CUBA Y LA ECONOMÍA CASTRISTA

Di tutto un po' su Cuba

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Re: CUBA Y LA ECONOMÍA CASTRISTA

Messaggioda Guajiro. » 01/10/2017, 13:35

La reconstrucción tras Irma: más burocracia, menos eficiencia

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El diario oficial comunista Granma hace referencia a la publicación en la Gaceta Oficial de la Resolución Número 645 del 2017, del Ministerio de Finanzas y Precios (MFP), según la cual se actualiza los procedimientos financieros, de precios, tributarios y contables, aplicables en casos de desastres. En suma, el conjunto de actuaciones que el régimen castrista piensa poner en marcha para recuperar el destrozo ocasionado por Irma.

Ya se echaba en falta esta regulación. Un sistema político en el que lo sencillo se convierte en complejo y en el que la burocracia invade todos los espacios de la vida colectiva e individual de las personas, no se podía quedar atrás. Y van y publican la Resolución antes citada que se inscribe en esa línea de interferir en todo.

La norma, lejos de establecer unos mecanismos flexibles, ágiles, rápidos y eficientes para luchar contra la destrucción que nos ofrece la vista de las imágenes que llegan a diario de la isla, lo que pretende es, y cito textualmente a Granma, “perfeccionar lo regulado para hacer frente a las eventualidades que impactan en la población y toma en cuenta las estrategias aplicadas tras el paso de los huracanes Sandy y Matthew”, de triste recuerdo en la mayor parte de la sociedad cubana.

En definitiva, una regulación compleja (17 páginas de la Gaceta oficial, con modelos de impresos, solicitudes y demás majaderías burocráticas que acabarán provocando la exasperación de los afectados) para “proceder a la evaluación y certificación de daños, su contabilización; la determinación de los precios de los bienes y servicios que se oferten a los damnificados; la entrega de recursos financieros para cubrir los gastos que correspondan por los perjuicios; así como las adecuaciones tributarias que se precisen en estas circunstancias”. Una vez más, la obsesión controladora e interventora comunista que ha dominado la vida de los cubanos durante 58 años, acabará en lo mismo de siempre: en nada. Tiempo al tiempo.

En procesos traumáticos como los experimentados en Cuba tras el paso del ciclón Irma, hay que pensar en abierto, dejarse de disciplina y control y ponerse a trabajar. Cuanto más se intente organizar, programar, planificar y estructurar el desastre, peor será. La ayuda a los damnificados tiene que llegar rápido y de forma eficiente. Además, en momentos como estos, de grandes dificultades, hay que dejar que la respuesta y recuperación de la población, recaiga realmente en sus capacidades y apartar al estado intervencionista de los procesos.

En la norma castrista no es así, y en principio “son los presidentes de los consejos de administración provinciales (CAP) y municipales (CAM) o de los consejos de defensa a esos niveles, los responsables de asegurar la evaluación preliminar de los daños”. Hecha esta primera evaluación, tendrán que pasar 30 días después del desastre para que llegue lo que denominan “evaluación complementaria”. Dicho de otro modo, los cubanos que han visto como los techos de sus casas de van a bolina o que se cae alguna pared, o vaya usted a saber qué desgracia, tendrán que esperar un mes a que un burócrata acabe de firmar una evaluación preliminar con la aprobación de la certificación de la evaluación de los perjuicios, incluyendo la tasación, gastos y pérdidas, los precios y tarifas máximos para productos y servicios de impacto en la población, etc, etc. Y luego ¿qué?, volver a esperar. ¿Cuánto? Eso ya ni se sabe. Se lo pueden imaginar.

Se plantean en la norma bonificaciones a los damnificados para la adquisición de los bienes y otros beneficios que serán respaldadas por los presupuestos municipales, cuando corresponda. Un grave error, si se tiene en cuenta que esto va a suponer que los ayuntamientos, que son los únicos que tienen una situación saneada en la gestión de los ingresos y gastos públicos, van a incurrir en déficits cuya corrección será harto complicada, dada la situación de bancarrota del país.

De acuerdo con la solvencia económica, por primera vez los comunistas aceptan desigualdades en la sociedad cubana y las escriben en una norma, “los afectados pueden efectuar los pagos mediante bonificación, efectivo, crédito bancario, la combinación de estas modalidades o subsidio”, en definitiva, mayores complicaciones porque esos niveles de solvencia se tendrán que determinar, una tarea que no siempre resulta fácil.

También se han anunciado eliminaciones del pago de las cuotas tributarias, por un periodo de uno a tres meses a los trabajadores por cuenta propia (TCP) imposibilitados totalmente del ejercicio de sus actividades. Una decisión que siendo razonable, se nos antoja limitada en el tiempo y con escaso impacto sobre las cuentas de resultados. Seguramente, tendrán que aumentar los plazos.

Igualmente se prevén reducciones de las cuotas tributarias hasta un 50 %, por el mismo período de tiempo, siendo una vez más, los consejos populares y los consejos de defensa provinciales, los encargados de aplicar los beneficios fiscales y tributarios en los plazos establecidos. Estos mismos organismos se encargan de las oficinas de trámites (vivienda, trabajo, comercio, banco) y puntos de venta, donde se formularán los expedientes.

No deja de ser curioso que los cubanos no sean los que se encarguen de tramitar los expedientes de desastre, sino que las autoridades han fijado un procedimiento para ser ellas las encargadas. Así, en la zona de defensa se clasifica el tipo de afectación de las viviendas y se elabora una ficha técnica, por un especialista de esta área, que detalla los recursos que requiere el damnificado. Con ese documento, y solo con ese documento, la persona afectada entonces puede dirigirse a la oficina de trámites. Allí, con la documentación requerida (certifico, ficha técnica y carné de identidad) se establecen los datos del necesitado, el representante de comercio calcula el importe a pagar por los recursos, y el especialista del MFP define, con el damnificado, la forma de pago: efectivo, crédito o subsidio.

El proceso no acaba aquí, porque es el representante de trabajo del puesto de dirección de la zona de defensa quien valora el otorgamiento de subsidio y proceder con la propuesta al CAM, que, a su vez, lo somete a su aprobación en un término no mayor de 24 horas después de ser presentado porque si no es así, la persona no afectada no puede adquirir los materiales en el punto de venta. Sinceramente, una obra de ingeniería burocrática que va a acabar exasperando a más de uno con tantas idas y venidas.

Al parecer, antes del paso del ciclón Sandy de triste recuerdo en Santiago de Cuba, la normativa para hacer frente a estos fenómenos eran muy dispersas. No deja de ser curioso que un país que viene sometido a los efectos devastadores de ciclones prácticamente todos los años, no haya hecho los deberes antes. Da igual. Ahora lo han hecho, y ya veremos qué resultado obtienen. Ese perfeccionamiento que dicen haber conseguido, puede darse la vuelta. Vamos a ver.
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Re: CUBA Y LA ECONOMÍA CASTRISTA

Messaggioda Guajiro. » 18/10/2017, 0:11

A propósito de las rebajas de precios del turismo en Cuba

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Las rebajas de precios anunciadas por el sector turístico en Cuba no son una buena noticia. Si realmente las autoridades afrontan una menor demanda, como consecuencia de los efectos del ciclón y de los ataques acústicos en las embajadas y algunos hoteles de La Habana, la solución no es bajar precios, sino arreglar los desperfectos causados por el grave meteoro y dar explicaciones públicas, transparentes y claras, sobre lo ocurrido con los ataques acústicos. De lo contrario, ponen en peligro al sector turístico de la economía cubana.

Si los desperfectos causados por Irma no se arreglan, obviamente la oferta hotelera será menor que en ejercicios anteriores, y dadas las preferencias de los turistas por la cayería norte, la más afectada, habría que canalizar la demanda hacia otras zonas o garantizar paquetes combinados para los viajeros que permitieran compensar las estancias por los daños ocurridos.

Por otra parte, si no se ofrecen explicaciones transparentes y convincentes a los sucesos denunciados en la llamada crisis de las embajadas y el régimen se enroca en sus posiciones, lo que ahora está empezando a ocurrir puede ir a males mayores, y se repetirán sucesos ya vistos en el pasado que en nada contribuyen a la normalidad de las cosas.

Los turistas viajan a lugar estables, predecibles, seguros y que ofrecen todo tipo de garantías para disfrutar de unos días de ocio y descanso merecidos. Los países que más éxito han tenido en su apuesta por el turismo, a nivel mundial, conocen la importancia de estos aspectos para condicionar una demanda estable y continua hacia sus ofertas. Cuando estos patrones de seguridad y estabilidad no se presentan, lo normal es que la actividad turística experimente fluctuaciones buscando en otros destinos la identidad y/o posicionamiento que le resulte más interesante.

Bajando precios y ofreciendo rebajas, el turismo cubano opta por una de las peores estrategias para afrontar una situación como la actual. Los efectos pueden llegar a ser, incluso, contrarios a los esperados. Si los turistas perciben los menores precios como síntoma de debilidad o de reducción de la calidad del producto, la demanda bajará más aún dejando sin efecto la reducción inicial del precio. Por desgracia, en el turismo la relación de la demanda con el precio no se encuentra bien justificada, y de hecho, en los países más avanzados el sector hace todo lo posible por huir de la condena de precios bajos, por sus efectos negativos a corto, medio y largo plazo.

Generalmente, bajadas de precios y rebajas suelen ir asociadas a modelos de turismo de masas propios de mediados de siglo XX, que no se encuentran diversificados en su oferta porque apoyan una combinación basada en unos cuantos puntos fuertes, como sol y playa. Por supuesto que Cuba posee una imagen reconocida en ese binomio, que no debe comprometer, pero en ello compite con otros destinos del Caribe más consolidados, en la misma temporada alta, que se aprestan a atender demandas millonarias de viajeros. Estos países apenas han valorado las rebajas competitivas anunciadas por el sector turístico de Cuba. Su apuesta es distinta en la globalización del siglo XXI. Nada que ver con esos giros bruscos de timón de las autoridades castristas, empeñadas en desarrollar un modelo turístico que ya no existe en el Mundo en 2017.

Por otra parte, en las condiciones actuales que contemplan un dólar débil frente a las principales monedas como el euro, estas rebajas de precios en la isla son irracionales desde el punto de vista económico. La explicación es sencilla. Si los ingresos se obtienen mayoritariamente en dólares, pero los pagos de los suministros se realizan en euros, dada la procedencia de los mercados, el poder adquisitivo del sector turístico será menor si los precios se rebajan, y por ello, los efectos en términos de ganancia real para la economía, muy bajos.

Por último, y no por ello menos importante, estas bajadas de precios van a tener consecuencias muy negativas para el negocio de GAESA y el complejo militar turístico vinculado al régimen, así como los ingresos por turismo que sirven para equilibrar la balanza corriente de la economía. Pero sin duda alguna, los principales perjudicados van a ser los pequeños emprendedores que han puesto en marcha todo tipo de pequeños negocios para aprovechar la llegada de viajeros a la isla. Desde los que ofertan servicios de transporte privado, a los dueños de paladares, pasando por los que interpretan canciones por los bares y calles de las ciudades.

Todos estos operadores privados se van a ver afectados por las rebajas de precios a las que no estaban preparados y para las que tendrán que ajustar sus costes, si no quieren ser barridos del sector. Tal vez, sea por aquí hay que buscar alguna explicación a decisiones de este calado. En vez de confiscar lo obtenido, como en etapas anteriores, el régimen ha descubierto la palabra mágica de la reconversión y ha decidido reducir el número de operadores privados. Tienen que prepararse para lo peor.
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Re: CUBA Y LA ECONOMÍA CASTRISTA

Messaggioda Guajiro. » 23/10/2017, 18:28

¿Alguien se acuerda de la unificación monetaria?

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Esta es una pregunta sin respuesta. En el régimen castrista, todo funciona igual. Tan pronto a alguien de la cúpula dirigente del país se le ocurre una idea, por asombrosa e improcedente que sea, todo el mundo se pone a trabajar para justificarla, sin que nadie se atreva a cuestionar la oportunidad, el coste o las consecuencias que se derivan de dicha actuación.

En el tema de la unificación de las dos monedas que circulan por la isla desde el ya lejano período especial, parece que ha ocurrido lo contrario. El ímpetu reformista de un primer momento ha dejado paso a un silencio sepulcral del que solo podemos esperar cualquier cosa. Ninguna buena.

Desde hace semanas, meses tal vez, el tema de la eliminación del CUC la moneda fuerte, y la recuperación del peso cubano tradicional como moneda única en el sistema económico de la isla, ha pasado a mejor vida. No se sabe si por las dificultades técnicas que implica llevar a término una medida de esa naturaleza, por la escasez estructural de liquidez de la economía castrista (uno de sus principales defectos), las consecuencias de los ciclones, el descenso de los ingresos petroleros procedentes del crudo venezolano, el comportamiento del dólar frente a las principales monedas a corto plazo; en fin, son tantos los aspectos a tener en cuenta que se hace ciertamente difícil concluir alguna idea de por dónde irán los tiros. Mientras tanto, una corte de afectados se resigna y espera a un mejor momento en el que alguien del régimen diga la esperada frase “se acabaron las dos monedas”.

Lo cierto es que un análisis detallado de las noticias publicadas en la prensa castrista desde la primavera de este año, permite comprobar que de este asunto nadie ha dicho ni una sola palabra. Tal vez los que están intentando definir la política se encuentran con el problema, absolutamente inexplicable, que la estadística oficial de las cuentas nacionales del año 2016, fundamental para este tipo de decisiones, sigue sin ver la luz a pesar de que nos encontramos ya en octubre de 2017.

No existe justificación alguna para que estos datos no se publiquen y se conozcan, salvo que sean realmente mucho más negativos de los que a "cuentagotas" informó la cúpula del régimen en la Asamblea nacional durante sus últimas sesiones.


En muchas ocasiones, he señalado que con los datos de la economía no se juega, porque cuando se practican malas artes con este tipo de informaciones, se pierde credibilidad, un valor fundamental para que una economía pueda acceder en condiciones adecuadas a los mercados financieros, por ejemplo. Algo que el régimen no ha practicado a lo largo de su existencia, pero que en ausencia de financieros ideológicos como Venezuela, no tendrá más remedio que hacer.

Llegados a este punto, las dos monedas circulan a sus anchas por la isla y parece que los cubanos se han acostumbrado, desde sus distintas posiciones sociales, a aceptar un fenómeno que es raro de encontrar en otros países del mundo, incluso en algunos de nivel de desarrollo superior al de Cuba.

No conviene olvidar que el PIB percápita de Cuba sigue estando entre los más bajos y que por mucho que los indicadores de desarrollo humano de Naciones Unidas empujen a la isla al alza en distintos rankings, existe una realidad objetiva que no admite discusión: con menos de 20 dólares al mes un cubano tiene uno de los poderes de compra más bajos del mundo, por mucha sanidad y educación gratuita que les ofrezca el régimen, que como saben los economistas, de gratis nada, ya que siempre hay alguien que acaba pagando.

El problema es el mismo de siempre. Actuar, no actuar. Lo que está claro es que después de más de 20 años en funcionamiento, la doble moneda ha cumplido con creces los servicios que el régimen esperaba de la misma, aunque las empresas estatales sigan arruinadas por la práctica de una doble contabilidad que no les permite perder de vista los subsidios del gobierno. Un marasmo de ineficacia que se tendrá que corregir, y que cuánto más se tarde en ello, será peor.

E come dice "el Chino": ::pred "sin pausa pero sin prisa....para construir un socialismo próspero y sostenible"....

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Re: CUBA Y LA ECONOMÍA CASTRISTA

Messaggioda carlo » 23/10/2017, 21:51

Guajiro. ha scritto:¿Alguien se acuerda de la unificación monetaria?

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Esta es una pregunta sin respuesta. En el régimen castrista, todo funciona igual. Tan pronto a alguien de la cúpula dirigente del país se le ocurre una idea, por asombrosa e improcedente que sea, todo el mundo se pone a trabajar para justificarla, sin que nadie se atreva a cuestionar la oportunidad, el coste o las consecuencias que se derivan de dicha actuación.

En el tema de la unificación de las dos monedas que circulan por la isla desde el ya lejano período especial, parece que ha ocurrido lo contrario. El ímpetu reformista de un primer momento ha dejado paso a un silencio sepulcral del que solo podemos esperar cualquier cosa. Ninguna buena.

Desde hace semanas, meses tal vez, el tema de la eliminación del CUC la moneda fuerte, y la recuperación del peso cubano tradicional como moneda única en el sistema económico de la isla, ha pasado a mejor vida. No se sabe si por las dificultades técnicas que implica llevar a término una medida de esa naturaleza, por la escasez estructural de liquidez de la economía castrista (uno de sus principales defectos), las consecuencias de los ciclones, el descenso de los ingresos petroleros procedentes del crudo venezolano, el comportamiento del dólar frente a las principales monedas a corto plazo; en fin, son tantos los aspectos a tener en cuenta que se hace ciertamente difícil concluir alguna idea de por dónde irán los tiros. Mientras tanto, una corte de afectados se resigna y espera a un mejor momento en el que alguien del régimen diga la esperada frase “se acabaron las dos monedas”.

Lo cierto es que un análisis detallado de las noticias publicadas en la prensa castrista desde la primavera de este año, permite comprobar que de este asunto nadie ha dicho ni una sola palabra. Tal vez los que están intentando definir la política se encuentran con el problema, absolutamente inexplicable, que la estadística oficial de las cuentas nacionales del año 2016, fundamental para este tipo de decisiones, sigue sin ver la luz a pesar de que nos encontramos ya en octubre de 2017.

No existe justificación alguna para que estos datos no se publiquen y se conozcan, salvo que sean realmente mucho más negativos de los que a "cuentagotas" informó la cúpula del régimen en la Asamblea nacional durante sus últimas sesiones.


En muchas ocasiones, he señalado que con los datos de la economía no se juega, porque cuando se practican malas artes con este tipo de informaciones, se pierde credibilidad, un valor fundamental para que una economía pueda acceder en condiciones adecuadas a los mercados financieros, por ejemplo. Algo que el régimen no ha practicado a lo largo de su existencia, pero que en ausencia de financieros ideológicos como Venezuela, no tendrá más remedio que hacer.

Llegados a este punto, las dos monedas circulan a sus anchas por la isla y parece que los cubanos se han acostumbrado, desde sus distintas posiciones sociales, a aceptar un fenómeno que es raro de encontrar en otros países del mundo, incluso en algunos de nivel de desarrollo superior al de Cuba.

No conviene olvidar que el PIB percápita de Cuba sigue estando entre los más bajos y que por mucho que los indicadores de desarrollo humano de Naciones Unidas empujen a la isla al alza en distintos rankings, existe una realidad objetiva que no admite discusión: con menos de 20 dólares al mes un cubano tiene uno de los poderes de compra más bajos del mundo, por mucha sanidad y educación gratuita que les ofrezca el régimen, que como saben los economistas, de gratis nada, ya que siempre hay alguien que acaba pagando.

El problema es el mismo de siempre. Actuar, no actuar. Lo que está claro es que después de más de 20 años en funcionamiento, la doble moneda ha cumplido con creces los servicios que el régimen esperaba de la misma, aunque las empresas estatales sigan arruinadas por la práctica de una doble contabilidad que no les permite perder de vista los subsidios del gobierno. Un marasmo de ineficacia que se tendrá que corregir, y que cuánto más se tarde en ello, será peor.

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Le uniche due indicazioni che ho potuto vedere nel mio ultimo viaggio riguardo l'unificazione monetaria sono:
- il fatto che quando cambi soldi in cadeca ti danno solo pezzi da 10 o 20 cuc,ho avuto l'impressione che i pezzi di taglio piu grande stiano scomparendo o comunque li stiano ritirando dal mercato
-ora accettano CUP praticamente dappertutto ,hotel 5 stelle compresi
Mi sembra ancora un po' poco per parlare di unificazione monetaria
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Re: CUBA Y LA ECONOMÍA CASTRISTA

Messaggioda Guajiro. » 29/10/2017, 13:23

La única forma de superar el "embargo o bloqueo"

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La Misión Permanente de Cuba ante la ONU denunció por enésima vez, y cito textualmente la nota de agencias, que "el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos desde hace más de medio siglo viola el derecho de la Isla y sus habitantes al desarrollo”. Lo cierto es que la Declaración de los Derechos Humanos no incluye referencia alguna a este "derecho al desarrollo" que se ha inventado el régimen para acompañar su permanente campaña de propaganda del bloqueo y el embargo.

Tal vez tendríamos que plantear justo lo contrario. Es decir, ¿no será el modelo económico estatal, sin derechos de propiedad privada (Derecho Humano reconocido en el artículo 17), ni economía de mercado el que impide a los cubanos abandonar el subdesarrollo, la pobreza y el racionamiento estructural?

Esa tendencia a culpar a los otros de los problemas propios es una nota que caracteriza el comportamiento infantil, pero mucho me temo que el régimen castrista con casi 59 años a sus espaldas tiene muy poco de infante. Y lo que en realidad ocurre es que, una vez más, el empeño absurdo en mantener una estructuras de gestión económica más propias de “guerra fría”, que desaparecieron de Europa del este hace más de 25 años, es lo que impide a los cubanos disfrutar del desarrollo, la mejor calidad de vida y el bienestar que todos los ciudadanos desean y aspiran. Así que se olviden, porque ya no convencen a nadie.

Los que niegan la propiedad de la tierra a los aguerridos guajiros que se lanzan a luchar contra la infección de marabú en los campos cubanos, tras décadas de desidia, provocada por la explotación estatal de la agricultura. Los que persiguen y acosan a los cuenta propistas que quieren sacar adelante sus pequeños negocios bajo condiciones legales restrictivas y una severa vigilancia y control, amén de una presión fiscal asfixiante. Los que impiden a los cubanos comerciar libremente con los extranjeros creando empresas o cualquier otro tipo de asociación mercantil. Los que concentran todo el poder económico del área de las divisas en consorcios monopólicos y los entregan al ejército o la seguridad del estado para su explotación. Insisto, todos los que hacen esas cosas, son los que impiden a los cubanos progresar y convertir a Cuba en una economía moderna y próspera en la que todos caben y todos pueden hacer sus sueños realidad. En absoluto podemos aceptar su algarada en contra del llamado embargo o bloqueo, ni mucho menos los justificantes y cálculos aguerridos a los que últimamente recurren para justificar lo injustificable.

En concreto, es fácil concluir a la vista del actual statu quo castrista que sectores como la biotecnología, el turismo, la minería, las energías renovables y las telecomunicaciones que el régimen dice que se encuentran afectados por el bloqueo, lo único que necesitan es una legislación más flexible y adaptada a los tiempos que corren, la participación de la empresa privada en la generación de actividad, riqueza y empleo, la proyección global de estos sectores y la incorporación de las nuevas tecnologías de la cuarta revolución industrial. Libertad para comerciar con el exterior y formar asociaciones con empresarios extranjeros. En suma, actividades que cualquier empresa puede realizar de forma normal y habitual en cualquier país del mundo, se encuentran vetadas y proscritas por un régimen que recrimina el denominado embargo.

Y en cualquier caso, eso que llaman “injusta e ilegal política” en referencia al bloqueo estadounidense contra Cuba, por mucho que en Naciones Unidas se demande su final, tiene sus razones plenamente justificadas. Y en tanto en cuanto dichas razones no se atiendan, y el régimen sabe muy bien cuáles son porque los mismos dirigentes políticos que cometieron los desatinos contra la propiedad privada y la economía de empresa libre se mantienen en el poder 58 años después, nada hay que justifique cambio alguno de las condiciones. Además, conocido es que Cuba comercia y se relaciona económicamente con 192 países del mundo así que el denominado “reclamo de la comunidad internacional" debe tener en cuenta esta situación objetiva, antes de asumir las tesis castristas de forma simple y automática.

El problema de los comunistas que dirigen el destino de los cubanos durante tres generaciones es que tienen una forma de ver el mundo muy simple, y a la vez distorsionada. Las ideas fuerza de ese relato castro comunista que dura ya demasiado tiempo, se concretan en tres: (1) Washington tiene la “adicción bárbara y salvaje de creer que puede dominar” el mundo y América Latina; (2) el estado y partido único debe ser el eje fundamental de la actividad económica y las empresas privadas no deben existir; y por ello, (3) nadie mejor que el estado y partido único para dirigir la vida de las personas, diseñar sus trayectorias y canalizar sus aspiraciones. Fuera del estado, del partido comunista, nada. Dentro, aquello que el estado y el partido entiendan que debe estar. Somos muchos los que pensamos que ese pensamiento absurdo es el auténtico cerco, embargo o bloqueo impuesto hace más de medio siglo sobre los cubanos, y que su desaparición en un país democrático, plural y libre como el que soñamos garantiza un futuro de prosperidad.

Siempre cabría pensar cómo podría haber sido Cuba sin los Castro y su modelo ideológico. Un esfuerzo intelectual que no conduce a sitio alguno, porque el paso de la historia y la destrucción de la vida de millones de cubanos no tiene vuelta atrás. Es curioso observar cómo, sin embargo, el régimen comunista se plantea defender en Naciones Unidas indicadores inventados sobre cómo sería Cuba “de desarrollado” si no hubiera existido lo que ellos llaman “bloqueo o embargo”. Y la respuesta a esta pregunta es la misma: una vida perdida que no tiene vuelta atrás.

Tan solo queda sentar las bases para un futuro mejor, con un modelo económico y político distinto, en el que no se tenga que renunciar a la salud, la educación y la seguridad social sino potenciarlas más si cabe, con la participación del sector privado, las empresas como agentes de cambio y transformación social y un régimen estable y predecible de derechos de propiedad para todos. Esa es la verdadera y auténtica superación del embargo. Que no engañen a nadie.
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Re: CUBA Y LA ECONOMÍA CASTRISTA

Messaggioda Guajiro. » 01/11/2017, 19:20

¿Por qué la exportación es un fracaso de la economía castrista? (I)

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Tal y como estaba previsto, Expocuba ha abierto sus puertas y 25 pabellones a la 35ª edición de la Feria Internacional de La Habana (siglas, FIHAV 2017). Los datos que ha facilitado la agencia oficial Prensa Latina indican que 3.000 expositores extranjeros, 37 delegaciones de países socios comerciales de Cuba y 50 cámaras e instituciones promotoras del comercio mundial son, entre otros, los participantes en este encuentro de La Habana, al que se suma más de 300 empresas de todos los sectores económicos de la Isla.

Las empresas cubanas, todas ellas propiedad del estado ya que los trabajadores por cuenta propia tienen vetado participar en este evento, estarán ubicadas en el pabellón central, ocupando 130 stands, con una superficie de 5.000 metros cuadrados, con un diseño atractivo y novedoso, sin que, de momento, se hayan facilitado datos sobre el coste total de estas operaciones destinadas a proyectar la imagen de la economía al resto del mundo.

A la vista de esta información, y otras que se han ido divulgando en algunos medios, lo primero que hay que preguntarse es, ¿dónde quedó el bloqueo? Esta presencia masiva de compradores e inversionistas interesados en Cuba dice muy poco de presiones, agresiones y otras majaderías que la doctrina oficial castrista ha venido denunciando de Estados Unidos.

La agencia de prensa oficial ha dado a conocer que la Cámara de Comercio de Cuba prevé suscribir varios acuerdos con asociaciones de otros países. Se esperan rúbricas de colaboración con las cámaras de Belarús, Barbados y Guyana, con la Agencia de Promoción del Comercio Exterior de Santa Lucía y la Asociación de empresas Ecodima, de Angola. Asimismo trascendió que se firmará un plan de acción para el periodo 2017-2018 con la agencia caribeña Caribbean Export Development Agency, con la cual ya la Cámara cubana posee suscrito desde hace varios años un acuerdo de colaboración, a la vez que se expondrá la cuarta actualización de la cartera de oportunidades de Cuba, y se realizará el II Foro de Inversiones, el 31 de octubre y el primero de noviembre. Además, entre los países más representados en Fihav-2017 estarán España, China, Brasil, Alemania, Rusia, Panamá, Italia y Portugal. Hasta incluso está prevista la participación de casi una veintena de empresas de Estados Unidos, pese a la renovada agresividad del gobierno de ese país contra la Mayor de Las Antillas.

Pero vamos a ver, ¿de qué renovada agresividad estamos hablando? ¿no habíamos quedado que el embargo o bloqueo impiden a la economía cubana proyectarse a nivel internacional? ¿dónde queda a la vista de estos datos, el penoso lastre de un comercio exterior deficitario que amenaza de forma continua la competitividad y productividad de la economía? Es evidente que Cuba necesita exportar. No le queda otro remedio. Se acabó el tiempo del subsidio ideológico y fácil. Pero, si se quiere exportar, muchas cosas tienen que cambiar. Una de ellas es la mentalidad de las autoridades.

En una entrevista en Juventud Rebelde, la directora general de comercio exterior del Mincex señala, respecto de esta cuestión, lo siguiente “el país ha venido trabajando en diferentes procesos inversionistas —algunos relacionados con capital extranjero— para crear nuevas capacidades de producción, incluidas las que tributan a la exportación. Se han ido comprando diferentes equipamientos y tecnologías para superar la obsolescencia tecnológica de alguna de las industrias cubanas, incluidas las destinadas a la exportación”.

Inversiones, recursos movilizados para superar el atraso y vender en el exterior. Nos vamos entendiendo, pero quién sabe lo que se pie juntilla demanda fuera de Cuba. A lo mejor esas inversiones, aún siendo importantes y tal vez necesarias, sin un adecuado conocimiento del mercado exterior, no dan el fruto apetecido. Desde hacer muchos años, décadas, la economía castrista funciona al margen de la leyes inexorables del mercado. Y además, cuando tratan de aplicarlas y de incorporar alguna racionalidad a los procesos empresariales, van y lo hacen mal.

Si el gran Jean Baptiste Say levantase su cabeza se sorprendería al comprobar que los comunistas cubanos aplican a "pie juntilla" su conocida ley, relativa a que “la oferta crea su propia demanda”. Qué lejos están aquellos principios, enumerados en el siglo XVIII, de la realidad actual de la globalización y la competitividad en el siglo XXI. Y qué lástima es que los responsables de la exportación cubana piensen de esta forma.

PS: En lo próximo post examinaremos con más detalle por qué no exporta la economía cubana.
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Re: CUBA Y LA ECONOMÍA CASTRISTA

Messaggioda Guajiro. » 05/11/2017, 12:00

¿Por qué la exportación es un fracaso en la economía castrista ? (II)

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Cierto, acostumbrarse a vivir de espaldas a las leyes del mercado, no es lo más recomendable para una economía. Aplicar esas leyes de forma incorrecta, es todavía mucho peor.

En el post anterior nos quedamos analizando las razones que explican por qué la economía castrista no exporta. Y pudimos concluir que el embargo o bloqueo tienen poco que ver. Ahora, vamos a prestar atención a los aspectos institucionales que definen la actividad exportadora del régimen comunista. Los datos proceden de las declaraciones de la directora del Mincex en este ámbito, publicadas en Juventud Rebelde.


Gran sorpresa ha sido constatar que las autoridades consideran que la agricultura puede ser uno de los puntales de la exportación cubana. Eso es soñar despierto. A lo largo de 58 años, con un modelo económico obsoleto que enterró en el olvido el próspero sistema agropecuario de la República, jamás la agricultura cubana no cañera castrista ha sido capaz de alimentar a toda la población. ¿Por qué ahora lo tendría que conseguir cuando la distribución de la renta se mantiene inalterada a favor de un estado improductivo e ineficiente? Frutas y vegetales para exportar parece ser la apuesta. De acuerdo, ¿y los cubanos qué van a comer?. A hacer colas interminables en los agromercados, pagar precios exuberantes por los alimentos o recurrir al racionamiento histórico. ¿Tabaco, ron en la cuenta exportadora? Bien, de acuerdo; más de lo mismo de siempre. Hay que encender las luces de lejos.

En cuanto a los medicamentos, las autoridades reconocen sus posibilidades, pero Cuba no está en condiciones de exportar a los mercados mundiales porque sus plantas de fabricación, tecnologías y procesos no cumplen los estándares internacionales en un sector estratégico. Otro tanto ocurre con los derivados siderúrgicos, de los que el país está muy necesitado para la construcción de viviendas y edificios. En algún momento habría que pensar primero en los cubanos.

Tengo la sensación que están construyendo la casa por el techo, sin bases sólidas. Están interpretando una canción con una letra y músicas que no casan bien. Por supuesto que la capacitación de los exportadores es fundamental cuando durante tanto tiempo no se les ha permitido realizar esta labor. De nada sirve que se otorgue a las entidades estatales capacidad para exportar si no se tienen los conocimientos para salir a los mercados exteriores a vender. El Mincex no tiene nada que hacer en este ámbito. Son las escuelas de negocios, los centros de formación de directivos, las cadenas de valor, los contactos, el networking entre empresarios dueños de sus empresas, los que deben contribuir al aprendizaje de las técnicas y competencias necesarias para la exportación.

La colaboración con otros países es igualmente fundamental. Idiomas, multiculturalidad, relaciones internacionales, marketing, logística, finanzas, todo un universo desconocido de competencias para los gerentes estatales, a los que las autoridades quieren incrementar la vocación exportadora. Mi consejo es que no pierdan tiempo con esa majadería. La mejor forma de incentivar esa vocación es pagar buenos sueldos y dar participación en beneficios. Nadie se pasa la mayor parte del año viajando por el mundo, lejos de mujer e hijos, si no está bien pagada su labor. Piensen en ello, y verán que pronto aparecen las vocaciones que necesita la exportación cubana.

Por supuesto que la marca debe estar protegida a la hora de exportar. Pero la cuestión es la siguiente, ¿qué marca, quién la garantiza, bajo qué marco jurídico y en qué condiciones?. Las confiscaciones de la llamada revolución a partir de 1959 dejaron un efecto negativo sobre numerosas marcas cubanas de gran prestigio cuya titularidad es cuestionable. No existe espacio para una actuación jurídica y profesional en este ámbito, porque las autoridades castristas creen que con las marcas se pueden usurpar, y eso es imposible, como numerosas sentencias judiciales se han encargado de confirmar. De acuerdo, registren marcas del carbón de marabú. Eso puede estar muy bien.

Mención especial recibe en la entrevista de la directora la exportación de servicios, educación, sanidad, servicios sociales, que sin duda está siendo un capítulo de ventaja competitiva para Cuba, que permite contrarrestar la debilidad del comercio de bienes. Las autoridades saben que este comercio de servicios, en sus actuales condiciones y formato, puede acabar en cualquier momento, si los países participantes optan por otras fórmulas. Han ido cambiando la estrategia pero al final, el problema es el mismo. La falta de una Marca País bien definida para unos servicios que, en las condiciones actuales, tienen más que ver con prácticas coercitivas que han recibido críticas en numerosos países. La incorporación de servicios como las nuevas tecnologías está a años luz de las anteriores por el retraso que tiene la economía castrista en este capítulo.

Y del turismo, ¿qué se puede decir? Pues más o menos lo mismo. Sin una adecuada definición del producto por las empresas, el actual modelo basado en el éxito más o menos coyuntural de las joint ventures con grupos extranjeros, tiene un recorrido limitado si no se produce una participación creciente de empresarios cubanos, trabajadores por cuenta propia y profesionales independientes en el sector.

En suma, reunir en La Habana a tantos exportadores, inversores y compradores internacionales durante estos días debería servir para algo, al margen del coste que esto puede tener para las deficitarias arcas del estado comunista.. La realidad es que las cifras de comercio exterior del régimen están ancladas en 2014 (las últimas publicadas). No sabemos nada de lo sucedido en 2015 y 2016, y mucho menos en lo que está ocurriendo a lo largo de 2017. La ONEI ha cerrado la base de datos en 2014 y desde entonces, oscuridad informativa. Vamos a ver si conseguimos enterarnos de algo. Ahora que está claro que el bloqueo y el embargo no son lo que impide a la economía castrista exportar libremente.
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Re: CUBA Y LA ECONOMÍA CASTRISTA

Messaggioda Guajiro. » 07/11/2017, 20:08

Los trabajadores por cuenta propia y el poder económico en Cuba

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En Juventud Rebelde se hacen eco de un dato ciertamente importante que merece nuestra atención. Al parecer, el número de trabajadores por cuenta propia en Cuba aumentó en 55.560 el pasado mes de septiembre comparado con el mismo mes de 2016. La cifra total se sitúa en 579.415 personas, frente a las 522.855 del pasado año, según datos del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social. Cualquiera que sea la perspectiva que se adopte frente a este dato, no cabe duda que es positivo. En la economía castrista, los avances hacia la libertad de empresa y la independencia del estado totalitario, aún cuando los derechos de propiedad sigan proscritos y se penalice la generación de renta y riqueza, deben ser bien recibidos, y en este blog que se defiende la empresa privada y el mercado como ejes del funcionamiento de una economía, no vamos a cuestionar el resultado.

En todo caso, estas cifras ponen de manifiesto que la tendencia al incremento de la actividad por cuenta propia es más lenta de lo que sería deseable, y que lo cierto es que apenas un 12% de la población ocupada en Cuba ha optado por esta fórmula para llevar adelante sus proyectos e ilusiones. O dicho de otro modo, un abrumador 88% de los empleos siguen estando en el ámbito del sector estatal presupuestado, las empresas estatales, y demás organizaciones inspiradas en la cultura estalinista de la economía castrista. Cierto es que los 579.415 valientes trabajadores por cuenta propia que existen actualmente superan los 391.500 que había en 2011 y este es un dato que nos debe dar gran satisfacción, pero aún Cuba está muy lejos de lo que representa el empleo privado en otros países. Y estando a gran distancia, los problemas estructurales de la economía seguirán existiendo, en buena medida por el escaso interés de los dirigentes políticos por perder el control de la economía.

Dicho de otro modo, si el trabajo por cuenta propia se quiere identificar por el régimen como una fuente de empleo y de producción de bienes y servicios para la población, me parece bien. En mi opinión es mucho más que eso, es una puerta hacia la libertad y la elección de modelos de vida, producción y consumo al margen de la envejecida oficialidad castrista. Un síntoma de que en Cuba, 58 años de prácticas estalinistas y totalitarias en el control de la economía no han servido para erradicar el sentimiento de independencia y libre empresa de los cubanos, el mismo que hizo a la República florecer en sus primeros 59 años de existencia y que la llamada revolución castrista quiso hacer desaparecer de la realidad social en la busca de un “modelo de hombre nuevo” que, por suerte, no se ha llegado a materializar.

Los que defendemos para Cuba un nuevo modelo económico en que se respeten los derechos humanos económicos, tan o igual de importantes que los civiles, políticos y democráticos, siempre vamos a estar del lado de estos trabajadores por cuenta propia, cuya fotografía, según los datos oficiales, es si cabe, más interesante aún.

Así es de celebrar que un 32% sean jóvenes. Magnífico. Eso quiere decir que el trabajo por cuenta propia ha venido para quedarse, crecer y multiplicarse. Que el 33% sean mujeres es otro dato admirable. La mujer cubana ha descubierto en la independencia económica y la aventura empresarial una vía para crecer e integrarse en el mundo económico, cuyos resultados se verán a medio y largo plazo, pero sin duda, serán altamente positivos. El peor dato, hace referencia a ese 15% que se ve obligado a combinar la actividad por cuenta propia con el empleo en el sector estatal. Lamentable porque viene a indicar que muchas de estas pequeñas empresas tienen muy poca productividad y capacidad para crecer, en buena medida porque el estado totalitario se ha encargado de ello limitando los oficios y ocupaciones en que se pueden desarrollar proyectos independientes de emprendedores y aplicando una pesada carga tributaria y fiscal que lastra la generación de rentas y la acumulación necesaria en las primeras etapas de cualquier negocio. Sorprende, desfavorablemente que un 11% sean jubilados, lo que indica que con pensiones de miseria y que estar en casa con 60 años sin hacer nada, lo mejor es poner en marcha una actividad que proporcione los ingresos para una vida mejor. Finalmente, al régimen le viene muy bien financiar los menguados presupuestos de la Seguridad Social con los nuevos cotizantes, que son 402 805 personas.

La fotografía oficial dibuja la concentración de trabajadores por cuenta propia en elaboración y venta de alimentos, con 61.301 contratados, y transporte de carga y de pasajeros, con 57.911. Actividades que antes prestaba el estado castrista y que cuesta comprender cómo es posible que tras la “ofensiva revolucionaria” de 1967 un país pudiera haber funcionado durante tantos años, sin contar con la iniciativa privada en estas actividades. O dicho de otro modo, que un estado se dedicara a hacer fritas o servir guarapos, y actuar como porteador de mercancías. Increíble, pero cierto.

Más interesante, según los datos oficiales, es que 39.442 personas tengan licencia para dedicarse a actividades que son ciertamente interesantes, como el arrendamiento de vivienda, de habitaciones y espacios, y otros 24.736 como agente de telecomunicaciones, una de las actividades que ha experimentado un mayor crecimiento en la economía desde que se liberalizó el establecimiento por cuenta propia. Estas dos actividades son muy importantes por su capacidad de contratar trabajadores. En total suman 152.251, no está nada mal.

Así que entre obstáculos jurídicos y visitas de inspectores, racionamiento de los oficios y actividades, más impuestos y cargas sociales injustos, alquileres elevados e intervenciones continuas por parte del estado, los pequeños emprendedores cubanos han ido aumentando su número, mientras que el régimen, en vez de dar facilidades al desarrollo de estas empresas independientes, no hace otra cosa que pensar en cómo controlarlos e interferir en su actividad. Me temo lo peor de ese último consejo de Ministros de agosto que decidió aprobar una serie de medidas para iniciar lo que llaman “un proceso sistemático de revisión y perfeccionamiento encaminado a corregir deficiencias, de manera que ninguna acción quede al margen de la legalidad”. Casi nada. Nos podemos esperar cualquier cosa.
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Re: CUBA Y LA ECONOMÍA CASTRISTA

Messaggioda Guajiro. » 10/11/2017, 19:39

A propósito de las cifras de turismo en Cuba: un contraste con España

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Tremendo cacareo el que se ha organizado en la prensa oficial castrista con * la llegada a Cuba en 2017 de 4 millones de visitantes extranjeros 54 días antes del final de año. Este tipo de noticias, de propaganda y bajo nivel de calidad informativa, me recuerdan, y mucho, a aquellas otras que en blanco y negro eran publicadas en la ya lejana época del general Franco, cuando España en medio de los años 60 luchaba por abrirse paso como potencia mundial de turismo con el reclamo de sol y playa.

El tiempo pasó, qué duda cabe, y ahora las fotos son digitales y en color, además España es segundo país del mundo en entrada de viajeros y en ingresos de turismo. Una industria que alcanza el 15% del PIB y que sitúa a España como líder mundial en experiencia, tecnología y know how. Tal vez, las autoridades del turismo en Cuba deberían dejarse de tanta verborrea triunfalista y atender, si quiera un poco, a la experiencia del líder mundial que, por otra parte, desarrolla importantes proyectos en la Isla.

Si me permiten, España podría enseñar a Cuba muchas cosas en materia de turismo. Casi todo.

Por ejemplo, que las cifras absolutas de viajeros o de ingresos, aún siendo importantes, no resultan fundamentales, porque en un determinado momento el mercado cambia, y si no se está propiciando una diferenciación paulatina del producto turístico, la caída puede ser espectacular. España no sólo vende sol y playa, sino muchas otras cosas del agrado del turista internacional, entre ellas, la seguridad y la tranquilidad. Durante más de 50 años las cifras no han dejado de aumentar, salvo paréntesis muy concretos. Llegan más turistas pero se les atiende a todos, con competencia y capacidad, sin estridencias. Mantener ese ritmo no es fácil. España lo ha conseguido. Aspectos sobre los que no creo necesario insistir. Algo se estará haciendo muy bien.

En cambio, esa obsesión de las autoridades del régimen castrista por el crecimiento absoluto recuerda viejas y trasnochadas prácticas franquistas que, a la larga, pueden acabar causando efectos negativos, e incluso contradictorios, para un turismo que apuesta por la exclusividad en sus vacaciones. Mal asunto tanto alarde de cifras si los que llegan no son atendidos correctamente o con niveles inferiores a sus expectativas, por el límite de capacidades existente, de todos bien conocido. Los grandes competidores del Caribe, hacia los que Cuba tiene que plantear sus estrategias, apuestan por esa diferenciación y no por los aumentos absolutos. Alguien tendría que reflexionar sobre el error que supone tanta cifra absurda.

España atrajo a los turistas con una hábil política comercial y de marketing. El célebre “Spain is different” funcionó y mucho para lograr que gentes de países cercanos de Europa, donde se encontraban los principales mercados de turismo, vinieran a conocer esas diferencias de la piel de toro. Una inteligente política turística ayudó, pero sobre todo, hacer bien las cosas y procurar el boca oído en los viajeros una vez de regreso a sus países.

Salvo raras excepciones, el atractivo de marketing español se realizó por las empresas privadas del sector que aprendieron a unir sus esfuerzos en organizaciones punteras capaces de alcanzar una interlocución efectiva con los gobiernos en defensa del sector. La publicidad, fundamentalmente privada, se orientó a persuadir a los clientes de los mercados cercanos a venir a España a disfrutar sus encantos. El cine, los medios de comunicación, en general, cualquier dispositivo fue utilizado para potenciar ese atractivo de España para el turismo. Una enseñanza importante para Cuba: acciones aisladas y reivindicativas de política turística no van a ningún sitio. La planificación estratégica del producto turístico cubano cobra especial relevancia.

Además, el sector en España arrancó de unos niveles muy bajos y sin aportación extranjera de tecnología. Todo el turismo español es de manufactura propia y nativa. Los empresarios, los gestores, los guías, los empleados de los hoteles y restaurantes, los que trabajan en el mundo del espectáculo y los que participan de la actividad general del turismo. Todos son españoles que apostaron por un sector en el que los proyectos de vida, como trabajadores o empresarios, se podían hacer realidad gracias a mercados en aumento, y con una intervención limitada de los gobiernos. Fórmulas de éxito internacional como Benidorm o Marbella deben mucho al empeño de la sociedad civil española por salir adelante y mejorar sus condiciones de vida. Cuba tiene Varadero como referencia, pero nadie piensa en este destino en los mismos términos. Hace falta mucho más para alcanzar los niveles.

De especial importancia, el turismo español genera importantes ingresos para la economía nacional. Ingresos que se quedan en el PIB de España en su totalidad, y que estimulan la rentabilidad de las empresas, el nivel de empleo del sector y las retribuciones de los trabajadores. Ingresos que el estado obtiene para cubrir sus necesidades de todo tipo. En definitiva, lo que es habitual en cualquier economía orientada a la racionalidad. En Cuba la dependencia exterior del turismo es complicada.

Cierto es que el régimen a través de sus Gaviotas y del CIMEX se reserva la "acción de oro" en todos los proyectos y que las empresas extranjeras apuestan por la gestión complementaria de los activos propiedad del estado, pero eso es precisamente lo que determina que no todos los ingresos generados se quedan en Cuba, sino que una parte destacada revierte a las casas matrices. El hecho de limitar los ingresos que el estado puede obtener del turismo impide que esta actividad pueda ser referida para la generación de créditos internacionales por el régimen para la construcción de las necesarias infraestructuras. Por otra parte, la libertad de empresa en el sector está regulada y controlada por las autoridades, no existe un reconocimiento a la propiedad privada para su transformación en activos para el turismo, y la dependencia de la inversión extranjera condiciona la viabilidad de los proyectos incluidos en la llamada Cartera de oportunidades. En suma, no existen empresarios cubanos privados que puedan promocionar y potenciar el sector. Mal asunto.

Oportunamente, el ministro de Turismo, Manuel Marrero, tendrá que demostrar si sus esfuerzos sirven para algo. Mientras, tendrá que enfrentarse a dilemas de precios, de productos y servicios, de distribución y comercialización, de cualificaciones profesionales en el sector, de competencia internacional, en suma, retos para los que la administración estatal intervencionista del régimen me temo que no estará preparada, pero que son fundamentales para que el sector avance.

Sin duda es muy fácil culpar al presidente Trump de los problemas del turismo en Cuba y decir que el mercado de Canadá está muy lejos. Argumentos no van a faltar para justificar los errores. Así llevan desde 1959. Pero cuando un sector quiere crecer y liderar una economía, hay que ponerse las pilas. Y mucho me temo que en el turismo cubano está todo, o casi todo, por hacer.

* cuba-sono-4-milioni-i-turisti-stranieri-t39451.html (III°Post)
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Re: CUBA Y LA ECONOMÍA CASTRISTA

Messaggioda Guajiro. » 12/11/2017, 21:54

La inversión extranjera tampoco va bien

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Granma habla de “dilaciones que no puede permitirse el desarrollo” en relación con la inversión extranjera que, según se señala en el artículo, “lo alcanzado aún dista de los niveles que demanda el desarrollo de nuestra economía”. Un reconocimiento expreso de un nuevo fracaso en las políticas implementadas por la administración de Raúl Castro, que viene, además, de una autoridad del régimen con responsabilidades en la materia, la directora general de Inversión Extranjera, del Ministerio de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera.

En algo que podemos coincidir es que la inversión extranjera puede ser un “elemento activo y fundamental” para el desarrollo de determinados sectores de la economía, “pero lo alcanzado, en correspondencia con todo ello, aún no es suficiente”. Hacer crecer las inversiones extranjeras en Cuba no es fácil, pero su aportación al valor añadido nacional, a las tecnologías, a la cualificación de la población laboral, en suma, al bienestar y calidad de vida de los cubanos, puede ser muy importante.

Sin embargo, las cifras no aumentan. Todo lo contrario. Básicamente, según Granma, los problemas que lastran el crecimiento de la inversión extranjera en Cuba son dos: “las dilaciones excesivas del proceso negociador” y la necesidad de ”superar la mentalidad obsoleta llena de prejuicios contra la inversión foránea”. El mismo Raúl Castro así los expuso en el discurso de clausura del periodo ordinario de sesiones de la Asamblea Nacional hace apenas un año.

El problema es que estos lastres continúan. Y que las inversiones se han estancado.

Culpar del fracaso de la política de inversión extranjera del régimen castrista a los retrasos burocráticos y la mentalidad es fácil. En realidad, la economía cubana no funciona de manera eficiente porque toda ella es un atraso, un paquidermo que funciona con muy poca agilidad, dominada por una burocracia comunista que sigue al pie de la letras las directrices jerárquicas. En tales condiciones, la falta de agilidad es un problema general. No parece que esté ahí el problema principal.

Tampoco parece razonable echar culpas a los empresarios estatales cubanos, por su escaso conocimiento de la legislación en materia de inversión extranjera y sus políticas, lo que les lleva a no interesarse por la misma. Los dirigentes de las empresas estatales gestionan sus organizaciones con márgenes muy escasos de autonomía, siguiendo directrices políticas, y antes de embarcarse en operaciones complejas y con una fuerte connotación política, se lo piensan más de dos veces. Son quizás, excesivamente prudentes.

Por eso, pasan de la Feria Internacional de La Habana, desde sus inicios, y ni tienen idea de la llamada Cartera de Oportunidades de inversión extranjera de la Ley No. 118, en la que se van incluyendo proyectos que están muy alejados de cualquier planteamiento empresarial al uso, porque pertenecen al complejo militar y de la seguridad del estado que dirige los principales intereses de la industria turística nacional que nutren esa Cartera. Como consecuencia de ello, los extranjeros no encuentran las opciones que buscan y los cubanos se quedan al margen esperando que alguien les autorice a realizar algo para lo que, evidentemente, no están preparados.

Si las autoridades piensan que promocionando cartera de oportunidades de inversión extranjera, Foros de inversiones o encuentros bilaterales entre empresarios se puede aumentar la inversión extranjera en Cuba, están muy equivocados.

Lo primero, y fundamental, es que ningún gobierno puede atribuirse la facultad de decidir en qué puede o debe invertir su dinero el empresario que es el legítimo propietario. Los extranjeros que visitan La Habana para mostrar su interés en la economía nacional, se sorprenden al tener que lidiar con un gobierno que no solo les dirige hacia una serie de sectores que califican como prioritarios, agroalimentario, construcción, industrias ligeras, sideromecánica, química, electrónica y biotecnológica, hidráulica, biomasa cañera, turismo, etc, sino que además les informa que él seleccionará sus trabajadores, les dirá cuánto les tienen que pagar e incluso, en donde tendrán que establecer sus plantas productivas, llámese El Mariel o similares.

El empresario extranjero no está acostumbrado a ese dirigismo, ni a la intervención del estado en sus planes. El régimen castrista debería se consciente de ello. Por tanto, al cabo de un tiempo, estos inversores, salvo razones de mucho peso, abandonan los proyectos y regresan a sus países a la espera de tiempos mejores. Esto es lo que explica el bajo nivel de la inversión extranjera en Cuba, amén de otras muchas cosas.


Lo segundo, es que la famosa Ley No. 118 de inversión extranjera y sus normas complementarias, han aumentado la inseguridad jurídica que perciben los inversores extranjeros en Cuba así como el peso del intervencionismo estatal y la burocracia. Entre 2016 y 2017 se han cerrado proyectos de capital extranjero por el equivalente a algo más de 1.300 millones de dólares. Una cifra claramente insuficiente para los objetivos de cierre del desequilibrio comercial de la economía. El fracaso viene del hecho que programar la inversión extranjera con un único y principal fin recaudatorio es otro grave error. Una revisión en profundidad de las normas se hace necesaria y urgente.
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