CUBA Y LA ECONOMÍA CASTRISTA

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Re: CUBA Y LA ECONOMÍA CASTRISTA

Messaggioda cojimar » 14/10/2019, 18:25

Nn soltanto dicono anche che c'è un'importante espandersi della dengue,tanti casi nella capitale......ma gli organi di informazione nn lasciano trapelare nulla per paura di un calo dell'affluenza turistica,queste sono notizie che mi arrivano di rimbalzo da laggiù......il mio amico insiste che è tutto ok.....mah
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Re: CUBA Y LA ECONOMÍA CASTRISTA

Messaggioda Guajiro. » 23/10/2019, 18:29

cojimar ha scritto:Nn soltanto dicono anche che c'è un'importante espandersi della dengue,tanti casi nella capitale......ma gli organi di informazione nn lasciano trapelare nulla per paura di un calo dell'affluenza turistica,queste sono notizie che mi arrivano di rimbalzo da laggiù......il mio amico insiste che è tutto ok.....mah

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Re: CUBA Y LA ECONOMÍA CASTRISTA

Messaggioda Guajiro. » 23/10/2019, 18:39

¿Por qué no hay puré de tomate en las tiendas de Cuba?

Tomate.jpg


En medio de esta grave crisis de la economía cubana, algunas noticias que saltan al periódico oficial comunista merecen especial atención. El presidente Díaz-Canel dijo en una de las reuniones que viene manteniendo con los distintos sectores de la economía, que es necesario “explotar las potencialidades del país en materia industrial, por su elevado impacto para la economía nacional y su relevancia en la sustitución de importaciones”. No es malo que el término “explotar” se instale en el lenguaje oficial del régimen castrista. Ya era hora. A ver si le pierden el miedo, y empiezan también a hablar de cosas tan nobles e importantes y necesarias para una economía, como enriquecimiento, acumulación de riqueza, inversión y beneficios. Todo se andará.

Apoyar la industria de un país es de sentido común. En particular, si se tiene en cuenta los problemas estructurales que existen en Cuba con relación a la fabricación de envases y embalajes, con la industria química, la agroindustria azucarera, la no azucarera, la alimentaria en general; los productos farmacéuticos, biotecnológicos y biomédicos; también con los recursos hidráulicos, la construcción, transporte, industria ligera y turismo. En fin, para que emplearse a fondo en la elaboración de una relación de distintas actividades, cuando el problema de la industria es general y se resume en dos o tres palabras: abandono, falta de productividad y obsolescencia.

Y ¿por qué ocurre esto en la actividad industrial cubana? La respuesta es sencilla. Pregunten al dueño de las empresas, que es el único responsable de esta situación. Si. Pregunten a Díaz-Canel como representante del estado, único titular de las empresas que operan en la economía en el ámbito de la actividad industrial. Hasta la fecha, que se sepa, el trabajo por cuenta propia solo se autoriza en el sector de servicios y en actividades de bajo nivel de productividad.

La industria, las empresas industriales pertenecen al estado, y por tanto, el responsable de su pésimo estado y mal funcionamiento es el presidente. Según el noticiero estelar de la televisión cubana, que cita Granma en la nota que sirve de referencia a esta entrada del blog, “el sector precisa de una renovación tecnológica debido a que sus entregas no satisfacen la demanda actual y se importa anualmente una elevada cantidad de materias primas y productos”. Pues bien, si todos estamos de acuerdo, por qué no se ponen a trabajar.

Parece que sí, y que existe, cómo no, un “proyecto de desarrollo previsto hasta 2030”. En el régimen castrista, donde el paso del tiempo tiene una dimensión distinta a la de otros países y las urgencias acaban siendo archivadas, que se disponga a una fecha distante como 2030 la solución a los problemas de la industria tiene varias lecturas: se puede agravar la situación, no se consiga atrapar el resultado de la investigación y su aplicación a la tecnología, y lo que es peor, se mantenga un escenario crítico, en el que nadie cree que la industria pueda acabar siendo competitiva y lograr atender las necesidades básicas de los cubanos.

Esto viene a cuento porque en la misma edición de Granma aparece otra noticia que pone de manifiesto en qué medida la industria cubana se encuentra atrasada y abandonada por su único dueño. Hago referencia a la información según la cual, el diario de los comunistas celebra como un gran acontecimiento, que “a pesar del déficit de materia prima que ha enfrentado la industria, las conservas de tomate volverán a la red de comercio a partir del mes de noviembre” después de haber desaparecido prácticamente en los últimos meses. Tomate en conserva. Si. Un producto básico, esencial para la cocina cubana, que lucha por volver a las desabastecidas bodegas del régimen castrista. Lo nunca visto. Un producto sencillo de fabricar, que no entraña grandes complicaciones y para el que Cuba está preparada, ya que la materia prima no la tiene que ir a buscar a ningún sitio.

Los cubanos están acostumbrados, después de 60 años, a una convivencia forzosa con productos de poca o nula presencia en las bodegas. Una vez es uno, otra vez otro. Las latas de tomate, que se fabrican por una empresa estatal, dependen de las entregas de materia prima, es decir de tomate. Los planificadores que tanto saben, estimaron unas entregas de tomate para el año 2019 de 79.940 toneladas de tomate, pero como siempre, la planificación no acierta en sus planes y solo se recibieron 22.814 toneladas, un cumplimiento del plan de solo 28%, y entonces, nadie hizo nada, y por eso desaparecieron las latas de tomate. Hay que sacar el tomate de donde sea, ¿no es así?

Entonces la pregunta es ¿a quién importa que solo se hayan logrado 6.733 toneladas de productos terminados equivalentes al 35% de lo concebido? En Cuba, el mercado no puede sancionar con su comportamiento este tipo de resultados, porque el sistema no lo permite. Al dueño de las empresas de latas de tomate, el estado castrista, le importa un bledo, es decir nada, que los cubanos puedan llevar puré o salsa de tomate a sus mesas. Es un asunto por el que nadie le va a pedir explicaciones. Y todos tan contentos, porque la rentabilidad de las empresa pasa a un segundo plano, su marketing (es decir, satisfacer a los consumidores) es desconocido, y por tanto, si no hay tomate, salsa o puré, el cubano tiene que “resolver” con otras cosas. Y así van 60 años. Y nadie protesta ni dice nada. Increíble.

No hay justificación alguna para que no existan materias primas o insumos para la producción de latas de tomate en conserva. Si en Cuba no se producen, por cualquier motivo, se busca el aprovisionamiento fuera y se traen contenedores de República Dominicana, México o Haiti. Si, es posible que no haya divisas, pero este es un ejemplo de que una vez más el estado comunista antepone sus prioridades a la libre elección de los ciudadanos. Es la regla del juego en Cuba, o la tomas o la dejas.

Hay que decir a los cubanos que existe otro modelo económico en el que cuando vayan todos los días al mercado encontrarán sin problema aquello que buscan. Podrán elegir entre muchas marcas y comprar la que realmente les satisfaga por precio y calidad. Que no se puede vivir con la espada de Damocles de qué va a faltar hoy en la bodega, y que el único responsable de esta situación es el estado comunista, dueño absoluto de la industria, las tierras, las infraestructuras, en suma, de todo el capital productivo de la nación. Si ese capital productivo pasara a manos privadas, la situación sería muy diferente. Los productos estarían siempre en la red de ventas minoristas, las industrias podrían invertir sus beneficios en I+D, pagar salarios más elevados a los trabajadores, ser más productivas, atender las necesidades de elección y consumo de la población y exportar excedentes con los que obtener más ingresos.

Ese modelo existe y Cuba lo disfrutó antes de 1959. Volver a él es posible y necesario. En vez de perder el tiempo con arengas y consignas que no van a ningún sitio, del estilo de reducir importaciones, trabajar más, etc, etc, lo que hay que hacer es reintegrar el capital productivo de la nación al sector privado y dejarlo funcionar libremente. El ejemplo de la situación de la industria, y las latas de tomate, bien lo vale. Hay que salir de la cápsula del tiempo castrista y respirar hondo. El futuro es mucho mejor que el pasado.
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Re: CUBA Y LA ECONOMÍA CASTRISTA

Messaggioda cojimar » 24/10/2019, 11:57

Guajiro. ha scritto:
cojimar ha scritto:Nn soltanto dicono anche che c'è un'importante espandersi della dengue,tanti casi nella capitale......ma gli organi di informazione nn lasciano trapelare nulla per paura di un calo dell'affluenza turistica,queste sono notizie che mi arrivano di rimbalzo da laggiù......il mio amico insiste che è tutto ok.....mah

Una mia amica invece mi dice che "falta todo"... e termina sempre con "no es facil vivir en Cuba"...

Si confermo ho 2 amiche sorelle tra loro con bimbi piccoli che hanno difficoltà a trovare latte e generi di prima necessità,stesso discorso....Ci alziamo la mattina e nn sappiamo come fare a sfamare i nostri piccoli......nevera vacia.....e quello che si trova ha prezzi improponibili......viva la rivoluzione dico loro.....ma tanto quel altro scemo va in tv a dare la colpa a tutto e tutti.....ma mai colpa loro.....vinceremos.....e qualche imbecille da quassù gli da pure ragione.....ma sta quassù.....
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Re: CUBA Y LA ECONOMÍA CASTRISTA

Messaggioda Guajiro. » 27/10/2019, 16:15

La captación de divisas por el régimen castrista y sus problemas de organización

tiendas en divisa extranjera.jpg


Obligatoriedad de cuentas en determinados bancos, tarjetas magnéticas igualmente obligatorias para las ventas en determinadas tiendas. Este es el diseño del procedimiento establecido para drenar divisas del sector privado al estado. En la economía castrista, la flexibilidad y la libertad de la economía, la igualdad entre todos los agentes que operan en la misma, rara vez se convierte en un principio, y mucho menos, un objetivo a conseguir.

Por ello, las autoridades castristas ofrecen en Cubadebate y Granma información de la aplicación de las nuevas medidas para recaudar divisas por medio de la importación de bienes de equipo. Más fácil sería generalizar los procedimientos a todos los bancos, a todas las tiendas y para cualquier forma de pago, pero cuando se fracciona el mercado y se interviene en su libre funcionamiento, practicando ajustes en demanda y oferta, suelen pasar estas cosas.

Lunes 21, los bancos Metropolitano, Popular de Ahorro y de Crédito y Comercio, todos ellos propiedad del estado, ya empezaron a abrir cuentas en moneda libremente convertible (MLC) a sus clientes, personas naturales, para entregar las tarjetas magnéticas, destinadas al pago delas importaciones no comerciales, y la compra de las mismas en tiendas de la red minorista.

Cubadebate se refirió al interés de la ciudadanía por abrir cuentas en dólares estadounidenses al constatar las "colas de personas" en las sucursales bancarias de las Tunas. Tal vez habría que valorar si dichas colas se producen más como consecuencia de la escasez de personal de atención al público en las oficinas bancarias, que por una demanda real en aumento, que también puede ser. Lo que está claro es que el régimen quiere potenciar la apertura de estas cuentas por la población, y las informaciones publicadas así como las facilidades aprobadas, trasladan un tono propagandista y triunfalista con el que se pretende “fomentar la industria nacional” que al final no es otra cosa que drenar las divisas de la circulación en el circuito privado de la economía.

Y para fomentar las cuentas obligatorias, desde el Banco Metropolitano se informó que la entidad desarrolló una serie de acciones para organizar el servicio y preparar a directivos y trabajadores, para cumplir con eficiencia ese nuevo reto. De igual modo, la oficina central, junto a los directores territoriales y sucursales, celebró encuentros para explicar los procedimientos y la infraestructura informática que se necesitará en esta etapa. Por último, se informa que el personal bancario fue entrenado para ofrecer un servicio óptimo y de calidad a la población.

La pregunta inmediata es ¿cómo es que actuaciones de este tipo se tienen que hacer justo ahora, cuando en cualquier economía del mundo, los profesionales de la banca deben estar preparados para este tipo de operaciones, sin necesidad de operaciones específicas o motivadas? Es evidente que la banca estatal cubana no ha prestado la debida atención a este tipo de servicios, por otra parte generalizados en cualquier país del mundo, y estas informaciones lo ponen de manifiesto. Nunca es tarde para empezar, pero nunca de este modo.

De todas formas, el proceso es burocrático y lento. Además, cualquier profesional de banca privada sabe que está mal diseñado. Primero, abrir las cuentas, aunque no lleven fondos. Esto es realmente anómalo, ya que no tiene sentido disponer de esta operación sin respaldo. Por otra parte, las nuevas cuentas se habilitarán solamente a las personas naturales residentes permanentes, a las que se exige la presentación de su carné de identidad. Y lo más llamativo es el plazo de entrega, establecido de 3 a 7 días (en La Habana y capitales provinciales) y hasta 10 días en el resto del país.

En cualquier sistema bancario, cuando alguien abre una cuenta se lleva consigo todos los medios necesarios para operar con la misma, y en muchos casos, la entrega de la tarjeta es inmediata. Con ello surgen dudas de qué tipo de análisis tan lento se realiza para entregar los medios de pago, y sobre todo, quién los realiza y por qué (de hecho las cuentas se pueden abrir sin fondos, lo que indica que la elección de perceptores de servicios tal vez se pueda orientar por “criterios políticos”). Por último, sería interesante saber si los plazos de entrega se cumplen realmente.

Estas cuentas estarán preparadas para recibir fondos a través de transferencias del exterior e igualmente, se podrá realizar transferencias desde otras cuentas en divisas o entre las del mismo producto. No cabe duda que este movimiento monetario abre una cierta expectativa en el mercado bancario cubano, donde todavía existen prácticas muy rudimentarias y anacrónicas y lo que es peor, la modernización tecnológica deja mucho que desear. Pero dados los intensos crecimientos de la cantidad de dinero en circulación en la economía cubana, pienso que mucha gente seguirá disponiendo de sus remesas en efectivo, y pocos las destinarán a este tipo de cuentas.

Llama la atención que solo en estas cuentas permitan las autoridades formalizar depósitos en efectivo en dólares estadounidenses, euros, libras esterlinas, dólares canadienses, francos suizos, pesos mexicanos, coronas danesas, coronas noruegas, coronas suecas y yenes japoneses. Habría que preguntarse por qué no se pueden realizar tales depósitos en cualquier otra cuenta que dispongan los titulares en los bancos, y se tiene que hacer solo en estas.

Por su parte, Granma ha dedicado un espacio a dar respuesta a las diez preguntas que se relacionan con las nuevas operaciones de compra de equipos importados y que se pagan con las tarjetas magnéticas. Como ya se señaló, se dispondrán de 77 establecimientos comerciales minoristas en todo el país una cifra reducida para atender un mercado como el cubano, de 11 millones de habitantes. La estimación de esta cifra no se sabe bien de qué procede. Inicialmente operarán en las dos principales capitales, extendiéndose más tarde al resto del país, pero si fijar fechas para este proceso. Nada impide a los que viven en Las Villas o Camagüey desplazarse a La Habana o Santiago a comprar, pero ¿realmente esto tiene sentido?¿dónde abrirán sus cuentas?

Las ventas empezarán en los próximos días, sin indicar fecha, empezando por La Habana y Santiago de Cuba, y las vías de acceso podrán ser directamente a la red minorista o a través de importadoras designadas para ello. Además, al comienzo estarán formadas por un surtido de productos electrodomésticos y de electrónica definidos, tales como: split, freezer, tv de grandes formatos, refrigeradores de alta gama y capacidad, lavadoras automáticas, hornos, sandwicheras y microondas. Dentro de la familia automotriz se comercializarán: motos eléctricas, baterías, neumáticos y accesorios, unidades de moto y motores de combustión.

La elección de estos productos, objeto de la venta, se realizó por los responsables del Ministerio del Comercio Interior, a partir de un estudio conjunto con otros organismos y entidades, de las nomenclaturas de productos más demandados, las tendencias y los precios minoristas en la comercialización durante varios años. Que la información del mercado haya sido tenida en cuenta para el diseño de la oferta forma parte de una canción con buena letra. Habrá que esperar la música, pero al menos en principio, esta vez se han hecho bien las cosas. De todos modos, fijar la oferta a partir de las condiciones de la demanda no se debería hacer solo en estas tiendas en divisas, sino en todos los establecimientos comerciales del país. Ello permitiría a los cubanos recuperar la libertad de elección en el consumo.

Las autoridades insisten en que la nueva red es una opción adicional para las ventas, y que las cadenas de tiendas que venden actualmente en CUC y CUP mantendrán su oferta de equipos y productos de línea económica, en correspondencia con las posibilidades financieras del país, para los programas y políticas sociales, tales como: el llamado programa de ahorro energético, la dinámica demográfica, la televisión digital y las partes y piezas que aseguren la seguridad vial.

En cuanto a los precios establecidos, se informa que se revisaron los precios de ventas minoristas de la región, con el objetivo de obtener ofertas competitivas. Un método que tal vez debería haber tenido en cuenta otros factores, dadas las características de la economía cubana. En el caso de los productos cuya comercialización se mantiene en CUC y son similares a los seleccionados para la venta en moneda libremente convertible, como lavadoras semiautomáticas, televisores de 32 pulgadas, refrigeradores hasta 11 pies y calentadores de agua de gama baja, también se lograron rebajas en los precios finales, pero poco significativas si se comparan los precios.

Esto significa que para muchos clientes podrá seguir siendo más interesante recibir la remesa en efectivo y comprar en CUC el equipo en estas tiendas de ventas minoristas. En todas las operaciones, se pretende mantener la garantía comercial, considerando los plazos que actualmente están establecidos a tales efectos, y según los tipos de productos. Además, se prevé la reposición total por defectos y vicios ocultos, todo ello para ofrecer alguna ventaja con respecto a la oferta que se venía realizando por las “mulas” y que ahora pasa a manos del estado.

Por último, se insiste que en la red comercial habilitada solo se realizarán las ventas por medio del uso de tarjetas magnéticas y no se admitirá el efectivo. Las tarjetas a utilizar serán las nacionales (las ya citadas) e internacionales aceptadas en Cuba, incluyendo la "tarjeta ais", nuevo producto desarrollado por Fincimex, la cual podrá ser utilizada en toda la red de comercio y tiene la particularidad de que sus depósitos se realizarán exclusivamente desde el exterior, mediante transferencias internacionales.
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Re: CUBA Y LA ECONOMÍA CASTRISTA

Messaggioda Guajiro. » 03/11/2019, 13:35

Sobre las cuentas y tarjetas en dólares: aquí hay gato encerrado

Carte di credito.jpg


La campaña que está lanzando la prensa oficial castrista para informar sobre el uso de las nuevas cuentas en dólares y las tarjetas magnéticas viene a confirmar lo que ya se sabía: los índices de bancarización en la economía cubana son muy bajos, y el país muestra un considerable atraso en el uso y práctica de las operaciones financieras más habituales en otros países del mundo.

Lamentablemente, ha sido así desde los tiempos “revolucionarios” cuando se decidió la confiscación de todos los bancos privados y los depósitos, medidas que fueron aplicadas con contundencia por el entonces ministro de economía, Che Guevara. De modo que la eliminación de la actividad bancaria privada en Cuba y la creciente desconfianza de la población hacia estas entidades, hizo que hasta no hace mucho tiempo, algo tan sencillo y habitual para muchas personas, como abrir una cuenta, operar pagos e ingresos con ella, emitir talones o usar tarjetas de débito o crédito en cajeros en Cuba era inexistente.

El funcionamiento con efectivo para realizar los pagos en una economía es un indicador de atraso económico, social e institucional. En Cuba, según datos de ONEI, el efectivo en circulación alcanza casi el 30% del PIB, una cifra realmente abultada que contrasta con los datos de otros países1.

Desde hace décadas, y gracias a los avances en las nuevas tecnologías (que en Cuba han llegado más tarde por la desidia de los dirigentes de la economía) la población opera con los bancos utilizando sus cuentas corrientes y otros instrumentos para apoyar las transacciones. Países con niveles de desarrollo económico y social inferiores a Cuba despliegan para sus ciudadanos el uso y la práctica de la banca electrónica y telefónica, cuando abrir sucursales es costoso, y con ello, facilitan notablemente pagos e ingresos, y la realización de todo tipo de actividades mercantiles. El uso de tarjetas, el llamado dinero plástico, es habitual y se encuentra bastante extendido en todos los países, y con las fórmulas online del comercio, se ha disparado a nivel mundial.

Por desgracia, durante décadas, en Cuba, no existía espacio para este tipo de prácticas bancarias. Los cubanos, generalmente aquellos que trabajan para el estado (el 75% de la población ocupada) han estado cobrando sus sueldos en efectivo y muy pocos los reciben en forma de transferencias en sus cuentas bancarias. La realidad es que la apertura y mantenimiento de cuentas en los bancos es una actividad limitada en la economía cubana.

Antes se ha destacado que el efectivo en circulación respecto al PIB alcanza un 30% si se tiene en cuenta el indicador más amplio de cantidad de dinero, que añade a la magnitud anterior los depósitos en bancos, se alcanza un 58% del PIB2, lo que supone que otro 30% es la dimensión de los activos en los bancos, una cifra realmente reducida. El escaso grado de implantación de la actividad bancaria en Cuba, y las limitaciones para realizar pagos e ingresos en las cuentas, viene explicado igualmente por la escasez de terminales y cajeros en los distintos establecimientos financieros y comerciales. En definitiva, un atraso difícil de corregir e inexplicable.

Y todo ello llega en un momento en que, desde el lunes 21 de octubre, comenzó la habilitación en el país de cuentas en dólares y la emisión de tarjetas magnéticas para las compras de bienes de equipo. La pregunta inmediata es ¿por qué no se generaliza la autorización de cuentas y tarjetas para todo tipo de operaciones económicas, y no solo para cortocircuitar las ventas de equipos por las “mulas”? ¿Qué intereses oculta el régimen para definir una operación de estas características?

Hay varias pistas para comprender esta apuesta de los comunistas en Cuba.

Primero, las cuentas solo pueden recibir fondos procedentes de transferencias desde el exterior, básicamente las actuales remesas que se tramitan contra cuentas bancarias. También los ingresos pueden tener su origen en transferencias desde otras cuentas en divisas o transferencias entre cuentas del mismo producto, y finalmente recibir depósitos en efectivo en todo tipo de divisas, como dólares estadounidenses, euros, libras esterlinas, dólares canadienses, francos suizos, pesos mexicanos, coronas danesas, coronas noruegas, coronas suecas y yenes japoneses.

Un cuentapropista, o un agricultor independiente que ganan dinero en sus negocios, y acumulan fondos, por ejemplo, no podrán utilizar esta cuenta y la operatoria asociada a la misma para la compra de bienes de equipo. Tampoco lo podrá hacer una cooperativa, ya que la operativa se reserva a personas naturales.

La voluntad de las autoridades es drenar remesas del exterior, y a tal fin se señala que con estas cuentas no se admiten depósitos en pesos cubanos (CUP), ni en pesos convertibles (CUC). Esta última moneda ha perdido todo interés, como consecuencia de su caída libre en los mercados informales de la isla, de modo que puede estar tocando a su fin. El régimen insiste en que las cuentas y las tarjetas que se refieran a las nuevas cuentas solo podrán estar en dólares, lo que implica la conversión a la moneda de EEUU del resto de divisas y en el caso que un cliente desee realizar un depósito y solo cuente por ejemplo, con euros en efectivo se le aplica el cambio vigente al dólar en el día.


Segundo, el control de la entrada de remesas es tan absoluto que al titular de estas cuentas solo se le permite realizar transferencias por los canales electrónicos establecidos a otra persona natural que tenga una cuenta con tarjeta asociada de la misma naturaleza. Una persona que tenga una cuenta en la que, por ejemplo, cobre su nómina, o un botero que obligatoriamente paga sus consumos de diesel o gasolina, no podrán recibir transferencias de estas nuevas cuentas. Las restricciones impuestas por las autoridades impiden la consolidación de un sistema bancario y limitan la actividad de las remesas a un sector abierto de la economía, el de las importaciones de equipamientos domésticos y piezas de autos. Desde esta perspectiva, parece difícil lograr el objetivo de desarrollar la economía.

Tercero, las normas mantienen el gravamen del 10% sobre los depósitos en efectivo en dólares. Sin embargo, al importe de las transferencias recibidas en esta moneda por vía electrónica no se les aplica el gravamen. Esto obliga a los titulares de estas cuentas, si no quieren ser penalizados en el importe del dinero que reciben, a realizar de forma instantánea las operaciones económicas y comerciales que se financian con los fondos recibidos. Si se produjera, por ejemplo, un deseable ahorro en la compra del equipo, y sobrase una cantidad de dinero, quedando como depósito en la cuenta, entonces se le aplicaría el gravamen del 10% por los bancos. Por mucho que se justifique esta práctica con el embargo o bloqueo, no tiene argumento de defensa alguno.

Por último, las autoridades han establecido que las tarjetas magnéticas solo podrán utilizarse en las tiendas de los comercios seleccionados y en las empresas de comercio exterior, y solo para las importaciones que se soliciten. No se podrán usar en cualquier establecimiento, una limitación más. Luego dicen que se autoriza su uso en los demás servicios disponibles por el banco emisor en los canales de pago electrónicos, tales como pago de servicios, compra por terminales de puntos de venta en el resto de la red de tiendas comerciales o realizar extracción de efectivo en los cajeros automáticos, entre otros, lo que supone una contradicción que tendrán que aclarar. En todo caso, las autoridades insisten en que no se restringe la utilización de las tarjetas en otros servicios habilitados, sin precisar cuáles, aunque ello pueda suponer un descenso en el saldo de la cuenta y de la capacidad de compra en los comercios seleccionados para operar en dólares. Las autoridades preocupadas por la disminución del saldo de las cuentas de personas naturales. Increíble.

En ese sentido, los pagos de las compras en los comercios se deben realizar con las tarjetas, de forma electrónica, por medio de los terminales del punto de venta, y se prevé que en una segunda etapa se pueda utilizar el comercio electrónico para las ventas que en dólares en aquellos establecimientos seleccionados y en las entidades de comercio exterior. Igualmente, se aceptan en los pagos las tarjetas internacionales visa y Mastercard, además de las nacionales ais, con un nuevo producto de la Financiera Cimex (Fincimex), así como los nuevos productos del Sistema red. También todas las solicitudes de importación deben ser pagadas en las entidades del comercio exterior con las tarjetas, mediante los terminales, y a partir de disponer de los fondos en la cuenta, se pueden efectuar los pagos al exterior con el instrumento de pago, que se acuerde con el suministrador. Finalmente, las devoluciones de los bienes adquiridos, que requieran el retorno del dinero, serán canalizadas solo por vías electrónicas establecidas por Fincimex, a través del terminal del punto de venta para garantizar que se ejecuten en tiempo real.

En suma, cuentas que se pueden abrir en un número reducido de bancos, todos ellos propiedad del estado y en determinadas sucursales de los Bancos Metropolitano, de Crédito y Comercio y Popular de Ahorro. Cuentas que se abren sin saldo mínimo, por personas naturales que solo precisan mostrar su carnet de identidad, y que se pueden operar de forma individual e indistinta, que acaban otorgando una tarjeta para realizar compras en una red específica de establecimientos, y no otros, y además se deben pagar en dólares por cuanto los precios se establecen en esta moneda. Qué quieren que les diga? *Aquí hay gato encerrado. Mucha prudencia en las operaciones a realizar. Ahora más que nunca, ¿no creen?

*Aquí hay gato encerrado: Qui gatta ci cova/le cose non sono chiare
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Re: CUBA Y LA ECONOMÍA CASTRISTA

Messaggioda Guajiro. » 09/11/2019, 15:21

¿Por qué no funciona la inversión extranjera en Cuba? (I)

FIHAV-2019.jpg


Con motivo de la celebración de la Feria Internacional de La Habana (Fihav-2019), Granma anuncia la publicación de unos artículos con el título, “Inversión extranjera en Cuba: de los frenos a los incentivos”. Loable misión. Para empezar, lo primero sería disponer datos con los que poder hablar en materia. Y en ese sentido, recordar que la ONEI no publica informaciones estadísticas sobre el monto, la distribución y las tendencias de la inversión extranjera en Cuba, por lo que cualquier cosa que se pueda decir sobre este asunto cae en esa nebulosa castrista, mezcla de propaganda y falsedades.

Conviene tener presente que esta Fihav, en la que participan empresarios de más de 55 países, ha empezado sus sesiones en el momento más complicado para la economía de Cuba, como consecuencia de la escasez de divisas, combustible y el endurecimiento de las sanciones de EE.UU. Algunos analistas apuntan que, desde antes del verano, la economía cubana afronta una profunda recesión, sin llegar a entrar en la dinámica de un nuevo “periodo especial”, pero en cualquier caso, el momento es poco propicio para dispendios.

De hecho, las autoridades se prodigan en términos como "difícil situación" y "circunstancias o coyuntura complejas" que ya no se apean de los discursos de los ministros del ramo económico, o del presidente Díaz-Canel, incluso se habla de un “plan de choque” de consumo de combustible y control de divisas, que está dejando sin actividad a un buen número de empresas y sobre todo al transporte. De modo que el Fihav llega en la peor coyuntura, si bien, en este como en otros ámbitos, la información que se dispone es limitada, fragmentaria y de escasa calidad.

Reconocido que sin datos estadísticos hay poco que decir, no cabe duda que la inversión extranjera directa ha sido históricamente un instrumento empleado por los países atrasados para promover su desarrollo económico y social. Las inversiones extranjeras no solo representan aportación de capital financiero, sino también tecnología, know how empresarial y participación en cadenas de valor, de ahí que exista una cierta competencia entre los países pobres por atraer el inversor capitalista internacional. En los países avanzados, las inversiones extranjeras se mantienen, pero funcionan con criterios diferentes.

Para atraer el capital extranjero, no basta con discursos y propaganda. Lo fundamental y necesario, pero no suficiente, es crear un ambiente institucional y jurídico adecuado para la realización de dichos proyectos. Justo lo que no existe en Cuba. Alguien debería preguntar qué piensan los inversores extranjeros cuando contemplan la realización de un evento anticapitalista internacional en La Habana, justo el fin de semana del comienzo de la Fihav, y comprobar que fueron el centro de los ataques encarnizados de organizaciones de la izquierda reunidas en La Habana en esos mismos días. Lo razonable sería olvidar espectáculos que van en contra de la actividad emprendedora capitalista internacional porque la criminalizan bajo el calificativo de neoliberal. El régimen debe mucho más que cambiar el discurso. El que tiene, no sirve.

También es importante para el gobierno fomentar el desarrollo del sistema financiero interno, a la vez que se mejora la cualificación del capital humano, actuando sobre las infraestructuras para evitar cuellos de botella. Estos pasos previos a la captación de inversiones, en Cuba no se han dado. Y por ello, la inversión extranjera tiene sus dudas y carece de un modelo bien definido, del que insisto, no se tienen datos estadísticos.

También es fundamental para el país receptor, que la inversión extranjera se encuentre diversificada en origen. Apostar todo a una sola carta, suele salir mal. Pero incluso, en este caso, tampoco se cuenta con información estadística para valorar la procedencia del capital foráneo que llega a Cuba, salvo datos sueltos y poco relevantes.

La política de atracción de inversiones extranjeras en Cuba es burocrática y ello le resta eficiencia. Para empezar, en vez de promover una agencia especializada de captación de inversiones foráneas, se mantiene un departamento ministerial con una funcionaria comunista al frente, lo que desde el punto de vista operativo, tiene poco sentido. La burocracia, la lentitud y complejidad de las negociaciones con funcionarios, la ausencia de un marco administrativo eficiente, las imposiciones (como la cartera de proyectos o las contrataciones de personal y sus retribuciones) caen como una pesada losa sobre los inversores extranjeros que terminan desmotivándose por estos aspectos, sin duda importantes.

Además, en Cuba, las autoridades comunistas se empeñan, sin embargo, en concentrar el capital internacional que llega a Cuba en la llamada Zona Especial de Desarrollo Mariel, en la que hay que moverse en el terreno de las especulaciones para poder realizar una valoración del proceso. Se ofrecen algunas cifras, como que la Zona cuenta con 49 negocios aprobados, de estos 41 con capital extranjero, de 21 países, con un monto de inversión superior a los 2.200 millones de dólares. Pero esta información sigue siendo la misma que hace años, y no ha cambiado, por lo que sería conveniente que la estadística oficial publicase datos contrastables. El modelo de las ZEDM está obsoleto en la economía global del siglo XXI. Pudo ser adecuado para los "dragones asiáticos" en la década de los 80 del siglo pasado, pero en la actualidad no sirve.

Además, muchos inversores extranjeros que se interesan por realizar proyectos y operaciones en Cuba tienen dificultades para comprender que sea el estado, a través de sus empresas, el que se dedique a la producción de los artículos más disímiles en la economía, como pollo, carne de cerdo, confituras, válvulas industriales, sistemas hidráulicos y neumáticos, equipos dinámicos y sus componentes, barras y mallas compuestas de polímero reforzado de fibra de vidrio, oficinas y naves para uso industrial y de servicios, o papel tisú hecho de pulpa de celulosa y productos de limpieza. Todas estas actividades, en cualquier país del mundo, se ejecutan por empresas privadas independientes del estado o del gobierno. Hacia ellas se dirige el capital extranjero en busca de oportunidades. La anomalía cubana, pesa y mucho en las decisiones.

De igual modo, se sorprenden los inversores foráneos los criterios políticos que determinan que un determinado sector, como la salud, pase a ser objetivo del capital extranjero en contra de declaraciones anteriores, que lo mantenían al margen de las inversiones, como la educación o la defensa. Criterios políticos, no económicos, que hoy abren al capital extranjero un sector,y al otro día lo cierran. Criterios políticos, no económicos, son los que deciden. Mal asunto.

Es precisamente esta intervención del estado en la actividad empresarial el freno principal que distancia al inversor extranjero de Cuba. No lo observa en ningún otro país, ni siquiera en China, donde el partido comunista se retiró a la política oficial dejando que los agentes privados dirigir la economía nacional. El inversor extranjero que llega a Cuba se sorprende de la desconfianza de los dirigentes políticos hacia la libertad económica, la libre empresa y el derecho a emprender de la mayoría de los cubanos, convertidos en servidores del poderoso estado. Tal es, que ni siquiera el régimen autoriza a los inversores extranjeros realizar negocios con los trabajadores por cuenta propia.

De modo que, en vez de priorizar intereses privados para las inversiones, los extranjeros se sorprenden cuando son informados que sus proyectos deben someterse obligatoriamente a majaderías comunistas, como “un presunto plan de la economía”, a la diversificación y ampliación de los negocios, o a los proyectos de una cartera decidida unilateralmente por el gobierno, sin tener en cuenta las aspiraciones del inversor foráneo. Incluso, la alarma llega a muchos, casi siempre tarde, cuando comprueban la importancia de las “limitaciones financieras” que se manifiestan en continuos atrasos en los pagos a proveedores (se estima que a las empresas españolas se les adeuda unos 300 millones de euros), o la imposibilidad de una libre repatriación de beneficios a las casas matrices, como ocurre en otros países de la región. Asuntos para los que el régimen no tiene respuesta. En estas condiciones, por mucho que se esfuercen en explicar a los inversores foráneos que " la garantía" de que sus capitales y propiedades se encuentran a salvo en Cuba, lo cierto es que se despiertan no pocas incertidumbres y dudas.

Mal camino, sin duda para interpretar la voluntad de quien arriesga su dinero porque quiere. Este modelo agotará pronto la inversión extranjera y como siempre, la culpa al embargo.
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Re: CUBA Y LA ECONOMÍA CASTRISTA

Messaggioda Guajiro. » 13/11/2019, 20:08

¿Por qué no funciona la inversión extranjera en Cuba? (II)

FIHAV-Inauguracion.jpg


Pues si. La FIHAV de Malmierca se celebró en un momento especialmente complicado para la economía global y por supuesto, también para la cubana.

La primera se encuentra ante un proceso de desaceleración evidente, y los organismos internacionales especializados han revisado a la baja las estimaciones de crecimiento para 2019 y vislumbran una tendencia que se hará, si cabe, más lenta para el próximo año. Según el FMI este giro en el crecimiento global responde, básicamente, a las disputas comerciales entre Washington y Pekín, así como al impacto negativo de las tensiones geopolíticas y el impacto del Brexit.

Por su parte, la economía cubana atraviesa una fase de recesión que reviste tintes dramáticos, ya que a la reducción del suministro de combustible procedente de Venezuela, hay que añadir que los principales motores de cola se han apagado, como el turismo o la inversión extranjera, que sigue sin alcanzar los objetivos planificados por las autoridades. La única fuente de divisas que queda al régimen, las remesas de las familias, han sido sometidas a control por medio de un plan que combina cuentas en divisas, tarjetas electrónicas y venta de electrodomésticos y piezas de autos.

En tales condiciones, los analistas se preguntan ¿a qué van los inversores internacionales a la FHAV de La Habana? Descontando que la participación este año ha sido bastante inferior que en ejercicios anteriores, hay otro aspecto que llama poderosamente la atención en este certamen. La ausencia de la actividad industrial empresarial.

En cualquier país del mundo, las empresas industriales internacionalizadas son el referente fundamental para la atracción de capital extranjero, la competitividad económica, la generación de empleo y riqueza nacional. La pregunta inmediata es ¿dónde están esas empresas cubanas internacionales? O incluso algo peor, ¿es que acaso existen?

Tras las confiscaciones y nacionalizaciones del capital productivo privado entre 1959 y 1968, el régimen castrista apostó por un marco empresarial controlado e intervenido por el estado, otorgando a las empresas el papel de suministrador en los sectores internos en que operaban. Ello dio lugar a la aparición de un sector industrial débil, poco competitivo, sin orientación exportadora y con un bajo nivel de inversión ya que el dueño de las empresas, el estado, tenía otras prioridades de gasto e inversión hacia los llamados “logros de la revolución”.

Como consecuencia, la salud de la industria cubana ha sido mala. Para empezar no ha tenido vocación exportadora, mientras que otros países, con empresas más pequeñas, abrían mercados y ocupaban posiciones competitivas a nivel mundial. Las empresas cubanas, orientadas al mercado interno y sometidas a un sistema ineficiente de subsidios y precios controlados, carecían de margen para la adopción de decisiones encaminadas a mejorar su eficiencia y sostenibilidad. La historia se ha encargado de confirmar el fracaso de este modelo castrista para la industria.

Según datos de ONEI, la industria cubana (incluyendo el azúcar, la manufactura y la electricidad y agua) alcanzó solo el 14,3% del PIB, 3 puntos porcentuales menos que en 2013, cuando alcanzó el 17,3%. Uno de los porcentajes más bajos que alcanza la industria en los países de América Latina. Además, en los últimos seis años la industria ha visto cómo se reduce su participación en el conjunto de actividades económicas, su nivel de productividad se sitúa claramente por debajo de actividades como servicios empresariales o intermediación financiera. El nivel de empleo apenas alcanza el 10,8% del total de los sectores de la economía en 2018. En términos de volumen físico, y con el índice 100 establecido en 1989 como establece la estadística oficial, el nivel de producción del conjunto de la industria en 2018 se situó en un índice 67,7, lo que indica que se ha reducido la producción en más de una tercera parte desde entonces.

Esto refleja un ajuste intenso, que afecta de manera especial a la fabricación de bienes de equipo cuyo índice en 2018 ha sido un 6,9 reflejando una disminución de más del 90%, la práctica desaparición de esta actividad. Por su parte, los bienes intermedios con un índice 35,1 en 2018 tampoco ofrecen un resultado positivo, y solo los bienes de consumo remontan el índice 100 de 1989 con un modesto 103,7 en 2018. Crecer un 3,7% en 30 años es realmente una cifra despreciable.

Los datos oficiales muestran un panorama desolador para el sector industrial, fundamental en cualquier país. Desde esta perspectiva, ¿cómo puede Cuba presentar su sector industrial, que registra estos datos muy negativos, a un certamen internacional de inversores que tratan de obtener el máximo beneficio para su capital? Malmierca debe tener la respuesta. Yo no.

Es evidente que en Cuba no existen empresas industriales, tal y como las conocemos en otros países del mundo, sino entidades del estado que funcionan con procedimientos e indicadores definidos desde los organismos superiores del estado, las OSDE, creadas expresamente para aumentar el control burocrático de las empresas y eliminar cualquier posible autonomía de gestión. En un entorno complejo como el actual, dominado por intensos cambios geopolíticos y la incertidumbre, esta apuesta del régimen comunista no es la más adecuada para hacer atractiva la industria al capital extranjero.

Los grandes cambios asociados a las tecnologías disruptivas que trae consigo la cuarta revolución industrial van a afectar intensamente a sectores como el de la alimentación y el envasado, que tiene una participación significativa en la industria cubana. Hay amenazas y oportunidades derivadas de los nuevos hábitos por parte de los consumidores y una demanda que apuesta por productos más sostenibles. Cambios como estos exigen nuevas inversiones, que al parecer viendo la composición de la “cartera de oportunidades” se quieren conseguir con el capital extranjero. Al parecer solo 81 proyectos de la cartera (el 15%) son “agroalimentarios”, de un total de 525 lo que da una idea de por dónde van los tiros.

Pero luego, el inversor internacional se mueve, lógicamente, hacia aquellas actividades en las que percibe mejores oportunidades de negocio, turismo o minería. Y vuelta a empezar. De ese modo, las empresas industriales cubanas, cuyo dueño es el estado, se quedan al margen de esa lluvia de capital, tecnología y know how empresarial que se espera del capital extranjero, y continúan su existencia mediocre bajo el paraguas intervencionista del estado.

Lo que FIHAV está mostrando a todas luces es que una política dirigida por el estado para la captación de inversiones extranjeras es un fracaso. No sirve. Si no se cuenta con empresas internacionalizadas, competitivas y atractivas, capaces de posicionar sus productos de calidad en los principales mercados mundiales, este tipo de certámenes acaban siendo “juegos florales” de escaso recorrido y nula rentabilidad al capital invertido por el estado, que como se sabe, no anda sobrado en estos tiempos que corren. La historia confirma que el régimen castrista nunca se preocupó por internacionalizar sus empresas, mientras vivió de la recompensa política del subsidio soviético, y ahora, la situación es difícil de corregir. El estado comunista posee un número de empresas industriales que operan en distintos sectores, pero que no interesan a los inversores internacionales.

Estas empresas carecen de capacidad de innovación, de flexibilidad, de independencia, autonomía y capacidad para construir su futuro, al margen de consignas políticas e ideológicas. A esto hemos llegado. Lo que el régimen castrista debe entender es que antes de atraer el capital extranjero, es necesario internacionalizar la economía en el escenario internacional. Y este proceso no depende ni del embargo ni del bloqueo, sino de la capacidad de las empresas para lograr dicho objetivo. Nadie mejor que las empresas para conocer sus limitaciones y fortalezas y, si se las dota de autonomía, recursos y un marco jurídico adecuado para ejercer los derechos de propiedad privada, pueden asumir los retos que necesita la economía cubana.

La fórmula es muy simple. Para atraer las inversiones extranjeras realmente transformadoras que aporten tecnología e incrementen el valor añadido, son las empresas y no el estado el que debe relacionarse con el capital internacional. Al estado le corresponde dar el impulso público al sector industrial y sus empresas, debidamente gestionadas con criterios de eficiencia y sostenibilidad, para que encuentren contrapartes con los que hacer negocios y aumentar la escala de la producción. Cuanta menor sea la intervención directa del estado, mejor.
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Re: CUBA Y LA ECONOMÍA CASTRISTA

Messaggioda cojimar » 15/11/2019, 11:51

Guajiro. ha scritto:
cojimar ha scritto:Nn soltanto dicono anche che c'è un'importante espandersi della dengue,tanti casi nella capitale......ma gli organi di informazione nn lasciano trapelare nulla per paura di un calo dell'affluenza turistica,queste sono notizie che mi arrivano di rimbalzo da laggiù......il mio amico insiste che è tutto ok.....mah

Una mia amica invece mi dice che "falta todo"... e termina sempre con "no es facil vivir en Cuba"...

Si si anche il mio amico si è rassegnato di fronte alle prove che gli mettevo sotto il naso......mi ha detto che nn voleva preoccuparmi.....e che temeva che rinunciassi al viaggio.....mi ha detto porta tutto qui n si trova nulla,e quello che c'è es una mierda....nn deve essere una bella situazione ma oramai vado ho deciso......la casa è già prenotata la macchina che mi scarrozza idem.....per nn saper ne leggere e ne scrivere...per essere sicuro di stare bene vado nella mia cojimar(pensavo di andare a L'havana....)li sono a casa e trovo tutto casomai :smt023
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Re: CUBA Y LA ECONOMÍA CASTRISTA

Messaggioda abiberto64 » 16/11/2019, 3:21

allora ,rientrato lunedì dopo i soliti 10 giorni zona playas de este..situazione dengue adesso tranquilla perchè ci sono poche zanzare però un mese fa l'ha presa pure una amica mia ,non vedo più in giro nessuno ad affumicare come anni fa e consiglio di portare repellente dall'italia, ormai la dengue non fa più notizia perchè ormai è ciclica ,piogge = ZANZARE = dengue punto...situazione comida tragica per uova pollo refrescos birra ect...non si trova quasi niente e quello che c'è costa come un figlio all'università ,ho benedetto un chilo di cappelleti con ragù e parmigiano portati dall'Italia ,insomma ogni volta che vado giù serve sempre più spirito di adattamento e euro in saccoccia ,è quasi più economico mangiare al ristorante che smazzarsi andando da un mercado all'altro per fare un poco si spesa...altra situazione tragica la gasolina,io avevo il carro e sulla via blanca quasi tutti i cupet erano chiusi e quelli aperti con lunghe file ,ho avuto fortuna e una notte in mezz'ora a Guanabo ho fatto il pieno ma se qualcuno deve fare viaggi lunghi ,bisogna stare molto in occhio ...hanno aperto alcuni negozi di elettrodomestici che accettano solo carta di credito ,direi sconto del 10% sul prezzo nornale in alcuni articoli e per molti cubani il fatto di avere una carta di credito sembra di essere ormai nel capitalismo ,il problema è che non è una carta dove puoi anche prelevare ma solo ricaricarla in banca per comprare in quei negozi ..mi sa tanto di fregatura .a proposito di fregatura ,ormai ectesa non ha più ritegno ,con internet la connessione va e viene e le cubane ormai sono schiave di facebook e di qualche mega per connettersi ,ormai le vedi rincoglionite a scrivere di continuo o a tirarsi foto a destra o a manca per postarle sui social, almeno una volta te la smollavano per comprarsi comida o zapatos ,adesso te la smollano per chattare un giorno o due ...mahhh,...ahhhhh cosa MOLTO IMPORTANTE ,all'immigrazione a tutti in entrata chiedevano l'assicurazione medica e la controllavano ,in una dozzina di viaggi in 5 anni a me è stata la prima volta che l'hanno chiesta.ciao a tutti.
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