CUBA Y LA ECONOMÍA CASTRISTA

Di tutto un po' su Cuba

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Re: CUBA Y LA ECONOMÍA CASTRISTA

Messaggioda Guajiro. » 30/06/2015, 23:58

HouseCUBA ha scritto:Solo notizie positive vedo :-D

Claaaaro.... alla faccia di "quei detrattori" della Revoluciòn Cubana...... :-" ::fuma
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Re: CUBA Y LA ECONOMÍA CASTRISTA

Messaggioda Guajiro. » 04/07/2015, 12:43

¿Por qué no puede funcionar la compraventa de vivienda en Cuba?

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Un artículo en Granma, “Compraventa de viviendas, ¿qué hacer?” viene a poner de manifiesto que pese a que ya lleva tres años en vigor el Decreto-Ley No. 288, que modificó la Ley General de Vivienda para autorizar determinadas operaciones entre particulares, lo cierto es que su aplicación ha sido un fracaso y deja mucho que desear, como otras muchas reformas de los llamados “Lineamientos”.

En ocasiones, hemos destacado que el tipo de políticas económicas que se necesitan en la economía castrista no pueden ser parches más o menos superficiales, sino reformas estructurales en profundidad, y en este ámbito de la vivienda, si cabe, es más importante aún.

El principal problema de la compraventa de vivienda en Cuba tiene su origen en la maraña jurídica e institucional creada por las confiscaciones masivas de derechos de propiedad que comenzaron bien pronto, nada más iniciar sus actividades el nuevo régimen revolucionario en 1959. La apuesta por el marxismo leninismo, la intervención central de la economía y la eliminación de los derechos de propiedad y la libre empresa, trastocaron la exitosa senda histórica de la economía cubana, convirtiéndola en un parásito dependiente de ayudas y subvenciones del exterior, primero soviéticas y después chavistas.

En tales condiciones, el capital residencial existente en Cuba en 1959 quedó destruido tras las expropiaciones sin compensación, y a resultas de ello, como he tenido ocasión de exponer en otras ocasiones, no sólo los actos de transmisión de la propiedad de vivienda quedaron al margen de la ley, apareciendo en la economía informal sistemas de trueque, permuta y cambio que no han hecho más que complicar la situación inicial de partida, pero que eran la única solución posible para dar salida a las necesidades de vivienda, más aún cuando la construcción de vivienda nueva ha sido una de las asignaturas pendientes en la economía castrista.

De la noche a la mañana, y tras medio siglo de represión y proscripción de las transacciones de la vivieda, de la noche a la mañana, la entrada en vigor el Decreto-Ley No. 288 —modificativo de la Ley General de la Vivienda— vino a eliminar, de forma parcial, absurdas prohibiciones ideológicas relacionadas con la compraventa de residencias permanentes entre personas naturales. Pero, no cabe duda que existe preocupación por el bajo nivel de cumplimiento de la Ley y su escasa aplicación en la sociedad cubana.

Lo primero que sorprende de esta reforma es la utilización que el régimen quiere hacer de los fedatarios públicos, los notarios, como si fueran agencias inmobiliarias. En vez de liberalizar el mercado, propiciando la aparición de empresas de este sector especializadas en la oferta y demanda de vivienda de compra y alquiler, en general, el régimen utiliza una figura próxima a la intervención estatal, el notario, para la formalización de las operaciones en la sede donde se encuentra enclavado el inmueble y por el precio que acuerden libremente las partes. Allí donde no existan notarios, ¿qué operaciones se podrán realizar?

La norma establece que las partes de la operación de compraventa pueden ser personas naturales cubanas con domicilio en el país, incluidas las que ostentan la condición migratoria de residentes en el exterior y los extranjeros residentes permanentes en el territorio nacional. Limitar a personas naturales las operaciones, deja fuera a muchos potenciales compradores como por ejemplo las cooperativas. Además, la realidad y el sentido común confirman que muy pocos cubanos residentes en el exterior, y que forman parte de la diáspora histórica que arranca en la década de los años 60, han podido activar este tipo de operaciones con sus bienes inmuebles. Por otra parte, los extranjeros desconfían de los títulos de propiedad que se aportan en las operaciones. El mercado, qué duda cabe, está autolimitado.

El procedimiento de compraventa, que exige la presentación de un título de propiedad que pocos cubanos pueden acreditar de manera solvente, incluso que carecen del mismo, suele acabar en un depósito en entidad bancaria, lo que plantea no pocos problemas en un país en que la gente, en general, no está acostumbrada a utilizar los servicios de los bancos. La complicación asociada a tener que abrir una cuenta exclusivamente para justificar la transferencia de los fondos, y el convencimiento del control que el régimen realiza de esos fondos por la vía del control del sistema bancario, producen una alerta en los compradores y vendedores.

Pero volvamos a la cuestión más relevante. Como se señala en el artículo de Granma, el régimen reconoce que esta norma es de aplicación limitada y parcial, ya que existen derechos que no se pueden transmitir, como por ejemplo “el uso y la habitación, hay personas que usan y disfrutan la vivienda de propiedad estatal gratuitamente”, los usufructuarios gratuitos, que obviamente carecen de la facultad de disposición de la vivienda, porque no son sus propietarios. En estos casos, habría que valorar de que supuestos se trata realmente, y quién es el propietario real de la vivienda, ¿el estado que expropió y permite el usufructo gratuito, o el expropiado sin derecho a compensación?

El marco normativo está igualmente limitado porque los compradores, en la audiencia notarial donde se formaliza el contrato de compraventa, están obligados a declarar, bajo juramento, que no poseen otra vivienda de residencia permanente en propiedad. El régimen castrista no quiere que los cubanos acumulen viviendas en propiedad, y sobre todo, a ver quién puede entrar en esa dinámica de “juramentos”, con las consecuencias legales que se pueden derivar de los mismos.

La imposición de la compraventa es otro aspecto controvertido. Pagar un impuesto del 4% sobre el precio del inmueble puede parecer una cantidad pequeña, pero la cuestión es por qué el régimen utiliza como instrumento de recaudación operaciones que muchas veces se producen por necesidades de tipo asistencial. Al situar la vivienda como hecho imponible, sin un marco jurídico estable de derechos de propiedad para el conjunto de los activos existentes y de la población que puede participar en el proceso, se crean distorsiones sobre los precios relativos que pueden estar actuando una vez más sobre el crecimiento de las operaciones. Además, la imposición a los notarios que median en las operaciones de informar a las oficinas de administración tributaria de las operaciones realizadas, lleva a muchos a desconfiar ante previsibles inspecciones en las que se indague por el origen del dinero utilizado en la operación de compra, por ejemplo.

Es evidente que se necesita otro modelo jurídico de derechos de propiedad para la vivienda en Cuba, pero antes, hay que poner el marcador a cero y restituir a los legítimos propietarios los activos confiscados, o su valor de compensación. Sin esa medida, absolutamente imprescindible para que el sistema vuelva a funcionar, nada podrá avanzar.
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Re: CUBA Y LA ECONOMÍA CASTRISTA

Messaggioda Guajiro. » 07/07/2015, 18:42

¿Por que la agricultura estatal castrista es improductiva?

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La eterna cuestión de la baja productividad de la agricultura estatal en Cuba y la necesidad de aumentar la producción y los rendimientos agrícolas cuanto antes, fueron el objeto de una reunión de Machado Ventura con los responsables de las UBPC y UBE de la agricultura y sector azucarero de Colón en Matanzas. De lo tratado en esa reunión, se da cuenta en un artículo publicado en Granma por Ventura de Jesús. (Vedi: para-los-companeros-t35565-240.html 4°TRHD)

Machado Ventura comentó a los congregados, “ustedes pueden hacer un poquito más”, y justificó su argumento teniendo en cuenta “que todavía existen reservas de eficiencia sin explotar, necesidad de cambios en el orden organizativo e inclusive de superación profesional y técnica para conseguir mayores resultados, en un territorio con el desafío adicional de ayudar a abastecer de alimentos al polo turístico de Varadero”.

¿Es realmente éste el origen del problema? ¿Estamos ante las causas o los efectos? ¿Acierta en su diagnóstico el viejo dirigente comunista? Como casi siempre, la responsabilidad de estos desfavorables resultados en la esfera productiva se atribuyen a circunstancias externas. :-D

El informe presentado por Elvis Mendoza, delegado de la agricultura en el municipio de Colón, señaló que entre “las principales causas de los bajos resultados figura el desaprovechamiento de la jornada laboral, mala preparación de los suelos y de la semilla, incorrecta utilización de las variedades cañeras y la escasa explotación de las áreas dedicadas a la ganadería, así como ineficiente organización de la cosecha y el transporte”.

La pregunta inmediata es ¿Quién debe ser cesado por tales deficiencias de gestión? Incumplimiento de horarios y de jornada laboral es inexcusable en cualquier organización productiva y solo puede venir motivado por la dejadez. La mala preparación de suelos y de semillas obedece a deficiencias técnicas que se pueden corregir con formación aplicada en el puesto de trabajo. La incorrecta utilización de variedades cañeras es incomprensible en un país que fue primera potencia mundial en la producción de esta mercancía desde los años 40 del siglo pasado. Por último, la escasa explotación de la ganadería y la ineficiente organización de las cosechas y transporte, vuelve a situar el problema en su origen, en la inadecuada organización de la estructura productiva. ¿A quién responsabilizar de este desastre técnico y productivo?

Además, se destacó en la reunión el interés en “disminuir los costos de la tonelada de azúcar y la búsqueda de mayor valor agregado, o sea, elevar los índices de producción en los derivados de la caña, que incluye su procesamiento como alimento animal, en particular para el ganado vacuno”. Es evidente que la decisión de Fidel Castro de cerrar los ingenios azucareros a comienzos de siglo XXI sigue siendo una pesada losa sobre un sector que no acaba de levantar cabeza. Al menos aquí es conocido el verdadero responsable.

También se trataron deficiencias asociadas a “la mala calidad del módulo de ropa y el calzado, así como de algunos implementos como la lima” asuntos sobre los que Machado Ventura llamó a resolver sin mayor dilación. No merece comentarios.

Por último, “se prestó atención a las inquietudes relativas a la obsoleta maquinaria y de las piezas para la mecanización y el transporte, sostuvo que se consolida una estrategia de solución progresiva atendiendo a determinadas prioridades”. Para terminar diciendo que “ahora toca ahora hacer las cosas bien”. La falta de inversión en equipamientos lastra el potencial de la economía trabajo intensiva. Tirar balones fuera no es la solución para afrontar este problema, sino desviar recursos del estado a las inversiones, lo que es difícil con las restricciones de gasto existentes.

Por último, el cómo hacer las cosas bien es lo que preocupa. Los problemas procedentes del diagnóstico realizado en Colón son efectos, y no la causa. Para avanzar en la solución de la ineficiente estructura productiva agraria, las soluciones tienen que ser de mayor calado. Es evidente que la organización técnico productiva existente no es la más adecuada. Las estructuras como las UBPC o las UBE pertenecen a la rémora estatal castrista, dominadas por conceptos ideológicos que impiden la necesaria flexibilidad productiva.

Los experimentos reformistas en el sector agropecuario castrista no darán los resultados previstos hasta que la estructura de la propiedad de la tierra se dirija, de forma decidida, hacia los privados, dejando libertad para invertir, producir, contratar y hacer crecer sus tierras hasta alcanzar las economías de escala. Las estructuras propias del régimen castrista son ineficientes y no van a dar solución al problema de la escasez.
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Re: CUBA Y LA ECONOMÍA CASTRISTA

Messaggioda Guajiro. » 12/07/2015, 20:56

Las reformas comerciales, otra vía muerta

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Uno de los problemas fundamentales que existe en la economía castrista es la baja calidad y el deficiente funcionamiento de las estructuras comerciales del país. No existen ni cadenas de valor, ni estructuras de distribución logística, ni mucho menos, tiendas especializadas que den servicios de proximidad a los clientes en condiciones similares a las de otros países. Al parecer quieren dar solución al problema con esa llave mágica llamada “Lineamientos” que en el número 308, apuesta por la “introducción de las formas no estatales de gestión en el comercio, en lo fundamental en los servicios gastronómicos, personales y técnicos de uso doméstico”.

Al final, se trata de eufemismos para no querer nombrar las cosas como son. Las “formas no estatales” pertenecen al ámbito de la gestión privada y dirección empresarial autónoma. Están más cerca del modelo de empresa privada que existe en todos los países en los que el modelo estalinista se ha abandonado o no se ha llevado a la práctica. En Cuba no queda más remedio que ponerse las pilas. Por otra parte, que la empresa privada solo opere en el ámbito de la gastronomía, servicios personales y técnicos, es poner un parche que no resuelve el problema. Una economía no es una pecera en la que los peces comen cuando el dueño les echa la comida. En una economía, la libertad es esencial para que los agentes puedan adoptar decisiones racionales en base a los precios, gustos y nivel de renta. Mientras en Cuba, eso no sea posible, nada cambiará.

Dura e ingente es la tarea que tiene la ministra del comercio Mary Blanca Ortega, si pretende ella que su estructura burocrática sea la que “prepare desde el punto de vista de todas las políticas y las normas que elaboramos nosotros y otros organismos, para de conjunto y a partir de dicha base legal, poder implementar ese Lineamiento”. Esa confianza ciega en el poder de la intervención estatal en los asuntos económicos, en algo tan sencillo como comer en un restaurante o arreglar un reloj estropeado, es uno de los múltiples ejemplos que explican por qué la economía castrista nunca ha funcionado.

La ministra dice, y cito textualmente, “que la aplicación de las nuevas formas de gestión en el comercio es un proceso que se va a llevar a cabo en todo el país durante aproximadamente dos años. Lo hemos previsto entre el 2015 y el 2016, y si resulta necesario hasta un año después porque estamos hablando de más de 10.000 unidades que tienen que transferir su gestión”.


La privatización de la actividad comercial no tiene tantas dificultades. De hecho, muchas de las nuevas formas de gestión han funcionado al margen del régimen durante décadas ofreciendo servicios a los ciudadanos que en otro ámbito, el estatal, era imposible de conseguir. Cualquier dilación en este proceso de necesaria libertad económica solo puede contribuir a que los cubanos sigan teniendo unos servicios comerciales de muy baja calidad comparados con los de otros países. Por ejemplo, si la ministra quiere de verdad elevar la calidad de los servicios, que deje que las empresas lo hagan. Ellas saben mejor que nadie lo que tienen que hacer para conseguir clientes satisfechos, sin necesidad de que ningún poder coercitivo les indique cómo funcionar. Por supuesto que existen unas normas que se deben establecer y cumplir, como ocurre en cualquier país del mundo, pero la facilidad del comercio para operar, en general, permite un rápido dinamismo de esta actividad.

Otro ejemplo, los niveles de competencia y cualificación. Sabe la ministra que en muchas empresas existe una formación no formal que se obtiene día a día con la práctica laboral. Esa es la que realmente vale para el mercado, y la que aprecian los clientes como un elemento de diversificación y de mejora de la calidad. De nada sirve en enredarse con normativas reguladoras del acceso a la profesión, que lo único que conducen es a dilatar un proceso que puede ser rápido. Tengo la sensación que una vez más, el régimen pretende que sólo unos cuantos puedan acceder a la libertad de actividad que existen en las empresas llamadas “formas no estatales”, en las que se puede obtener mayores salarios y condiciones laborales mucho mejores que en los aburridos empleos del sector presupuestado.

Otro aspecto fundamental a tener en cuenta es que de nada sirve que los restaurantes o las tiendas se pongan a vender comidas y productos a los cubanos, si más arriba no existen redes de distribución logística que aseguren un suministro continuado, de calidad y de precios competitivos. El régimen castrista en sus orígenes identificó a los “intermediarios” como el mal que se tenia que extinguir. Ahora quieren recuperar la figura, al comprobar que el estado no es capaz de mejorar la logística de distribución de los productos, sino que solo genera escasez y desconfianza.

Y para ello, se les ha ocurrido que las cooperativas de gastronomía podrán acceder a convertirse en las distribuidoras mayoristas de sus recursos: insumos o equipos para la prestación del servicio. Hay una máxima en la economía que es fundamental: zapatero a tus zapatos. Si una cooperativa, la que sea, gestiona una serie de restaurantes, lo que tiene que hacer es centrarse en el negocio de servir comidas y almuerzos de calidad. El espacio de la distribución debe dirigirse a otros que se especialicen muy bien en que los insumos lleguen en tiempo y calidad a sus destinatarios. El que mucho abarca, poco aprieta. Parece que el régimen haya diseñado las medidas para que los proyectos lejos de tener éxito, fracasen.

Y por supuesto, como centro de todo este nuevo sistema, aparece el estado. Nada nuevo. El ministerio de comercio en Cuba es responsable de la reparación de equipos electrodomésticos en una red de 600 talleres y sus puntos asociados existente en el país. ¿En qué país del mundo, un ministerio arregla zapatos, neveras obsoletas o cocinas de gas?

No conformes con ello, han establecido que aquellos talleres que pasen a las nuevas formas de gestión, es decir, que adopten la forma de gestión privada, tendrán que seguir dependiendo del estado para los insumos que utilicen. Aquí no existe espacio alguno para otros agentes. El control es máximo. A la vista de esta experiencia, ¿posibles mejoras? Ninguna.

No veo cambios sustanciales en estas medidas anunciadas por la ministra. Más bien, esa permanente obsesión del régimen con las “ilegalidades, irregularidades e indisciplinas” que quieren ver en cualquier proceso de libertad y apertura económica. Mientras la economía cubana siga siendo dirigida y controlada por el estado, será una economía castrista. Y ya sabemos lo que eso significa.
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Re: CUBA Y LA ECONOMÍA CASTRISTA

Messaggioda Guajiro. » 17/07/2015, 18:55

¿Por qué fracasan los pequeños proyectos emprendedores en Cuba?

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Comienza a ser frecuente que se hable de "carrera de obstáculos para los cuenta propistas cubanos".

La transformación de la economía que se propone en los llamados “Lineamientos” es insuficiente e inadecuada para atender las necesidades de unos profesionales que tratan de ofrecer sus servicios a una sociedad hastiada del racionamiento, la falta de variedad y calidad en los suministros, y los elevados precios. En contra de lo que algunos analistas afirman, no es cierto que sobren los cubanos que apuestan por la iniciativa privada y se distancian del empleo estatal o de unas pensiones insuficientes, para montar pequeños restaurantes y proporcionar otros servicios limitados a un catálogo oficial de actividades.


Nadie sobra en la economía de mercado. Esta se encarga de decir quién debe estar y quién no. Y además, también en contra de lo que se viene afirmando, las trabas oficiales, la presión fiscal, la escasez de materias primas o la politización en la gestión, la impericia, las coacciones y las mordidas de los inspectores, o la carga tributaria (los cuenta propistas afrontan tasas de un 50% de los ingresos superiores a los 2.000 dólares anuales: una presión fiscal que supera la media de los países de América Latina, que se sitúan en torno al 27%, como señala Lorenzo Pérez en Palabra Nueva, publicación de la Archidiócesis de La Habana) no son los factores que lastran el nacimiento y la consolidación de medio millón de cuenta propistas, sino la naturaleza del modelo jurídico de derechos de propiedad y la presión asfixiante del estado, que se resisten a ceder parcelas de poder. No en vano, en este proceso de tira y afloja, también han desaparecido 407.000 cuenta propistas.

En concreto a estas cuestiones se presta atención en un documental, de reciente publicación, titulado “Emprendedores en Cuba", filmado en 2013 y 2014 por Matraka Producciones, una organización cultural sin fines de lucro con sede en la isla, que acaba de lanzar el primer curso para emprendedores impartido por el Centro Diocesano de Formación Dra Felicia Pérez, en la ciudad de Santa Clara. En este documental se denuncia, entre otros, el carácter errático de los reglamentos, la desautorización de las autorizaciones, las arbitrariedades de los inspectores, la ausencia de mercados mayoristas y el auge del mercado negro, para explicar la mortalidad de los valientes cuenta propistas que se lanzan a la aventura. Los promotores del documental se hacen una pregunta relevante: “¿realmente quiere el gobierno castrista crear una verdadera sociedad de exitosos empresarios pequeños y medianos?”.

¿Por qué fracasan los pequeños proyectos emprendedores en Cuba? En el documental se presentan algunos casos a modo de historias de vida, que muestran lo difícil que resulta desarrollar en la economía castrista un trabajo por cuenta propia. Porque ni siquiera se habla de pequeña empresa. Lo que está naciendo en Cuba a la luz de los Lineamientos son iniciativas de trabajo independiente del estado, pero sometido a sus decisiones y veleidades. No existen mercados mayoristas para el acopio libre de productos, las reglas del juego siguen basadas en la planificación central comunista, la propiedad privada y la acumulación de renta y riqueza continúan penalizadas por el ordenamiento jurídico castrista.

El régimen va de un lado a otro aprobado y prohibiendo una serie de actividades y “oficios” algunos realmente sorprendentes, que no permiten la construcción de una economía productiva fuerte, independiente del estado, capaz de generar renta y empleo. Los análisis confirman que el nivel de puestos de trabajo creados en la economía de los cuenta propistas sigue siendo escaso. La disponibilidad de recursos financieros para lanzar los proyectos es nula. Los bancos siguen siendo oficinas dependientes del estado con una política crediticia errática, que no genera confianza en los clientes potenciales. En tales condiciones, muchos proyectos dependen de financiación externa, generalmente fondos procedentes de remesas del exterior, cuyo origen se somete a escrutinio por las autoridades.

No existe un mercado de compra y venta de negocios, traspaso de las pequeñas iniciativas emprendedoras. En la economía libre, aquello en lo que alguien fracasa puede ser una vía de salida para otra persona. Esa transferencia de recursos y know how es improbable en estas condiciones en que se desarrolla la actividad emprendedora en la Isla. Quien fracasa en un pequeño negocio, desaparece. No encuentra salida por medio de la venta.

Las fusiones y los acuerdos para cooperar con el ánimo de alcanzar escala y rentabilidad en la prestación de servicios, son nulos y se encuentran, en buena medida, proscritos. La actividad emprendedora ha quedado limitada al sector de servicios, donde se mueve el dinero procedente del exterior, pero el régimen sigue sin autorizar la pequeña empresa en las actividades industriales, la construcción o la agricultura. Por último, los cuenta propistas quedan al margen de cualquier iniciativa de inversión extranjera, ya que sus negocios no entran a formar parte de la famosa “cartera de proyectos” que el régimen ofrece a los empresarios internacionales para invertir.

Lo que hace fracasar a los cuenta propistas es el modelo de la economía castrista, que es incompatible con la libertad de empresa, la economía de mercado y los derechos de propiedad privados. Y lo peor, es que se resiste a cambiar.
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Re: CUBA Y LA ECONOMÍA CASTRISTA

Messaggioda Guajiro. » 26/07/2015, 1:21

Registros de la propiedad en un régimen comunista

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Una nota escueta en la edición del diario oficial del régimen castrista, Granma, hace referencia al "XXVIII Encuentro del Comité Latinoamericano de Consulta Registral" qué se ha realizado el 8 de junio en La Habana. Raúl Castro introdujo entre los llamados “Lineamientos” una serie de medidas destinadas al “perfeccionamiento y modernización de los registros en nuestro país, como garantía indiscutible de seguridad jurídica”.

Y desde entonces, se ha puesto en marcha un proceso de reordenamiento de los registros públicos cuyo objetivo es atraer a la inversión extranjera, ofreciendo así un respaldo legal a quiénes desean realizar algún tipo de operación en la Isla.


No lo tienen fácil. A pesar de los esfuerzos realizados y de las generosas ayudas de la Agencia Española de Cooperación al Colegio de Registradores de España para dar formación a los nuevos responsables de las oficinas registrales, las autoridades castristas reconocen la existencia de debilidades, que si bien permiten constatar que el país ha dado algunos avances, lo cierto es que “se mantiene una notable dispersión de la actividad registral (hay más de 200 registros) y se aprecia un desarrollo desigual en la informatización de las oficinas”, entre otros muchos problemas.

Con todo, la actividad de los registros sigue sin alcanzar los indicadores de otros países, lo que confirma su atraso y escasa capacidad para dar servicio (la expedición anual de más de dos millones de certificaciones del Registro Civil que desborda ampliamente los recursos existentes, sigue siendo muy baja en relación con otros países de la región de nivel de desarrollo similar.

A diferencia de lo ocurrido en el pasado, ahora las autoridades creen que el papel de los registros es fundamental. Y lo justifican “a la luz de las oportunidades de negocio que ofrece Cuba, para que los inversores sientan confianza dentro de la compleja maquinaria que eso supone”.

Un poco de historia vendría muy bien para situar la naturaleza del problema en su justa medida.

Con la llegada de los “revolucionarios” el 1 de enero de 1959, en Cuba se trastocó plenamente el marco de relaciones jurídicas, vigente desde los tiempos de la colonia, produciendo un impacto muy negativo sobre el sistema registral. La propiedad estatal pasó a ser el eje fundamental del sistema económico, mediante la aplicación de leyes y otras normas que produjeron la nacionalización y confiscación de los bienes pertenecientes a los agentes privados.

Algunas de las modificaciones introducidas en el sistema registral tuvieron consecuencias desastrosas sobre el sistema económico. Por ejemplo, la Ley de Reforma Agraria, de 17 de Mayo de 1959, que declaró la propiedad del Estado sobre las fincas rústicas no inscritas en los Registros de la Propiedad; la expropiación de tierras con superficie inferior a 30 caballerías; la entrega de 2 caballerías de tierra a cada familia campesina para su puesta en explotación o la creación de una sección del Registro de la Propiedad para la inscripción de las resoluciones-títulos-entregados a los beneficiarios de la Ley. Destacar que esta sección nunca llegó a ver la luz. Posteriormente, la segunda Ley de Reforma Agraria, de 3 de Octubre de 1963, determinó la extinción de las garantías reales e hipotecarias inscriptas a favor de personas naturales o jurídicas. Los registros de la propiedad agrícolas dejaban de tener validez.

De igual modo, otra de las leyes que produjo más desastres a la economía cubana en aquellos años, fue la de Reforma Urbana, de 14 de Octubre de 1960, que estableció de forma coercitiva la nacionalización de viviendas en alquiler a sus propietarios, al tiempo que entregaba el usufructo de las mismas a sus moradores, por medio de un contrato de compraventa con reserva de dominio en favor del Estado. La Ley referida estableció la creación de una sección de la propiedad urbana en los Registros de la Propiedad para la inscripción de los títulos otorgados sobre la vivienda. Esta sección tampoco llegó a ver la luz. El patrimonio inmobiliario privado cubano construido durante décadas, simplemente desaparecía en cuestión de meses.

La aceleración de los cambios introducidos por el régimen comunista en el marco de los derechos de propiedad privada supuso la prohibición de la constitución de hipotecas sobre bienes inmuebles tanto rústicos como urbanos, y con ello se quebró al sistema bancario y financiero. Como consecuencia de todo este impulso “revolucionario” sobre la propiedad privada, en la década de los años 60, los registros de la propiedad empezaron a perder importancia práctica y, con ello, la publicidad registral, su principal función social, fue sustituida por decisiones de tipo administrativo tan a gusto del entonces ministro del ramo, Che Guevara, que entendía que todos los bienes inmuebles tenían que estar bajo control absoluto de los organismos relacionados a nivel administrativo con su uso o disposición.

Las transformaciones en el marco de los derechos de propiedad quedaron cerradas con la Ley No.1028 de 1962, que asignó al Ministerio de Justicia el traspaso a las empresas y entidades estatales de los inmuebles urbanos previamente confiscados y nacionalizados sin compensación, y tiempo después, se centralizaron los registros de la propiedad, hasta entonces de titularidad privada, en el Ministro de Justicia, al tiempo que se establecía el Registro de Medios Básicos Estatales cuyo objetivo era proceder a la declaración de la propiedad estatal socialista.

El golpe de gracia a los registros existentes en el país llegó en 1965, cuando se promulgó la Ley No.1180, que supuso la práctica desaparición de la Ley Hipotecaria de 1893. La norma encargaba al Ministerio de Justicia la organización y funcionamiento de los Registros de la Propiedad, la eventual división y creación de Registros, incluso el nombramiento de los Registradores. También disponía los títulos a inscribir, el arancel a aplicar en su caso, y eliminó de la competencia de los tribunales las funciones que la Ley Hipotecaria les había asignado en lo relativo a la atención y supervisión de las oficinas regístrales. De ese modo, poniendo los tribunales de justicia al servicio del gobierno, la división de poderes, legal, judicial y ejecutivo, quedaba eliminada de la realidad social cubana.

Aquel cúmulo de reformas atentatorias contra los registros y los profesionales que prestaban sus servicios en los mismos, así como la desaparición de cualquier vestigio de propiedad privada, trastocó completamente el marco de los derechos de propiedad en la economía cubana, causando la dinámica que conocemos bien. En el largo período que transcurre desde los años 60 hasta los “Lineamientos” de Raúl Castro, la actividad registral en Cuba ha tenido un comportamiento marginal, muy condicionado por el sistema imperante de derechos de propiedad privada, totalmente inoperantes en el país.

Las normas que se publicaron durante los años 80 tenían como objeto dar algún tipo de regulación al funcionamiento de los Registros de la Propiedad, en lo relativo a los inmuebles estatales, exceptuando las inscripciones de las viviendas y solares yermos. Sin embargo, produjo el efecto contrario con una práctica paralización de la inscripción de los títulos de propiedad personal y una pérdida de actualidad del tracto registral, referido a la continuidad de las transacciones de dominio. En Cuba, el tracto registral fue interrumpido durante largo tiempo,y los actos extra registrales se convirtieron en una actividad marginal.

Los primeros intentos por recuperar las señas de identidad históricas de los registros en Cuba llegaron de forma tímida con el Decreto-Ley No.185 de 28 de Mayo de 1998. A partir de entonces, el objeto era dar respuesta a la inversión extranjera fijando unos criterios a los procesos de transmisión de bienes inmuebles estatales y privados, disponiendo la inscripción obligatoria de todos los bienes inmuebles, las transmisiones de dominio, las cargas, las descripciones de nuevas obras, las variaciones constructivas y otros derechos sobre los bienes inmuebles; definiendo la función calificadora del Registrador en un doble sentido, determinando la efectividad jurídica del titulo y realizando el ajuste de las medidas y los lindes de las fincas. Todo ello en un marco de derechos de propiedad en el que lo privado continuaba siendo marginal en el conjunto de la economía. Algunos analistas observaron que este proceso suponía el inicio de la apropiación de los activos existentes en el país por parte de los sectores directamente relacionados con el poder.

Al Ministerio de Justicia, se le encargó la creación de las condiciones materiales indispensables para el funcionamiento de los Registros y se organizó en todo el territorio un Registro de la Propiedad, con dependencias territoriales, bajo su dependencia.

A partir de 1999, el Gobierno decidió acometer un proceso de actualización del valor contable, de la descripción catastral y la inscripción en los Registros de la Propiedad de los bienes de titularidad estatal. Posteriormente, en 2003, se decidió dirigir y controlar el ordenamiento jurídico y catastral de los inmuebles de las zonas urbanas y rurales, estatales y no estatales existentes en el país, incluyendo el control contable para el universo inmobiliario estatal.

En 2000 se publicó la norma sobre la organización y el funcionamiento de los Registros Administrativos, y en 2001, se estableció la coordinación entre el Registro de la Propiedad y el Catastro, sentando las bases para la coordinación de la planificación física territorial, el urbanismo y la inscripción de los inmuebles en los Registros de la Propiedad. También se publicaron normas para la inscripción de los títulos inmobiliarios y otros derechos sobre los bienes inmuebles estatales y derechos sobre bienes de propiedad personal. Finalmente, en 2002, quedó establecida la obligatoriedad por las personas encargadas de la administración o posesión de un bien del patrimonio estatal, de proceder a su inscripción en los Registros Públicos, en particular en el Registro de la Propiedad.

La historia desde entonces es bien conocida. La desconfianza de los cubanos hacia los registros es más que evidente, y no parece que se haga mucho uso de los mismos. En parte por falta de información, en parte porque se carece de algo que registrar, siendo aún la propiedad estatal de los medios de producción y activos de la economía, el eje central del régimen. Se afirma que los registros pueden ayudar a la inversión extranjera. Lo dudo. No es éste un criterio determinante en las decisiones del capital foráneo. Lo malo es que así pueden seguir para siempre.
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Re: CUBA Y LA ECONOMÍA CASTRISTA

Messaggioda Guajiro. » 29/07/2015, 19:50

Economía cubana: atiendan acá

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Chovinismo aparte, parece que la economía cubana está a punto de convertirse en trending topic, si no lo es ya. Los titulares dicen mucho de la situación: “Ofensiva empresarial en Cuba”, “¿A qué se enfrenta ahora la economía cubana?”, “Las 25 cosas que todo inversor debe saber antes de instalarse en Cuba”… y así sucesivamente.

En lo que va de año han llegado al país misiones comerciales de España, Reino Unido, Hungría, Trinidad y Tobago, Estados Unidos, Polonia, Líbano, Aruba, Francia, Holanda, y este mes arribó una numerosa delegación italiana con respaldo de crédito bancario destinado a apoyar a sus empresarios. Varias aerolíneas han aumentado sus vuelos directos hacia La Habana y otras ciudades; además de las compañías norteamericanas cuyas intenciones también andan por los cielos.


No pasa un mes sin que ocupen portada las visitas de personalidades políticas, del mundo del arte o de los negocios. Después del presidente francés, François Hollande, el canciller japonés, Fumio Kishida, y la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, en julio se ha sumado a la lista el ministro de Industria, Energía y Turismo español, José Manuel Soria.

A la presencia del titular le antecede la nueva línea de crédito otorgada por una agencia de su país a las empresas interesadas en invertir en Cuba, que podrán disponer, como monto inicial, de 40 millones de euros.

Seis proyectos aprobados en la Zona de Desarrollo Especial Mariel, 5 de ellos con capital totalmente extranjero; un crecimiento del PIB superior al 4 por ciento en el primer semestre; el anuncio de una Ley de Empresa para 2017; la renegociación de 15 mil millones de dólares de deuda externa cubana con el Club de París… marcan un escenario económico “acelerado” luego del 17 de Diciembre.

Lo bueno, lo malo y lo feo
“Eso se veía venir”, dice lacónicamente un vecino, refiriéndose a la estampida de intereses que recibe el país. La normalización de las relaciones Cuba-Estados Unidos comienza cuatro años después de que la Isla iniciara una fase de transformaciones económicas y sociales, cuya principal certeza hasta ahora parece ser lo arduo del intento.

Se pensó en un programa de cambios inicialmente elaborado para 5 años, del 2011 al 2016, que sin duda no tuvo en cuenta todas las complejidades de este proceso. La realidad ha ido demostrando que no es tan sencillo, porque se trata de un cambio sistémico”, señaló el investigador y profesor José Luis Rodríguez, durante la conferencia internacional Cuba y la economía mundial: desafíos, oportunidades e implicaciones de políticas.

Rodríguez precisa que en términos de financiamiento externo se dan dos procesos: “una nueva Ley de Inversión Extranjera, que tiene todavía resultados por ver; y el pago de la deuda externa, cuestión que ha tenido un peso fundamental. Es un aspecto que no se ha publicitado y, en mi opinión, eso hace que sea menos entendible lo que se ha hecho en este período; porque evidentemente el pago de la deuda sustrae una cantidad notable de recursos, y si eso no se pone en claro, la gente no sabe dónde se mete el crecimiento”.

Según el Plan Anual de la Economía, dado a conocer en la VIII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular (diciembre de 2014), está previsto que el servicio de la deuda aumente en un 9,3%, volumen que representa el 30% de las exportaciones.

En las cuentas externas gravita también la disminución de las importaciones mediante mecanismos administrativos. Aunque reducir los gastos por esta vía contribuye a ajustar el desbalance existente, compromete a su vez el incremento del PIB, de modo que para este año las compras deben aumentar 13%.

Otra de las transformaciones estructurales tiene que ver con el empleo. “Estamos hablando de un millón y medio de trabajadores en el sector no estatal”, apunta Juan Triana, profesor e investigador del Centro de Estudios de la Economía Cubana (CEEC). “Esto cambia absolutamente el equilibrio social y político del país: hay un 25% de la fuerza laboral cuya visión de futuro, la conformación de sus intereses, va a ser totalmente diferente”.

Ese desplazamiento hacia el trabajo por cuenta propia y las cooperativas no arroja una transición favorable, pues la fuerza laboral calificada no se aprovecha a cabalidad. “Estamos en presencia de un sector de servicios personales y gastronómicos, no una esfera de alta productividad. Por lo tanto, mientras esto se mantenga, no es el área que va a aportar los mayores recursos, aunque crezca mucho el empleo”, señala José Luis Rodríguez.

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Entretanto, la empresa estatal socialista se mantiene como la principal figura económica, si bien la situación actual muestra distorsiones en su estructura y funcionamiento. Ileana Díaz, investigadora del CEEC, explica que la planificación rígida impide que las organizaciones innoven, cambien fórmulas y asuman riesgos.

La obsolescencia tecnológica, desmotivación de la fuerza de trabajo, falta de recursos materiales y financieros, pobre infraestructura de calidad y escasos incentivos caracterizan el entorno empresarial. A juicio de la investigadora, el mercado sigue siendo un remanente, un elemento del cual se habla pero no se usa, como algo que “no queda más remedio”.


“En la práctica, la empresa está pasando a ser Unidad Empresarial de Base (UEB). Los centrales azucareros son UEB, que no tienen personalidad jurídica, por lo cual no tienen cuenta bancaria, y en consecuencia no tienen decisión sobre sus suministradores, ni sus clientes; nada”, señala Díaz.

Al respecto, Oscar Fernández, profesor de la Facultad de Economía de la Universidad de La Habana, subraya que no se puede crecer con políticas restrictivas. “Tenemos una economía diseñada para el control, y pierde de vista el desarrollo, el crecimiento”.

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El “efecto Estados Unidos”, podría llamarse a las apetencias de negocios que se han desencadenado en los últimos seis meses. Ricardo Torres, profesor e investigador del CEEC esboza las magnas dimensiones del acercamiento:
Estuve revisando –para tomar como referencia del impacto- y no encontré un modelo de dos países con la diferencia de tamaño de Cuba y Estados Unidos, que hubieran interrumpido completamente sus relaciones comerciales y de inversión durante 55 años, y que en algún momento decidieran aproximarse”.

Más allá de que la puerta al mercado norteamericano pudieran ser los productos tradicionales –ron y tabaco a la avanzada-, Torres valora que las ganancias a largo plazo estarían en otros renglones, en impulsar ventajas competitivas adquiridas.

En principio, hay que atender a las condiciones de partida. Por ejemplo, aunque las empresas norteamericanas no pueden invertir directamente en la Isla, a causa de las prohibiciones del bloqueo, su presencia es considerable en varias firmas extranjeras que operan en la Isla.

Tal es el caso de Pernod Ricard, Imperial Tobacco y Nestlé, socios en empresas mixtas con el estado cubano. “A veces se olvida que estamos en un mundo globalizado –comenta Paolo Spadoni, profesor de la Georgia Regents University-, y pensamos que las compañías que invierten aquí son españolas, francesas, danesas… Si uno mira la composición de esas empresas verá capital norteamericano muy significativo”.


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Durante el "X Foro Económico Mundial sobre América Latina", en mayo, Lina Pedraza, ministra de Finanzas y Precios, sugirió a los empresarios de Estados Unidos mantenerse informados sobre el marco legal de Cuba, y afirmó que el país ve con buenos ojos las perspectivas de inversión norteamericana.

Anamary Maqueira, profesora de la Facultad de Economía (UH), considera que pueden identificarse potenciales áreas de recepción de capitales, teniendo en cuenta la experiencia de la inversión extranjera en Cuba, los sectores y objetivos priorizados; la trayectoria de las inversiones norteamericanas en la región; y las declaraciones de agentes no gubernamentales.

Si se cruzan estos factores, las principales áreas de interés mutuo serían el turismo, la agricultura y agroindustria, biotecnología, telecomunicaciones y petróleo. Las intenciones expresadas también miran a los materiales de construcción, proyectos de infraestructura, industria farmacéutica y transporte (fundamentalmente marítimo y asociado al turismo).

Aun así, este entorno se prefigura a largo plazo. “No basta con la normalización, es necesario el levantamiento del bloqueo”, concluye la investigadora. Maqueira realizó análisis estáticos de tres situaciones posibles, calculados en base a la demanda estimada y probables montos de inversión declarados. “Cualquiera de estos escenarios nos colocaría entre los 5 países de la región que recibiría más inversión extranjera directa proveniente de Estados Unidos”.

Muchos piensan que cuando se quite el embargo y las empresas norteamericanas puedan invertir en Cuba, deberán competir con otras firmas –aduce Spadoni–. Pero a veces pueden simplemente comprar una compañía, empezar en un negocio que ya está”. El académico italiano afirma que "las compañías estadounidenses de finanzas y de telecomunicaciones tienen que estar aquí. Sin eso es muy difícil que arranque todo lo demás”.

Al mismo tiempo, el país debe otorgar las mismas facilidades a las empresas cubanas que a las extranjeras, sostiene Omar Everleny, investigador del CEEC. “Hay que trabajar con rapidez, minimizar la discrecionalidad, tratar de ver no solo los grandes proyectos. No tenemos tiempo para estar pensando en la cosa perfecta”.

En opinión de Triana, quedan pendientes algunas definiciones a lo interno. “El crecimiento tiene costos sociales, económicos, políticos… y hoy existe un debate grande sobre cómo se distribuyen esos costos. Cuál es el desarrollo que Cuba quiere; eso no está muy claro. Qué desarrollo nos hace más socialistas, más prósperos y sostenibles es algo que no está explícitamente en ningún documento, y está esperando por una discusión”.
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Re: CUBA Y LA ECONOMÍA CASTRISTA

Messaggioda Guajiro. » 06/08/2015, 21:38

Análisis de la política fiscal en la economía castrista

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La CEPAL acaba de publicar el Estudio Económico de América Latina y el Caribe, con el subtítulo “Desafíos para impulsar el ciclo de inversión con miras a reactivar el crecimiento”, en el que se recoge, como viene siendo habitual, un análisis del comportamiento de la economía castrista al que vamos a dedicar atención.

Lo primero que llama la atención es el nuevo retroceso que experimenta el crecimiento del PIB, que de un 2,7% en 2013, cae hasta un 1,3% en 2014. Es evidente, a la vista de este resultado, que el balance de las medidas adoptadas en los llamados “Lineamientos” no consigue acertar ni dar el impulso necesario a la demanda interna, las exportaciones o las inversiones. Por ello, cuesta creer que, por mucho que cambie el nuevo marco de las relaciones con Estados Unidos, se vaya a alcanzar el 4% de crecimiento “planeado” para 2015.

Ciertamente, la economía castrista necesita mucho más que una “operación de imagen y propaganda” para superar su atraso estructural y la esencia de su embargo interno, que es el lastre que impide a las fuerzas productivas de la sociedad mejorar su funcionamiento.

En una economía en la que el estado es el único propietario de la mayor parte de los activos existentes, incluso de la fuerza laboral, y donde la riqueza generada se canaliza principalmente hacia sus prioridades, la política fiscal cobra una relevancia fundamental, por cuanto supone un instrumento clave para promover el crecimiento económico. En este trabajo se va a prestar atención a esta cuestión en lo que presenta el Informe de CEPAL.


La gestión de la política fiscal en la economía castrista es muy deficiente y, además, se encuentra mal diseñada. En vez de procurar un ahorro de recursos para mejorar la eficiencia, el régimen apuesta por la expansión del gasto público y el aumento del déficit, que una vez más, se vuelve a “disparar” en 2015, hasta un 6,2% frente a solo un 4,1% en 2014. El aumento continuo del déficit público supone un crecimiento del endeudamiento que, a su vez, requiere financiación externa.

En 2015, las autoridades han programado un aumento del gasto público del 10% muy superior al planeado para la economía, del 4%, en tanto que los ingresos, lo harán en un 6%. Esa expansión de las actividades estatales sobre la economía es un mensaje claro a las reformas que pretenden abrir espacios para los cuenta propistas, de los que el diseño presupuestario y fiscal, simplemente desconfía.

Además, la política fiscal expansiva en la economía castrista es altamente peligrosa, ya que se suele financiar con emisión de moneda la brecha entre gastos e ingresos, en los últimos años se recurre en mayor medida, a emisiones primarias y secundarias, lo que aumenta el papel en circulación, reduciendo el precio de los bonos y el potencial interés de los inversores en los mismos, al margen de la obligatoriedad que se impone a los agentes financieros que operan en la Isla para la adquisición de esos títulos.

Una parte importante del gasto público expansivo se dirige a sostener el aparato productivo en manos del estado, como la agricultura azucarera y las actividades presupuestadas. También se destinan notables recursos a financiar las diferencias de precios internacionales para mantener los precios subsidiados. En definitiva, déficit corriente que deja muy poco sitio para las inversiones en infraestructuras, que continúan alcanzando los porcentajes sobre el PIB más bajos del mundo, menos del 9%.

CEPAL destaca que “la maraña de deficiencias organizativas y la insuficiente base legislativa están en el origen del pésimo comportamiento de las inversiones”, y apunta a que la entrada en vigor de una nueva reglamentación, puede llevar a alguna mejora de la “eficiencia, racionalidad e integralidad de las inversiones”. El problema, como hemos destacado en otros trabajos, no es la norma, sino el marco jurídico de derechos de propiedad, que excluye a los cubanos de la tenencia y explotación de la riqueza nacional, toda en manos del estado. Mientras no se supere este anacronismo ideológico del régimen castrista, poco se puede hacer.
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Re: CUBA Y LA ECONOMÍA CASTRISTA

Messaggioda Guajiro. » 13/08/2015, 20:58

Prudencia, mucha prudencia

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La expectación abierta con el retorno a una normalidad diplomática entre Estados Unidos y el régimen castrista ha generado ríos de tinta que muestran a empresas, despachos legales, corporaciones y todo tipo de entidades interesadas en comenzar a operar en la Isla, asumiendo que están ante un gran mercado, un promisorio y suculento mercado, cuyo crecimiento, desde niveles muy bajos, augura décadas de fuertes ganancias.

El espejismo castrista puede dar lugar a un tropezón con la dura realidad y un despertar amargo para quiénes se lanzan a una piscina en la que no existe agua, o la que hay está emponzoñada, y además, nadie ha asumido la función de mejorar la calidad del agua y ni siquiera llenarla para facilitar las condiciones de la natación.

Varias son las cuestiones que están en la responsabilidad del régimen castrista, y que hasta la fecha, siguen inamovibles, como si fuera posible mantenerse en el tiempo sin cambios, a pesar del interés del resto del mundo por facilitar una evolución, digamos, racional.


Primero
Esa absurda obsesión con el entramado institucional y político de la llamada “revolución”, lo que entraña un modelo de persecución, acoso, represión y castigo a los disidentes y opositores que no aceptan la imposición del modelo de ideología única existente en la Isla. Es difícil entender a los grandes empresarios compartiendo el tipo de enunciados, discursos y propaganda que se destila en la oficialidad militar y de la seguridad del estado castrista, donde el análisis y la interpretación de la realidad nada tiene que ver con lo que se hace en otros países del mundo.

Segundo
Es mucho lo que se tiene que hacer en materia legal y administrativa. Las normas de funcionamiento del régimen, por mucho que se abra al capital internacional con una ley de inversiones extranjeras, no se corresponde con los esquemas existentes en otras economías, lo que entraña un problema legal de interpretación de las decisiones económicas, más aun cuando la necesaria independencia de los tribunales no está garantizada por la división de poderes o una constitución que sigue consagrando la propiedad de los medios de producción en manos del estado y la dirección centralizada de la economía. Recuerdos de un pasado estalinista remoto que sólo se encuentra en paraísos como Corea del Norte o Yemen, pero que en Cuba parece trasnochado.

Tercero
Una corriente de opinión pública ansiosa de salir al exterior, de contactar con la realidad existente en otros países del mundo, ante la falta de oportunidades en la Isla, y vías para el desarrollo de una existencia razonable. El deseo de abandonar el país puede generar réditos a corto plazo, en la forma de mayores remesas para los que se quedan en la Isla, pero a largo plazo puede suponer una descapitalización de la población y un círculo vicioso del que se tardará años, décadas en salir.

Cuarto
Para un macroeconomista convencional, la economía castrista se encuentra alejada de los necesarios equilibrios interno y externo. Ni se controla el déficit público, pese a estar toda la economía bajo control del estado, ni se mantiene el respeto a la restricción del exterior, lo que agiganta la deuda externa y la hace insostenible. Muchas empresas que iniciaron sus actividades en la Isla durante el período especial tuvieron que poner fin a las mismas ante las dificultades para la repatriación de beneficios. Estas cuestiones siguen sin estar resueltas, porque la economía castrista no es competitiva y necesita más recursos de los que produce para poder afrontar sus pagos en el exterior. Malos presagios, sin ayuda de organismos internacionales como el FMI; al que los Castro detestan.

Quinto
Lla propia orientación política del régimen. Los Castro ya no representan solución alguna de futuro. Ellos lo saben, pero se resisten a dejar el poder. La dirección política del país es más incierta en la actualidad que nunca antes en el pasado. Cualquier final es posible para un régimen que toca a su fin. En tales condiciones, la seguridad que se necesita para que una economía funcione en condiciones adecuadas, no parece garantizada, por muy violento que sea el uso de la fuerza policial y de la represión, o los comités de defensa de la revolución (que ya deberían desaparecer) acentúen sus tareas de delación y escarnio.

Malos presagios para la marea de entusiasmo de las empresas internacionales españolas, italianas, francesas e incluso de Estados Unidos. No se dan las condiciones adecuadas en la Isla para tener tanta alegría. Luego vendrá el arrepentimiento. De momento, la prudencia, mucha prudencia, es el mejor consejo.
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Re: CUBA Y LA ECONOMÍA CASTRISTA

Messaggioda Guajiro. » 26/08/2015, 12:58

En defensa de los trabajadores por cuenta propia

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Hace unos días, Orlando Freire destacaba en un artículo en DDC las críticas que con frecuencia se pueden leer en la prensa oficialista del régimen contra los trabajadores por cuenta propia. Críticas que se concentran fundamentalmente en los precios de los bienes y servicios ofertados por los trabajadores por cuenta propia y en el libre juego de la oferta y la demanda en la formación de los precios.

El diseño de una economía de base estalinista con un sector privado dependiente del estado está en la esencia de los llamados “Lineamientos”. Allí se sustentan ideas que no dejan mucha esperanza para cambios en las instituciones que regulan el funcionamiento de la economía castrista: la empresa estatal socialista seguirá siendo el eje del sistema y la planificación central de la economía se mantendrá sin que los derechos de propiedad pasen a estar plenamente reconocidos.

En ese contexto, se antoja que la tarea de los trabajadores por cuenta propia, parece ciertamente difícil. Convertidos en una parte marginal del sistema, no resulta extraño que el régimen acometa sus ataques llegando a afirmar que “actúan según las leyes de la selva".

Las críticas del régimen a los trabajadores por cuenta propia son interesantes porque abren un espacio desconocido en la homogénea realidad estalinista de la economía cubana. Que se hable de los nuevos emprendedores cubanos hasta en las Comisiones Permanentes de la Asamblea Nacional del Poder Popular, es una muy buena noticia.

Sin embargo, las críticas son injustas. Y desde luego, esconden parte de la verdad. El trabajo por cuenta propia se desenvuelve en unas condiciones difíciles, que ha recibido nuestro análisis en diversas ocasiones. Desde impuestos elevados, a la inexistencia de mercados mayoristas en los que comprar materias primas, las dificultades para contratar libremente trabajadores, la falta de un sistema bancario y crediticio, o la asfixiante presión de las declaraciones juradas de ingresos personales. Todo ello hace que la complejidad de la actividad desborde los estándares internacionales.


Ya no es solo una cuestión de precios elevados, que refleja el deficiente funcionamiento de las leyes de la competencia, por propio interés del régimen. Es la ausencia de un marco jurídico adecuado para el desarrollo de unas actividades que, en cualquier otro país del mundo, solo pueden crecer, generar riqueza y empleo, beneficios y sostenibilidad a medio y largo plazo. El pequeño sector del trabajo por cuenta propia en Cuba no podrá experimentar esta evolución, porque al régimen no le interesa. Y el estado socialista hará todo lo posible por evitar que se consolide porque le temen.

Se queja el oficialismo de precios elevados. Incomprensible. Si los trabajadores por cuenta propia se dirigen a un mercado en el que los sueldos medios no superan los 24 dólares al mes, los precios deberían ajustarse a ese nivel de poder adquisitivo. Si suben, la demanda será menor, salvo que se encuentre estimulada por unas remesas procedentes del exterior que, en las condiciones actuales, son las que permiten a los cubanos superar las graves carencias de su economía. El régimen considera a as remesas la única tabla de salvación, y ha adoptado medidas concretas para facilitar que los recursos procedentes del exterior reviertan sobre la economía. Los trabajadores por cuenta propia podrían conseguir una participación importante en ese flujo de renta, pero el régimen no hace otra cosa que cerrarles el paso.

Otro ejemplo. La dualidad monetaria. ¿Por qué el régimen no pone fin cuanto antes a esta práctica que viene creando no pocos problemas en el funcionamiento de la economía? La respuesta es clara. Con las dos monedas, resulta más fácil mantener el control sobre los trabajadores por cuenta propia, focalizando sus actividades en el sector de la moneda fuerte cuyas dimensiones son bien conocidas. De ese modo, no existe posibilidad alguna de ejercer un efecto tracción sobre la economía subvencionada y de naturaleza ineficiente. Los trabajadores por cuenta propia recurren en mayor medida al aprovisionamiento procedente del exterior, vía “mulas”, que a la producción nacional. El régimen no interviene. La dualidad monetaria supone mayor nivel de complejidad administrativa e incurrir en unos costes de gestión que, con una sola moneda, no deberían existir.

No obstante esas evidencias, la prensa del régimen ya ha tomado partido en contra de los trabajadores por cuenta propia. El oficialismo castrista se pierde en alegatos contra los precios elevados o la presunta desprotección de los consumidores. Eso es lanzar bombas de humo para ocultar los verdaderos problemas. Hay que proteger a los nuevos trabajadores por cuenta propia, se necesita crear un marco adecuado para el desarrollo de sus actividades y rebajar la presión. Los mecanismos de regulación se deben adaptar a las necesidades de los nuevos emprendedores. Si ello no ocurre, pronto aparecerán las reivindicaciones.
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