raúl Castro, dedicada al "análisis del desempeño de la economía cubana durante los primeros meses del 2015 y sus pronósticos para el cierre del año”. Casi nada.

Según Granma, el Producto Interno Bruto (PIB) de Cuba crecerá poco más del 4 % en el primer semestre del 2015, dato confirmado por Marino Murillo, titular de Economía y Planificación. Cifra sorprendente si se tiene en cuenta que América Latina lo hace a mucho menos. En ausencia de referencias objetivas, aun estamos esperando a ver en qué se basa esta previsión de quienes llevan décadas planificando e interviniendo en una economía, donde todos los medios de producción son de propiedad estatal, y que, sin embargo, de forma sistemática yerra una y otra vez los cálculos.

La nota de Granma se limita a señalar que “comparadas con el 2014, todas las actividades crecen y las cifras más altas se concentran en la industria azucarera y la manufacturera, la construcción y el comercio”. Sinceramente, los últimos datos sobre producciones agrarias distribuidos por la ONE recientemente, no ofrecen motivos para ser optimistas. Además el propio Murillo se descalifica al denunciar más adelante escaseces en los mercados.

Por otra parte, la industria azucarera sigue moviéndose a niveles muy bajos de cumplimiento de los planes y en la fecha actual un elevado número de ingenios se mantienen cerrados o con problemas para organizar la producción.

Finalmente, la construcción de vivienda, por ejemplo, sigue siendo un agujero negro en lo que se refiere a la construcción estatal, y la que se construye por "esfuerzo propio" es una actividad de coraje cuya viabilidad depende de mercados negros, poco transparentes en los que priman unos costes muy elevados que desincentivan cualquier actividad.

Sorprende que en este balance aventurado por Murillo de los sectores que mejor funcionan en la economía castrista no se hayan referido, por ejemplo, al turismo, al que no se puede negar su dinámica más favorable en el primer trimestre, o a las telecomunicaciones, donde cabe hablar de un auténtico revulsivo en la sociedad cubana ansiosa de comunicar y conectar con el resto del mundo. Al parecer estas actividades no mejoran para el analista Murillo.

Por el contrario, las actividades o sectores donde se registran los habituales “incumplimientos” de la planificación intervencionista de la economía, según Murillo, se localizan, sobre todo, “en transporte, almacenamiento y comunicaciones”. El primero ha experimentado un auge muy importante de la iniciativa privada, sobre todo en la actividad con mayor peso en el total, el transporte de mercancías por carretera. Es evidente que algo no funciona. El almacenamiento, como es sabido, continúa siendo un monopolio absoluto del estado castrista, que sigue manteniendo una adversidad manifiesta hacia el rol social de los intermediarios privados. Así les va.

La nota de Granma insiste que “la balanza comercial muestra un comportamiento positivo durante el año”. Habrá que ver si eso realmente es así, y sobre todo cómo se ha conseguido. Dada la dependencia que tiene la economía castrista del exterior, ese posible saldo positivo puede estar apuntando a una baja demanda interna, ya que el potencial exportador no parece que haya mejorado en algo.

Sin embargo, Murillo no dejó perder la ocasión para señalar que “continúan presentes tensiones en las finanzas externas”. Dicho de otro modo, a pesar de los acuerdos con el Club de París y algunos países, como Uruguay, para la condonación de la deuda castrista acumulada desde 1986, no parece que el régimen tenga facilidades para acceder a los mercados mundiales de financiación, y ahora, si me lo permiten, echarle la culpa al "embargo" puede estar fuera de contexto.

Murillo informó que “se ha mantenido inestable la presencia de varios productos alimenticios en la red de tiendas en divisas, debido a que no se cumplen las producciones nacionales y las importaciones para ese mercado interno en surtidos como queso, pollo, embutidos, picadillos y salchichas”, o dicho de otro modo, subsisten los problemas básicos de alimentación y comida de los cubanos, con el agravante de que las reformas impulsadas desde 2006 por los “Lineamientos” no están dando los resultados esperados y ahora, la amenaza es la inflación, con unos precios desorbitados.

La situación es grave pero puede complicarse mucho más. En un comercio Spar en La Habana, una botella de litro de aceite ya se paga a 14 CUC, conviene tener en cuenta que el salario medio mensual en Cuba no supera los 18 CUC. El problema, además, es que las soluciones que plantea Murillo al problema son inadecuadas, como por ejemplo “destinar adicionalmente 40 millones de dólares para la adquisición de dichas mercancías”. Si en vez de recurrir a las prácticas de la libreta de racionamiento se liberalizase plenamente la estructura económica, verían como los precios bajarían y los mercados se inundarían de productos de consumo.

El recuento de dificultades de Murillo describe un cuadro que, en términos macroeconómicos, se puede calificar de alarmante y que, en cualquier país democrático, debería suponer dimisiones de los gestores. Problemas en "el transporte de cargas que han provocado afectaciones en el comportamiento de la economía, pagos excesivos por concepto de estadía de contenedores y buques lo que se relaciona igualmente con las dificultades con la transportación, además la no materialización de las inversiones previstas para el 2014 y el 2015 por falta de partes, piezas y agregados o problemas en los talleres para brindar servicios, así como la persistencia de problemas organizativos y baja disponibilidad técnica del sistema ferroviario y automotor”. De esta descripción, se puede concluir fácilmente que la economía castrista no puede estar creciendo al 4%.

El ministro terminó exponiendo algunos indicadores relativos a los incumplimientos en la construcción de viviendas, la necesidad de ahorro de agua por los bajos porcentajes de embalse de las mismas, la dinámica de la ocupación laboral que se mantiene prácticamente estable, o el comportamiento del déficit fiscal, anclado en el 4,2% del PIB, eso si, inferior al previsto, del 6,2%.

Con estos mimbres, el ministro anuncio que la proyección para 2016 comentó tendrá “metas cuyo alcance depende de acciones que deben ejecutarse desde ahora, dirigidas a crear infraestructura, incrementar capacidades constructivas y de transportación, suministrar recursos que contribuyan al desarrollo, a las energías renovables, al sector exportador y a la sustitución de importaciones, para lo cual se aprobaron un conjunto de medidas”. Más de lo mismo.
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Re: CUBA Y LA ECONOMÍA CASTRISTA

Messaggioda Guajiro. » 27/06/2015, 17:00

La reanudación del comercio con Cuba es lenta

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Nadie dijo que iba a ser rápido. Esta afirmación viene a cuento de unas declaraciones de la Secretaria de Comercio de EEUU, Penny Pritzker: “La reanudación del comercio con Cuba es lenta”, hechas en diferentes medios que permanecen atentos al clima de las negociaciones entre Estados Unidos y Cuba desde que el diciembre del año pasado el presidente Obama diera los primeros pasos en esa dirección.

Para empezar, el avance de las negociaciones comerciales se ha visto condicionado por el restablecimiento de las relaciones diplomáticas, un asunto que las autoridades de la Isla han decidido convertir en una trinchera inexpugnable, para airear unas pretendidas diferencias con EEUU en materia de derechos humanos. Para vergüenza internacional, el régimen castrista intenta reivindicar un modelo propio de derechos humanos para contraponerlo al que plantean las autoridades estadounidenses en la negociación que se corresponde con la Carta de Naciones Unidas. Mientras tanto, el tiempo pasa.

Lo que tal vez nadie ha advertido, hasta la fecha, es que la apertura comercial castrista a Estados Unidos se pretende producir en un momento especialmente complicado para el entramado institucional de la economía de la Isla. Esta misma semana se ha anunciado por Venezuela una reducción a la mitad del petróleo que entrega a Cuba, lo que significa una notable reducción en el principal mecanismo que equilibra la balanza comercial deficitaria del régimen. Menores ingresos, suponen menor capacidad de compra a nivel internacional, menos solvencia y credibilidad. En suma, un peligroso acercamiento a un desequilibrio externo que los cubanos recuerdan con pavor, como el que trajo el derrumbe de Berlín.

Washington pretende en este contexto de debilidad estructural de la economía castrista, aumentar las ventas a Cuba, pensando en el hipotético potencial de la isla como uno de los principales mercados en la región latinoamericana. Lo cierto es que, incluso en las difíciles y complicadas condiciones actuales, EEUU vendió a Cuba por importe de 2.340 millones de dólares en 2014, e incrementar ese nivel de exportaciones va a exigir mucho más que voluntad política y buenas relaciones diplomáticas. La contraparte, lo que Cuba puede vender a EEUU está por determinar.

En ese sentido, la nueva política hacia Cuba del presidente Barack Obama, puede suponer un peligroso salto en el vacío para los intereses estadounidenses, si previamente el régimen castrista no hace los deberes en materia económica, a lo que se niega de forma sistemática. De nada servirá que el llamado “embargo económico” pueda ser desmantelado, si luego las ventas a Cuba se estancan o en el peor de los casos, simplemente no se pueden pagar. Es evidente que hay mucho en juego, realmente mucho más que la apertura de embajadas o el deshielo de las relaciones entre los dos países. Unas cuantas botellas de ron, algunos cigarros habanos y la oferta hotelera son activos insuficientes para compensar un futuro comercio equilibrado entre los dos países. Ni siquiera el recurso a las remesas de las familias podría contribuir a que el potencial de compra de la economía castrista aumente.

Por eso, Pritzker ha sido sensata al declarar que, a pesar de la buena voluntad de su departamento, en aras al aumento del comercio bilateral, será un proceso lento y no inmediato. El problema, evidentemente, no está en Estados Unidos. El problema, como viene siendo habitual, está en el régimen de La Habana.

Algunos de esos problemas son bien conocidos. Otros menos. Por ejemplo, la obsesión totalitaria del régimen castrista por el control de la economía. Es de tal magnitud que lleva al gobierno a controlar todas las importaciones, y no disponer de mecanismos para facilitar las exportaciones de la producción de la incipiente iniciativa privada que existe en la Isla, casi toda localizada en un pujante sector servicios que está mostrando una extraordinaria vitalidad. Las autoridades de Estados Unidos reconocen con discreción que mientras la estructura actual de la economía dependa en exclusiva de entidades del gobierno, poco, muy poco van a avanzar las relaciones comerciales entre los dos países.

Desde Estados Unidos se ha planteado en alguna de las negociaciones la posibilidad que las entidades importadoras del gobierno de la isla, todas de propiedad estatal, se encarguen de facilitar la exportaciones estadounidenses y al mismo tiempo, dejar que los empresarios estadounidenses contacten directamente a la iniciativa privada de la Isla y hagan negocios sin pasar por el circuito gubernamental. Una propuesta a la que el régimen castrista ha hecho un absoluto rechazo. En tales condiciones, todo va a ir muy lento. Mucho más de lo que se piensa.

El régimen castrista ha demostrado en más de medio siglo, una extraordinaria capacidad para controlar los tiempos. No hay razón alguna para ser diferente, y mucho menos cuando se puede perder todo. Absolutamente todo.
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Re: CUBA Y LA ECONOMÍA CASTRISTA

Messaggioda Guajiro. » 30/06/2015, 19:33

Los "lineamientos" no sirven para estimular el sector construcción

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La Oficina Nacional de Estadística de Cuba, ONE acaba de publicar las cifras relativas al sector de la construcción durante 2014. Unos resultados que se pueden calificar de deprimentes, y que ponen de manifiesto, como viene ocurriendo desde años anteriores, que las reformas introducidas en los llamados “Lineamientos” no están bien ajustadas a las necesidades de un sector clave para el desarrollo, el crecimiento del empleo y del nivel de renta.

Uno de los rasgos estructurales de la economia castrista explicados por su bloqueo interno, es el bajo porcentaje que registra la formación bruta de capital en el PIB. Uno de los más bajos del mundo. Este resultado lastra las posibilidades de crecimiento potencial a medio y largo plazo de la economía y es resultado del sistema jurídico de derechos de propiedad, las prohibiciones a la actividad económica privada y el diseño presupuestario centrado en gastos corrientes para atender los llamados "logros de la revolución". Un gasto corriente que impide consolidar las infraestructuras básicas que necesita el país, cuyo origen se encuentra, como en todas las economías, en un potente sector de la construcción dominado por empresas privadas competitivas y eficientes.

En términos agregados, el valor de la actividad de la construcción en la economía castrista, según la ONE, alcanzó un importe de 4.067 millones de pesos con un crecimiento del 5,3% respecto del año anterior. Este resultado, se puede descomponer entre la construcción y montaje destinado a inversiones, y el valor del mantenimiento realizado. Al establecer esta distinción, se observa que el primero, por un importe de 2.802 millones de pesos, experimenta un descenso del 1,8% respecto a 2014, en tanto que el segundo que alcanza un valor de 1.285 millones de pesos, crece un 25,4% en relación al mismo año. Este desigual comportamiento de los dos agregados del sector de la construcción viene explicado básicamente por el distinto comportamiento de los precios ya que, como se podrá observar, no parece que la dinámica obedezca a la producción física, en claro descenso. Además, cuando se analiza la evolución del valor de la construcción por sectores económicos, se observa precisamente que son los más abiertos a la competencia y la libertad, como “servicios empresariales” el que muestra una dinámica más expansiva alimentando la mayor parte del crecimiento, en tanto que las actividades clave de la economía como el sector azucarero, la industria manufacturera o los transportes, registran descensos muy significativos.

Los indicadores básicos dejan entrever que la construcción física de viviendas ha vuelto a caer en 2014, en concreto un 2,3%, porcentaje que sitúa el número total de las mismas en 25.037, lejos de las 32.540 construidas en 2011. Si se realiza la comparación con este año, el descenso es aún mayor, un 30%. La distancia con las 81.990 del bienio, no tan lejano, 2006-07, es incluso mayor. Las reformas de los “Lineamientos” no están dando los resultados previstos en este sector de actividad crucial para el país. Además, se observa una vez más que las viviendas construidas bajo la modalidad denominada “esfuerzo propio” son las que en 2014 presentan un comportamiento más dinámico, con un crecimiento del 3,9% hasta alcanzar 12.699, mientras que las que se construyen por el sector estatal descienden un 8% respecto al año anterior y se sitúan en 12.339, claramente por debajo de las primeras, invirtiendo una tendencia histórica. Es evidente que la fórmula de “esfuerzo propio” pese a su mayor dinamismo, no es la más adecuada para dinamizar el sector, sino que se debería apostar claramente por las empresas privadas como agentes del cambio.

Desde el punto de vista territorial, La Habana concentra con un 16% la mayor parte de las viviendas construidas, 4.090, registrando un descenso del 0,5% respecto del año anterior; le sigue Santiago de Cuba, con un 14% del total, y 3.583 viviendas. Aquí se produce un 20% más que el año 2014. En tercer lugar, Holguín, representa un 11% del total, con 2.939 y, en este caso, otra vez se experimenta un fuerte descenso del 11% en relación a 2014. A más distancia, Pinar del Rio, Camagüey y Granma conforman un grupo de tres provincias con un total de 4.124 viviendas, que registran igualmente un descenso del 4,7% con respecto al año anterior. En general, la dinámica que se observa en la mayoría de territorios es a la baja, en línea con los resultados generales antes expuestos.

El balance negativo de la construcción de viviendas coincide con los pésimos resultados de la producción industrial de insumos básicos para el sector. De los nueve productos seleccionados, solo uno, el hormigón premezclado, experimenta un aumento del 4,9% con respecto al año anterior. Del resto, los resultados son ciertamente negativos registrándose descensos muy notables. La producción de tejas acanaladas de asbesto cemento disminuye un 59,2%, la de techos metálicos un porcentaje similar del 52,9%, la de arena calcárea un 36%, la de piedra triturada un 33,4% y los prefabricados de hormigón un 10,1%. Los resultados de la producción de barras de acero, cemento y bloques de hormigón, experimentan descensos significativos de un 5% de media. Datos que ponen de manifiesto la parálisis del sector industrial de fabricación de insumos para la construcción incapaz de atender las necesidades del sector al que pretende servir. Cuesta creer que este balance tenga como referencia las obras del puerto del Mariel, que se han ido realizando durante el último año.

En cualquier caso, los datos oficiales están ahí, y es evidente que, desde la perspectiva de la actividad constructora, la economía castrista no ha recibido los estímulos necesarios para crecer, tan solo los precios, ante un mercado de oferta que se reduce por la menor producción. Algo no funciona. Desde luego, los "lineamientos" son una buena referencia. El modelo económico de la revolución, otra.
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Re: CUBA Y LA ECONOMÍA CASTRISTA

Messaggioda HouseCUBA » 30/06/2015, 23:08

Solo notizie positive vedo :-D
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