CUBA Y LA ECONOMÍA CASTRISTA

Di tutto un po' su Cuba

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Re: CUBA Y LA ECONOMÍA CASTRISTA

Messaggioda Guajiro. » 06/11/2015, 22:01

A propósito de las relaciones económicas entre España y Cuba

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No cabe la menor duda. Las relaciones entre España y Cuba no se adaptan a las que se podrían calificar como “normales” en el ámbito internacional. El antiguo presidente del PP, Manuel Fraga, las denominaba “relaciones de familia”. Tal vez haya algo de cierto en ello. Un ejemplo ha sido la firma el pasado lunes 2 de noviembre del acuerdo de restructuración de la deuda a corto plazo que mantiene Cuba con España desde comienzos de siglo. Una deuda que asciende a 201,5 millones de euros y que se va a pagar con el seguro de crédito a la exportación que tiene cobertura oficial del gobierno español, a través de CESCE, una entidad gestionada por cuenta del Estado. Todo queda en casa.

Se supone que cuando el comercio exterior entre dos países es superavitario para uno de ellos (España tiene un saldo favorable y abultado con Cuba, el único positivo en América Latina) el resultado debe ser una entrada de capital similar; el país que obtiene ventaja del comercio debe, igualmente, recibir recursos del otro. Si durante muchos años, ese desequilibrio en las cuentas se va asumiendo y trasladando al futuro, la deuda crece y llega a ser asfixiante para las empresas que esperan cobrar lo vendido o prestado. En tales condiciones, cuando el comercio no puede ser equilibrado, el pago de la deuda es fundamental.

El acuerdo con las autoridades cubanas ha supuesto condonar la totalidad de los intereses de demora y parte del principal de la deuda. Ha llegado un momento, después de más de 15 años, que el gobierno español ha tenido que intervenir para ayudar a sus empresas a salvar parte del naufragio. Pienso cuán distinto sería si España mantuviera de manera continua déficit con un determinado país en sus relaciones comerciales. La posibilidad de obtener crédito sería limitada. La condonación de deuda, improbable.

Sin embargo, todo es posible con el régimen castrista. La operación se ha cerrado con una reestructuración de los pagos de la deuda residual a un plazo de 10 años; y tres años de gracia para el pago de cuotas de amortización del principal. El proceso de condonación se ha formalizado, por un lado, de manera directa y de otro, por medio de un programa de conversión de deuda, que implica la creación de un fondo de contravalor en pesos cubanos para financiar proyectos priorizados por el Gobierno cubano y acordados por ambas partes. Tal vez este segundo acápite sea el más controvertido en términos de relaciones económicas porque todos saben que el peso cubano, en cuanto se produzca la unificación monetaria, se verá sujeto a tensiones difíciles de controlar.

El compromiso, que tiene un marcado carácter “político”, ha sido resultado de las conversaciones al más alto nivel, que comenzaron en julio pasado en Madrid, y ha sido ratificado por el vicepresidente de Cuba, Ricardo Cabrisas, y el ministro de Economía y Competitividad de España, Luis de Guindos, con la mirada complaciente de otro ministro español, el canario Soria, todos ellos del PP.

Los analistas han comenzado a sacar conclusiones del acuerdo. Para algunos, la renegociación de la deuda y la firma de otros acuerdos en materia comercial y de I+D+i, van a permitir al gobierno español fomentar relaciones económicas y comerciales con el régimen castrista, aprovechando una supuesta mayor apertura de la economía a la inversión extranjera. De hecho, Malmierca lo dijo, al señalar ante los empresarios que los cubanos son "personas agradecidas" y piensan recompensar a "los amigos" que les han ayudado en el pasado, "sobre todo a las pymes que han estado cincuenta años con nosotros y es muy difícil reemplazarlas por otras" ¿Qué más pruebas de la relación? Sobran comentarios.

Otros analistas insisten en que la condonación española se inscribe en la política de perdón de la abultada deuda del régimen castrista con diversos países, el último Uruguay, pero también México o Rusia, que pretende dar a la economía castrista un alivio financiero que debería servir para profundizar las relaciones y aumentar la financiación de proyectos.


Sin duda, el acuerdo de este verano, por el cuál Raúl Castro aceptaba renegociar con los 16 países acreedores, integrados en el Club de París, la devolución de la cantidad adeudada, que se cifró en 15.000 millones de dólares (unos 13.700 millones de euros), está en el origen de estos movimientos conciliadores. Algo a lo que se había negado de forma sistemática su hermano, Fidel Castro, pero que la racionalidad operativa de Raúl se ha encargado de corregir, si bien muy tarde. Conviene recordar que según algunas estimaciones, España mantiene aún una deuda con Cuba de 535,6 millones de dólares, pero algunos cálculos sitúan los intereses y los recargos de demora en cinco veces más el monto de la deuda total.

Detrás de esta ceremonia oficial, no cabe duda que el objetivo de las autoridades castristas es atrapar más y más inversiones de empresas españolas en Cuba. Lo han señalado de forma expresa, aceptando incluso la participación en jornadas organizadas por la CEOE, los representantes de la patronal con los dirigentes del paraíso socialista.

El ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera de Cuba, Malmierca volvió a presentar a los empresarios españoles una nueva “Cartera de proyectos de inversión” con un total de 246 que el régimen quiere lanzar con el apoyo de la inversión extranjera para captar ni más ni menos que 8.710 millones de dólares (7.950 millones de euros). La Cartera, que sigue siendo la única opción en materia de inversión para los extranjeros en Cuba, limitando así las opciones de libertad de los empresarios con su dinero sometida a los intereses del régimen, apuesta por el turismo, como viene siendo habitual, pero también, por las infraestructuras, transportes y telecomunicaciones, el sector de las energías renovables, para que Cuba, según los planes oficiales del gobierno, pase del actual 4 % hasta el 24 % en 2030. Siempre con el apoyo del capital extranjero y con el régimen de socio mayoritario.

También se ofreció a los empresarios españoles el Mariel, que cuenta con un marco regulatorio propio, un sistema de “ventanilla única” para facilitar la tramitación de licencias y un proceso ágil para aprobar proyectos, lo que pone en entredicho de forma evidente, el resto de la política de atracción de inversiones extranjeras en el país. Hasta la fecha, solo siete proyectos se han aprobado en el Mariel, una cifra inferior a la planificada, y desde luego, insuficiente para dar rentabilidad a las inversiones acometidas por Brasil en la zona.

Los empresarios españoles se juegan mucho en Cuba. Ya lo vienen haciendo desde hace tiempo. Los que perdieron todas sus propiedades y posesiones con la llegada de la revolución en 1959, lo saben bien. No es fácil entenderse con los Castro. El “escenario estimulante” y “favorable abanico”, del que hablan algunos dirigentes empresariales españoles, con origen en la ignorancia o en ese deseo de mantener con Cuba "relaciones de familia", se puede convertir en una auténtica pesadilla, por la falta de garantías y la ausencia de un marco jurídico para el respeto de los derechos de propiedad y la libertad en la economía castrista.

Si de veras se quieren reforzar las relaciones bilaterales entre los dos países, existen otras vías alternativas. Condonar una deuda a quién no asume sus responsabilidades de pago en los plazos establecidos, suele traer más problemas a medio y largo plazo. Uno de ellos es la consecuencia directa de ese comportamiento. Lo único que tengo que hacer es no pagar y esperar. Se tiende a pensar, que ya volverán a condonar la deuda en otra ocasión. No es la vía correcta, al menos para quién se ve obligado a aceptar las condiciones de quién no paga. La realidad es que las empresas españolas que realmente tengan interés en invertir en Cuba y lo quieran hacer con proyectos sólidos y rentables, tendrán que descontar en sus planes los retrasos en los pagos y la necesidad de recurrir a la vía oficial, al final de mucho tiempo, del seguro de crédito a la exportación, como única garantía de hacer efectiva la liquidez. Tal vez no sea la mejor forma de abrir y fortalecer relaciones comerciales. La Unión Europea posiblemente tenga que decir algo. Ya veremos.
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Re: CUBA Y LA ECONOMÍA CASTRISTA

Messaggioda Guajiro. » 15/11/2015, 16:29

Y ahora los catastros, otra vía ilegal

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Temeraria, se puede calificar la nueva política “jurídico garantista” emprendida por el régimen castrista y a la que alude un artículo en Granma titulado, “Garantía de ordenamiento y seguridad jurídica”.

En este artículo, se hace referencia a la publicación en la Gaceta Oficial Extraordinaria No. 37 del régimen, de la publicación de una serie de nuevas normas jurídicas relacionadas con la organización y funcionamiento del Catastro Nacional. Asombroso. El régimen castrista, reordenando y otorgando funciones al catastro, después de haber olvidado su existencia durante décadas.


Ese gran desconocido de la “oficialidad castrista” según la cuál, durante décadas, los asuntos relacionados con los derechos de propiedad han sido conculcados, pisoteados y sometidos a una política colectivista que ha supuesto el derrumbe físico del capital productivo e individual de la nación, construido durante décadas. Ahora califican al Catastro Nacional como “algo raro”. No me extraña, lo que se proscribió y se condenó al ostracismo por una absurda ideología estalinista, tardará mucho en recuperar la vida, y ahí está el ejemplo del catastro que, según dice el periodista de Granma, con acierto, “todavía habrá que escribir mucho sobre el mismo para que algunos dejen de percibirlo como “algo raro”, sin saber a ciencia cierta a qué se refiere”, para terminar señalando, “todavía habrá que escribir mucho sobre su importancia como base para la gestión económica y administrativa en el contexto actual”.

A tal fin, se dirigen las reformas incluidas en el Decreto-Ley 332 y el Decreto 331, a los que se ha hecho referencia, y que se publican en la Gaceta Oficial Extraordinaria No. 37.

Una rigurosa observación y medida catastral de los activos existentes en la economía no sólo debe servir para mejorar el conocimiento de la misma, sino que el castastro nació para cumplir otros fines mucho más relevantes, como dar seguridad jurídica a los legítimos propietarios de los activos inventariados y sujetos a recuento y reconocimiento oficial. El establecimiento de tributos o tasas sobre dichos activos es una tarea fundamental de la acción del gobierno, que reconoce así a los legítimos propietarios su capacidad para vender, comprar, liquidar o transferir las propiedades sujetas a tasación.

El problema va a ser cómo en Cuba, tras décadas de expropiaciones y confiscaciones de la propiedad privada, que nunca han sido compensados a sus legítimos propietarios por el régimen castrista, se puede avanzar en esos objetivos de inscripción y actualización de los bienes inmuebles y derechos, principalmente la tierra, pero también los activos urbanos, cuando su inclusión en el Registro de la Propiedad, como ya he tenido ocasión de referir en otros trabajos, rompe en muchos casos con el principio de tracto sucesorio, que impide atribuir la posesión real de los activos. Una vez más, por medio de estas políticas, el régimen está contribuyendo a crear una gran confusión sobre el marco de derechos de propiedad que debe existir en la Isla, y cuya reconstrucción exige retornar a la situación existente en 1959, antes de que comenzaran los procesos confiscatorios.

No me extraña que este proceso se encuentre con poco o ningún respaldo social. Por muy gratuitos que se planteen los servicios catastrales y registrales, como anuncian las autoridades, nadie podrá inscribir un contrato de arrendamiento a largo plazo como fórmula de propiedad en un registro público, y mucho menos, quiénes ocupan viviendas cedidas por el estado y saben muy bien que sus legítimos propietarios son otros, difícilmente se van a arriesgar a cometer ilegalidades. Esto es lo que ocurre cuando se empieza a construir una vivienda por el tejado: simplemente se cae.

No quiero que se comprenda erróneamente mi posición y por ello quiero enfatizarla. En modo alguno cuestiono la necesidad de una organización catrastral y de registro de la propiedad en Cuba. Me parece que es muy sano y conveniente que se recuperen antiguas estructuras enterradas por la ideología estalinista y colectivista durante décadas y que se retorne a un modelo que básicamente había sido creado en los tiempos coloniales siguiendo las normas legales y administrativas de la metrópoli. Aquella regulación sirvió a la economía cubana para moderanizarse, desarrollarse y aumentar su base en el curso de los primeros 50 años de la República.

Mi posición es que antes de empezar con la actividad registral se hace necesario recuperar un marco de derechos de propiedad que fue conculcado en 1959 y que en 1967 con la llamada “ofensiva revolucionaria” terminó destruyendo las bases de la economía cubana. Las propias autoridades castristas nos dan la razón cuando anuncian, con claridad, que la emisión de certificaciones catastrales, como documento oficial, no tiene rango de derecho o título de propiedad. Entonces, ¿qué sentido tienen? ¿para qué sirven?

¿Para inscribir inmuebles por primera vez en el Registro de la Propiedad? Pero, ¿es que acaso estos inmuebles ya no estaban inscritos anteriormente y tenían sus correspondientes asientos? ¿No habrá lugar a duplicidades que rompen con la continuidad de los derechos reales, uno de los principales atributos que la Ley reconoce a los mismos? O es que ¿tal vez desapareció y fue destruida toda la información registral anterior a 1959?

Estos pasos que está dando el régimen, en ausencia de transparencia informativa, son inquietantes. Los catastros no se puede crear a partir de cero. No nacen espontáneamente sin una base real de derechos de propiedad que los sustentes. En una nación que su texto constitucional se enfrente abiertamente a la propiedad privada, sometiéndola a la estatal, este tipo de movimientos administrativos son preocupantes y carecen de toda legalidad. Los actos que se puedan producir al amparo de estas normas, son nulos de derecho.

Visto desde esta perspectiva, el Catastro, lo mismo que los nuevos Registros de propiedad, lejos de contribuir a la mejora del funcionamiento de la economía del país, arrojan más confusión a las reformas raulistas.
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Re: CUBA Y LA ECONOMÍA CASTRISTA

Messaggioda Guajiro. » 23/11/2015, 21:25

A vueltas con los salarios cubanos

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La Oficina Nacional de Estadística de Cuba (ONE), acaba de publicar un nuevo trabajo titulado “Salario medio en cifras, Cuba 2014” en el que se da cuenta de la evolución de las retribuciones nominales que perciben los trabajadores cubanos y las diferencias que se observan entre las distintas provincias y actividades de la economía.

Vayamos en primer lugar a la evolución de los salarios. Tomando el período que transcurre entre los años 2008 y 2014, el salario nominal ha pasado de 415 CUP al mes por persona, a los 584 CUP. Un crecimiento relativo del 41%. Si se analiza la evolución anual, se observa un crecimiento continuo de las retribuciones medias.

Sin embargo, trabajar con datos nominales, sin tener en cuenta el comportamiento de los precios, puede esconder aspectos que tienen que ver con el poder real de compra efectivo de esos salarios. Si se realiza el cálculo utilizando el deflactor implícito del consumo final, con base 100 en 1997, y también publicado por la ONE, el salario real de los cubanos experimenta una evolución mucho menos favorable que la descrita en valor nominal, pasando de 415 CUP en 2008 a 467 CUP en 2014.

La tensión de los precios en la economía castrista se ha puesto de manifiesto, de forma muy intensa, en los últimos años, y los analistas destacan que existen diferencias muy significativas entre los deflactores oficiales que publica el gobierno, y las fuertes oscilaciones que se registran en los mercados de consumo. Aceptando esas diferencias y tomando el dato oficial, en los 7 años transcurridos desde 2008, los salarios reales apenas han aumentado un 12%, menos del un 2% anual, lo que vuelve a confirmar las penurias de los cubanos y sobre todo, la imposibilidad de generar un mercado de consumo a partir de estos niveles tan bajos de subsistencia.

Además, si se aplica el tipo de cambio en vigor, los 24 dólares al mes de 2014 sitúan a los cubanos en una de las referencias salariales más bajas del mundo, y desde luego, muy por debajo de los niveles de producto percápita que se generan en la economía. No es posible construir un mercado de consumo en estas condiciones. La capacidad de gasto del equivalente a 24 dólares al mes no deja para grandes estipendios.

Otro aspecto que llama la atención, sobre todo por tratarse de una economía planificada centralmente, de base estalinista, es la diferencia sustancial que existe entre los salarios que se pagan en las provincias. Según la ONE, con datos de 2014, las retribuciones oscilan entre los 654 CUP de Pinar del Río y los 530 CUP de Isla de la Juventud, una diferencia de un 23% que deja entrever graves deficiencias en el modelo existente.

Ahonando en estas cuestiones, las diferencias salariales entre las distintas actividades económicas, se han disparado. Es interesante destacar que las nóminas más elevadas en 2014 se registraron en la "industria azucarera", 963 CUP mes, un 65% más elevado que la media del conjunto de la economía y hasta un 155% más que en la actividad de “hoteles y restaurantes” donde se obtienen solo 377 CUP persona y mes, por debajo de la media de la economía, alrededor de un 35%.

No deja de ser curioso este fenómeno. El sector que fue sometido a una profunda reestructuración a comienzos de siglo por obra y gracia de una de las últimas decisiones personales de Fidel Castro, es ahora casi quince años después, el que mejor paga a los trabajadores, alrededor de 40 dólares al mes. Por el contrario, la actividad en la que se concentra el mayor número de cuenta propistas y donde la libertad económica ha sido “autorizada” por el régimen de Raúl Castro, es donde los salarios son más bajos, unos 16 dolares al mes.

La teoría económica predice que, en condiciones normales, de libertad de elección, los trabajadores se mueven hacia aquellos sectores que pagan salarios más elevados y, en cambio, se desplazan de aquellas industrias o actividades con menores retribuciones. Lo sorprendente es que en Cuba, en el mismo período considerado 2008 a 2014, el sector de la industria manufacturera, donde se encuentra el "azúcar", ha visto reducir el nivel de empleo en un 16% pasando de 543 mil a 469 mil trabajadores, según datos de la ONE. Por el contrario, el la hostelería y restauración, unido al comercio, el empleo ha registrado en el mismo período un aumento cercano al 21%, pasando de 610 mil a 741 mil trabajadores. Aparentemente, allí donde se gana más dinero al mes, se destruye empleo, y donde se pagan los menores salarios, aumenta la ocupación.

Que alguien me lo explique.
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Re: CUBA Y LA ECONOMÍA CASTRISTA

Messaggioda ciudadhabana » 24/11/2015, 9:36

Guajiro. ha scritto:A vueltas con los salarios cubanos

Aparentemente, allí donde se gana más dinero al mes, se destruye empleo, y donde se pagan los menores salarios, aumenta la ocupación.

Que alguien me lo explique. [/b]

Che bella domanda! Non è apparentemente: è così dovunque, a cominciare dall'Italia. I ricchi sempre più ricchi e i poveri sempre più poveri.
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Re: CUBA Y LA ECONOMÍA CASTRISTA

Messaggioda Guajiro. » 26/11/2015, 17:31

Sobre la venta de cocinas de inducción y su menaje en Villa Clara

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El diario oficial del régimen, Granma se hace eco la semana pasada, en portada de una “gran noticia”. Ni más ni menos que el comienzo en Villa Clara de la venta de cocinas de inducción y su menaje que según dice el periódico, “han despertado la atracción de las familias villaclareñas, atendiendo a su fácil manejo, durabilidad, confort y eficiencia energética respecto a las hornillas de resistencia eléctrica, mucho más consumidoras”.

Asombroso. Esta es una gran noticia en la monotonía absurda de la economía castrista. Algo que es absolutamente normal en cualquier país, incluso en aquellos que tienen un nivel de desarrollo económico inferior a Cuba, para Granma y el régimen es un gran acontecimiento, y además, se anuncia la cifra que se va a comercializar. Nada más y nada menos 23.600 módulos.


Desde hace mucho tiempo, las noticias del día a día de la economía castrista no hacen más que asombrarnos. Me alegro por la población de Villa Clara, que va a poder disfrutar de unos electrodomésticos que les van a hacer, casi seguro, la vida más fácil. Pero es evidente que, al mismo tiempo, siento especial tristeza porque algo que es absolutamente habitual en cualquier país del mundo: ir a una tienda abierta al público, elegir el electrodoméstico entre una variedad de marcas y calidades, que se acomode al presupuesto, y llevárselo después de pagar, en Cuba es “una batalla más del régimen”, un acontecimiento que merece la portada de Granma. Lo curioso es que así llevan más de 56 años.

¿Por qué ocurre este tipo de anormalidades casi patológicas en la economía castrista? Leyendo la información en Granma se percata uno de lo que ocurre en aquel espacio antieconómico.

Primero, ¿qué sentido tiene que exista una empresa de comercio en la provincia, que se encargue de esta actividad? Por supuesto que nadie duda de la competencia de su directora, Digna Morales, pero parece asombroso que se cree un monopolio estatal de ámbito local geográfico para vender cocinas de inducción. El comercio de venta al público debería estar privatizado, gestionado por empresas privadas o comerciantes capaces de ofrecer a los consumidores los productos y servicios que necesitan. El estado, rara vez, actúa como buen comerciante. Está, digamos, para otras cosas.

Hay más. Parece que se, según informa Granma, han habilitado de manera excepcional un total de 69 puntos en la provincia para vender las cocinas. Esto quiere decir, que no existe una red comercial de distribuidores detallistas especializados en vender al público, sino que cuando el estado castrista decide que los cubanos tengan acceso a algo, se crean las estructuras que luego, evidentemente desaparecen. El comercio al detall, confiscado y despreciado por las autoridades del régimen, es simplemente un erial arruinado por la política castrista. Su recuperación va a exigir inteligencia y esfuerzo.

Pero es que la guinda de todo este espectáculo totalitario la pone el gobierno, como sucede casi siempre. Resulta que ahora nos enteramos que existe una “política de Cocción aprobada en marzo del 2012 por el Consejo de Ministros, refrendada además, en los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución”, es decir, que la venta de cocinas y su set de menaje de cuatro piezas —jarro, sartén y olla (todos con su tapa), y una cafetera, forma parte de la gran política estatal del régimen. Asombroso. La “política de cocción” de los cubanos entre las políticas principales del gobierno, asentada en la agenda del consejo de ministros. Increible. Un ejemplo evidente de lo mal que están las cosas en esa economía, y lo difícil que va a resultar salir adelante si no gira en 180º respecto del modelo actual.

Se argumenta que gracias a este intervencionismo y control absoluto de la distribución, el estado garantiza a las familias desfavorecidas el acceso a unos bienes y equipamientos que, probablemente, no podrían comprar con sus ingresos. Me parece bien. Nada contradice que en una economía libre de mercado, en la que se decide libremente qué comprar y a qué precio, exista algún tipo de subsidio que permita ayudar a los que menos tienen. La asistencia social precisamente se basa en la existencia de una economìa productiva y competitiva que genere recursos para su distribución. Ni siquiera en eso, podemos estar de acuerdo con los que aplican el intervencionismo igualitario a la baja. Un absurdo que ni chinos ni vietnamitas se creen en este siglo XXI.

Las cocinas de inducción son otro ejemplo para reflexionar.
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Re: CUBA Y LA ECONOMÍA CASTRISTA

Messaggioda Guajiro. » 29/11/2015, 13:32

La población como problema

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Al prestar atención al fenómeno migratorio de los cubanos, no se puede menos que observar la dinámica preocupante de la población.

Las cifras alarman. Desde 2000 hasta 2015, la población de la Isla, según datos de CEPAL, ha crecido tan solo un 1,3%, o en términos absolutos, 142.000 personas de un total de 11.139.000 a comienzos de siglo. En el mismo período, y por contraste, América Latina en su conjunto ha visto aumentar su población en un 19,7%, equivalente a 104 millones de habitantes con relación a los 526.278 existentes en 2000. Dos tendencias distintas que apuntan a comportamientos muy distintos de la población.


Dicho de otro modo, las tasas medias de crecimiento quinquenales de la población cubana han ido descendiendo desde el 0,27% de 2000-2005 hasta el -0,03%, negativo, registrado entre 2010 y 2015. En esos mismos períodos la población de América Latina ha moderado su crecimiento medio desde el 1,33% al 1,11%, pero siempre con datos positivos.

Las perspectivas que se elaboran a medio plazo en los estudios de la demografía apuntan a que en Cuba, desde 2020 hasta 2030 la población seguirá cayendo hasta quedar situada en 11.022.000, el equivalente a un -1,9%. Por el contrario América Latina todavía seguirá mostrando un dinamismo poblacional en aumento, con una variación estimada del 8,3% en el mismo período.

El problema reside en la debilidad del crecimiento demográfico interno. La sociedad cubana se encuentra atrapada en un escenario complicado. Los movimientos migratorios al exterior, integrados principalmente por jóvenes, como se está observando recientemente, pueden acabar de dar un golpe definitivo a la precaria situación interna. Las tasas de natalidad cubanas que entre 2000 y 2005 alcanzaron un nivel del 12,5 por mil (inferiores 7,2 por mil de la mortalidad) quedarán por debajo de las tasas de mortalidad en el bienio 2020-25, 9,1 por mil y 9,4 por mil, respectivamente. Una situación realmente dramática, a menos de cinco años vista.

Sorprende que el régimen no preste atención al despoblamiento de Cuba, que puede acarrear graves problemas económicos y sociales. Más bien todo lo contrario, las políticas erróneas que se adoptan en los distintos ámbitos tiene como consecuencia este resultado sobre la población, acompañado de un notable proceso de envejecimiento de la población, que en 2020 verá como el porcentaje de mayores de 65 años aumenta al 16,3% frente a un 9,9% en 2000.

Por contraste en América Latina ese segmento quedará tan solo en la mitad, un 8% después de haber registrado un 5,7% a comienzo de siglo. La población cubana de 0 a 14 años verá cómo su porcentaje se reduce del 21,6% al 14,4%, mientras que en América Latina lo hará del 32,1% al 24,5% manteniendo una distancia de más de 10 puntos con respecto a la dimensión de este segmento en la Isla.

A la vista de estos resultados cabe preguntarse qué sentido tiene forzar a los cubanos a emigrar. Precisamente cuando la población ha iniciado una dinámica de descenso que hará muy difícil el reemplazo de los empleos que se vayan quedando sin titular, las plazas escolares o universitarias, los servicios de sanidad diseñados durante más de medio siglo con criterios expansivos para, al final, atender a una población en declive. Sin recursos económicos y financieros y agotadas las posibilidades de crecimiento del sector presupuestado, ¿qué le queda al régimen por intentar para dar respuesta a la reducción absoluta de la población? A la vista de todo ello,¿Por qué no se fomenta en Cuba un nuevo modelo económico que ofrezca oportunidades a todos los cubanos para realizar libremente sus proyectos de vida y alcanzar los bienes materiales que en otros países pueden conseguir?
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Re: CUBA Y LA ECONOMÍA CASTRISTA

Messaggioda Guajiro. » 05/12/2015, 13:38

¿Por qué la economía cubana no avanza?

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La CEPAL ha publicado recientemente el Anuario Estadístico de América Latina y el Caribe, que permite realizar un análisis comparado de los países de la región utilizando fuentes de información homogéneas que, por otra parte, solo llegan hasta 2013. La publicación ofrece abundante información para constatar que las reformas de los llamados "Lineamientos" no han servido para que Cuba estabilice su economía y siente las bases de un modelo de crecimiento capaz de atender las necesidades de su población. Además, si se comparan los datos con los producidos a nivel regional, la distancia que separa a la Isla del resto de países es cada vez mayor.

Sólo así se puede comprender que el PIB percápita de los cubanos en 2013 se sitúe en 6.199 dólares frente a la media de América Latina y Caribe de 9.105 dólares (en precios constantes de 2010, a fin de evitar la influencia negativa de la inflación).

El contraste directo entre estas dos magnitudes significa que los cubanos, en promedio, son un 32% más pobres que el conjunto de la región, aumentando la distancia con respecto a los países con un nivel percápita superior. El drama relacionado con este indicador, que se suele utilizar como referencia del grado de desarrollo de una economía es que, partiendo del año 2000, ese atraso relativo de la economía cubana se ha mantenido inalterable. En ese año, la distancia era igualmente de un 33%, apenas un punto porcentual más.

Además, si se comparan las tasas de crecimiento del PIB en términos constantes de los últimos cuatro años, en los que se supone que el efecto de los llamados "Lineamientos", ha empezado a dejarse sentir sobre la economía cubana, el resultado no puede ser más descorazonador. En promedio, la economía de la Isla ha crecido a una tasa del 2,7%, frente a un 3,9% del conjunto de países de América Latina y el Caribe, que lo han hecho mucho mejor. Como consecuencia de lo expuesto, la economía cubana se sitúa así en los últimos puestos del conjunto de naciones de América Latina y el Caribe, mostrando así uno de los resultados peores en términos de desempeño económico.

A la vista de estos resultados, se puede considerar que la experiencia en la aplicación de los "Lineamientos" deja mucho que desear, si se evalúa en términos de crecimiento económico. La economía crece, pero de forma insuficiente para corregir su notable atraso, y además, las diferencias con el resto de América Latina y Caribe, se mantienen estables. No se observan mejoras como consecuencia de los Lineamientos, dado su impacto reducido sobre la actividad económica general y las trabas y obstáculos que el régimen plantea sobre los nuevos emprendedores.

La publicación de CEPAL ofrece numerosas pistas para explicar el desastre sin paliativos de la economía cubana bajo la actual dirección política. Hoy haremos referencia a la distribución de las tierras y su incidencia sobre la agricultura. Como es sabido, el arrendamiento a largo plazo de la tierra, no su régimen de derechos de propiedad, ha sido una de las "políticas estrella" de los llamados "Lineamientos", para aumentar la productividad agrícola y permitir la sustitución de importaciones.

Los datos de CEPAL no ofrecen dudas al respecto, sobre todo si se compara la experiencia de Cuba con el resto de América Latina. Ha sido un fracaso. Entre 2006 y 2012, la superficie de tierras arables en Cuba ha disminuido un 12% pasando de 3.634.000 hectáreas a 3.202.000 hectáreas respectivamente. En el conjunto de América Latina y el Caribe ha ocurrido lo contrario, y la superficie cultivable ha experimentado un crecimiento del 5,6% pasando de 159 millones a 170 millones de hectáreas.

Otro indicador del fracaso es la superficie realmente puesta en cultivo. En el mismo período, en Cuba ha disminuido un 13,3% pasando de 427 mil hectáreas a 370 mil hectáreas, y en cambio, en el conjunto de la región ha experimentado un aumento del 4,3%. A la vista de esta evaluación comparativa, y salvando las notables diferencias que existen entre los países de América Latina, la experiencia de los "Lineamientos" en la explotación de las tierras y la mejora agrícola se puede calificar de muy deficiente.
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Re: CUBA Y LA ECONOMÍA CASTRISTA

Messaggioda Guajiro. » 11/12/2015, 17:43

El régimen ahora dialoga sobre expropiaciones

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Que EE.UU. y Cuba hablen sobre las expropiaciones de la revolución cubana, es una buena noticia que, no obstante, debe ser acogida de manera prudente. Y da igual que Granma, diario oficial del régimen, trate de minimizar el impacto del encuentro, al calificarlo de “mera reunión informativa entre representantes de los gobiernos de Cuba y los Estados Unidos sobre el tema de las compensaciones mutuas”, porque el fondo de la cuestión es otro.

El caso es que el régimen castrista reconoce, por vez primera en décadas, la grave afrenta cometida contra los derechos de propiedad existentes en la Isla en 1959, y busca, tal vez demasiado tarde, una solución para tratar de recuperar una credibilidad internacional de la que ha sido privado durante décadas. De algún modo, ha cambiado la postura del régimen, que nunca quiso dar espacio alguno a las legítimas acciones legales de ciudadanos estadounidenses para recuperar sus antiguas propiedades en la isla caribeña, y ahora se apresta a negociar. Por desgracia, muchos han muerto en su empeño y no verán el final del proceso. Pero el camino se ha abierto, y esto se tiene, de algún modo, que celebrar ¿Qué es lo que ha cambiado, entonces?

Algunos analistas se han fijado que el encuentro ha estado integrado por personas de un perfil más técnico que político. Abelardo Moreno Fernández, viceministro de Relaciones Exteriores, por Cuba y Mary McLeod, viceasesora legal principal del Departamento de Estado, al parecer han intercambiado información sobre las compensaciones pendientes de solución. Por un lado, la delegación de EEUU sobre las confiscaciones a sus ciudadanos a partir de 1959 y por la delegación de Cuba una vez más, unas presuntas reclamaciones por daños humanos y económicos, derivados del llamado embargo. Lo más destacado es que, al final de la reunión, ambas partes anunciaron su intención de continuar los intercambios sobre este tema.

Salvar esta primera prueba sin ruptura, se puede considerar un éxito. No en vano, las expropiaciones sin compensación decretadas a partir de 1959 por el régimen castrista, ha sido uno de los contenciosos más complejos entre los dos países. Algunos analistas lo relacionan directamente con el llamado “embargo económico” decretado por EEUU al régimen de Castro al comprobar la nula intención de éste de satisfacer los pagos establecidos por la legislación vigente.


Para Estados Unidos, que siempre defiende de manera activa los intereses de sus nacionales, las expropiaciones incidieron, de forma negativa, en el patrimonio de miles de personas y corporaciones que perdieron, tras los primeros momentos de la llamada “revolución”, todo lo que legítimamente era suyo, como casas, explotaciones agrícolas, fábricas, bancos o negocios azucareros, y que, posteriormente, formalizaron sus reclamaciones en EE.UU. a través de una comisión especial del Departamento de Justicia.

No existen estimaciones fiables del monto del valor de los activos confiscados. Algunos cálculos han situado el total en 1.900 millones de dólares de 1959, que actualizados a 2015 sumarían más de 8.000 millones. Sin embargo, se no haberse producido aquel trasvase de derechos de propiedad en favor del estado, y mantenerse las tendencias que presentaba la economía cubana antes de 1959, dicho valor podría ser incluso hasta cinco veces superior. No será fácil ponerse de acuerdo con el importe de las confiscaciones.

A su vez, el régimen castrista ha presentado sus quejas a la delegación de EE.UU, por el denominado “efecto del embargo”, un cálculo de partidas económicas que ha circulado por Naciones Unidas, de año en año, con motivo de las votaciones que se celebran sobre esta cuestión, lo que indica que estamos ante un largo y complejo proceso ya que EE.UU. considera que estas espectaculares reclamaciones no se corresponden con la realidad de los hechos, si se tiene en cuenta que Cuba ha podido comerciar y recibir inversiones de todos los países del mundo.

Algunos analistas consideran que, dentro del proceso abierto por el presidente Obama hace un año, no será posible la normalización plena de relaciones entre los dos países mientras no se resuelva el asunto de las expropiaciones. Paciencia.
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Re: CUBA Y LA ECONOMÍA CASTRISTA

Messaggioda Guajiro. » 03/01/2016, 22:35

En torno al informe de Moody´s sobre la economía castrista

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Algunos medios se han hecho eco de informaciones que señalan el reciente Informe de Moody’s relativo a la mejoría de la perspectiva a invertir en Cuba por reducir su dependencia de Venezuela. Justo lo contrario de lo que pensamos que iba a suceder. Todavía estamos recordando las declaraciones del economista cubano Mesa Lago que iban justo en sentido contrario. Si el petróleo de Venezuela deja de llegar a la isla, por muy barato que esté actualmente en los mercados, se puede llevar por delante el 25% del PIB cubano. Cabe preguntarse entonces qué lleva a Moody´s a realizar estas valoraciones y por qué. Tal vez debamos comenzar señalando que a pesar de la mejora en la perspectiva, Moody's mantiene la calificación de la deuda de la isla en Caa2, que equivale a la del bono basura.

Responder a estas cuestiones exige prestar atención a los fundamentos económicos y políticos que subyacen a estos informes sobre las economías de los países, que suelen ser estudiados y atendidos, por los grandes fondos de inversión que circulan libremente por la economía internacional gracias a la libre movilidad de capitales. Se conocen numerosos casos de inversores, sobre todo especulativos, que colocan sus fondos en este tipo de bonos, con el objetivo de promover comportamientos en los mercados ajenos a los mecanismos de oferta y demanda. Luego vienen los llantos y las demandas de ayuda a los gobiernos.

Lo realmente sorprendente de la valoración realizada por la agencia de calificación de riesgo Moody’s es que mejora la perspectiva de inversión en Cuba de estable a “positiva”, debido a la “disminución” de la dependencia de la economía de Venezuela y el progresivo acercamiento con EE.UU, país con el que restableció vínculos diplomáticos en julio pasado, tras más de medio siglo de enemistad. Dicho de otro modo, y citando textualmente el informe, “este cambio en la perspectiva de inversión se debe a que la reducción en la dependencia hacia Venezuela ha propiciado una “diversificación” en la economía de la isla, que se está abriendo paulatinamente a la inversión extranjera”¿Diversificación?¿Inversión extranjera?

Rara vez los analistas contrastan en sus informes hechos reales con perspectivas. Digamos que, en ocasiones, comparar lo que realmente está ocurriendo, el trasvase masivo de petróleo subvencionado a cambio de médicos, analistas políticos o entrenadores, con lo que puede suceder en el futuro, en un ámbito realmente complejo como son las inversiones, entra de lleno en un espacio de incertidumbre que resta credibilidad a quién se mueve dentro de este escenario. Y si bien, conviene tal vez arriesgar para poder obtener altos niveles de rentabilidad, los inversores que vigilan con seriedad sus activos rara vez prestan atención a estos cantos de sirena.

No me cabe la menor duda que Moody´s está observando con optimismo los efectos del eventual restablecimiento de las relaciones con EE.UU y el “boom” de la llegada de turistas extranjeros a la isla en lo que va de año. Por fin han superado la barrera de 3 millones, pero no por mucho. La agencia ha procedido a revisar así sus estimaciones de crecimiento para la economía castrista, estimando el aumento del PIB cubano en un 3,5% en 2015 y en otro, 3% para 2016; porcentajes que algunos pronósticos oficiales elevan al 4%. Demasiado optimistas para los vientos que corren por América Latina.

La agencia, en base a estos datos, que otorgan al turismo un peso excesivo en el conjunto de la economía castrista, afirma que, aunque todavía persisten riesgos a la hora de invertir en la isla, estos son “manejables”. No se comprende muy bien qué tipo de manejos pueden existir detrás de problemas, sin duda complejos, como los riesgos de impago, los desequilibrios internos y externos, la retención de capitales que periódicamente decreta el Banco central, o conversión del CUC y del CUP a una sola moneda, aspectos sobre los que el informe de la agencia no parece tener una opinión al respecto, ni siquiera se refiere a ellos, pero que son cruciales para tomar posiciones.

A parecer a Moody’s le parecen bien las reformas al modelo económico "socialista" cubano, impulsadas por Raúl Castro, y señala que ello ha producido un “favorable” desempeño a nivel macroeconómico, detrás de lo que vislumbra a medio plazo un alivio de las sanciones a Cuba por parte del gobierno de los EEUU. Lo cierto es que hasta la fecha, el impacto de las medidas incluidas en los llamados Lineamientos está siendo bastante limitado, sin que se observen los resultados espectaculares que se proclamaron en su día, que la economía castrista sigue teniendo los mismos problemas de falta de recursos y dependencia exterior y mientras tanto, los instrumentos de política económica interna siguen siendo escasos, limitados y de dudosa eficacia. Por otra parte, nada hace suponer que se vaya a producir, ni siquiera a medio plazo ante la perspectiva de cambio en la presidencia de EEUU, un giro en la política de este país hacia el régimen castrista, si no se avanza en materia de libertades y derechos humanos, lo que viendo lo ocurrido en La Habana este día 10 de diciembre, parece que no va a ser posible.

Debemos poner en duda, en tales condiciones, el informe de agencia Moodys, y recomendar a los inversores extrema prudencia a la hora de depositar sus fondos en Cuba. Ni rentabilidad ni riesgo ofrecen garantías suficientes para apostar por la economía castrista en el momento actual, que necesita un giro de 180º, como hemos dicho en repetidas ocasiones, para mejorar su eficacia y situarse en línea competitiva con el resto del mundo. Un largo camino por recorrer. Ni siquiera debemos esperar nada de la celebración del Congreso del Partido Comunista de Cuba, en abril de 2016, porque el impacto de las reformas nada tiene que ver con la ortodoxia de un partido que se resiste a realizar los cambios que realmente necesita Cuba.
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Re: CUBA Y LA ECONOMÍA CASTRISTA

Messaggioda Guajiro. » 05/01/2016, 22:03

Una economía sin nombre y sin esfuerzos propios

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Granma ha publicado el día 29 de diciembre el artículo con el título, “Por una economía con nombre y esfuerzos propios” en el que se presenta un análisis de la sesión de la Comisión de Asuntos económicos de la Asamblea nacional que contó con la presencia de los miembros del Buró Político del Partido Esteban Lazo, presidente del Parlamento, y el vicepresidente del Consejo de Estado Salvador Valdés. Lo que más parece un slogan de propaganda, en líneas generales, suena más a contradicción de ahí el título de esta entrada del blog. Veamos por qué.

Los miembros de la Asamblea dan apoyo, como no podría ser de otro modo, al dato de Murillo, de que la economía alcanzó un crecimiento del Producto Interno Bruto, PIB, del 4%, una cifra que mucho nos tememos, se ha estimado con datos de los primeros meses del ejercicio, y que no refleja las tendencias más negativas posteriores al verano y del último tramo del año, ya descritas en varios informes por la CEPAL y el Fondo Monetario internacional.

Además, ahora resulta que el crecimiento económico se sustenta, so­bre todo, en la industria manufacturera, un sector que en la economía continúa reflejando la debilidad de la estructura productiva y los bajos rendimientos del trabajo y del capital invertido, como consecuencia del obsoleto sistema de producción. En comparecencias anteriores, Murillo atribuía al turismo el éxito económico. Una vez una cosa, a la otra, una nueva. Tantos argumentos restan credibilidad a lo que dice el régimen. En todo caso, sería conveniente que las autoridades se fueran poniendo de acuerdo sobre cuáles son los motores impulsores de la economía para alcanzar ese 4%. La economía tiene que tener "nombre": industrial, agrícola, turística, etc. La economía castrista, hoy por hoy, no tiene nombre.

Murillo dijo ante la Asamblea que “le va quedando una asignatura pendiente a nuestra economía: administrar eficientemente los portadores energéticos”, un argumento ya utilizado en otros informes anuales, y que viene a confirmar que el aparato productivo de la economía castrista se está preparando, de nuevo con rapidez y sin un horizonte claro, hacia nuevas restricciones en las disponibilidades de petróleo de Venezuela, que ha debido trasladar a los Castro que se acabó la época del petróleo subvencionado y de las aventuras del ALBA. En cualquier caso, en el país del racionamiento, de los apagones y las carestías energéticas, parece una broma de mal gusto insistir en el ahorro energético. Lúgubre futuro para los cubanos. Menos nombre aún.

Y si falta nombre a la economía, ¿qué podemos decir de los esfuerzos propios a los que se refiere el ministro". Para ello, veamos qué se dice de las inversiones. Murillo señaló que para el año próximo, se prevén 7.800 millones de pesos, una cifra que si bien es superior “al estimado con que debe concluir el periodo actual”, continúa siendo inferior al 10% del PIB de la economía, un porcentaje que se considera mínimo para modernizar el aparato de las infraestructuras del país y prepararlo para un crecimiento más sostenible a medio y largo plazo. En todo caso, el régimen planifica sus inversiones de año en año, que en su totalidad son públicas dada la naturaleza del sistema de derechos de propiedad, pero rara vez ejecutan las previsiones, como consecuencia de las mismas trabas burocráticas existentes. Esfuerzos ciertamente baldíos.

Lo más asombroso es que, en declaraciones a la prensa oficial, Murillo señaló que “el plan de inversiones para el 2016 está muy bien organizado (…) porque las mismas tienen sus propias fuentes de financiamiento, en su mayoría externas”, aproximadamente el 33%. Es decir, una parte de los 7.800 millones van a venir de los empresarios extranjeros, alrededor de los 2.500 millones que se han negociado con el Club de Paris, asumiendo para ello, una vez más, “deuda para la economía”, que sin embargo, “al honrarla mediante el rendimiento de inversión ocurre lo que en términos económicos se conoce como endeudamiento sostenible”. Al final, nos van saliendo las cuentas. Nada de esfuerzo propio. El régimen es incapaz de generar sus propios recursos y el déficit en las cuentas del estado impide generar financiación interna para crecer.

Es bueno que los cubanos sean conscientes que los propietarios de las inversiones, en caso de ser extranjeros, no van a regalar nada al régimen, sino que la apuesta que van a realizar en Cuba es para obtener una legítima rentabilidad de los recursos empleados. Por tanto, pienso que en contra de lo dicho por Murillo ante la Asamblea, “no se les tiene que tener miedo”, sino respeto, y añado, las inversiones extranjeras pueden ayudar al desarrollo, pero como saben los economistas, “nada es gratis”. Ya veremos si de la carta a los Reyes magos se Murillo, le llega alguna cosa.

Además, Murillo afirma que el 58 % de las inversiones están asociadas a pro­gramas de desarrollo; para añadir el desglose “hay unos 1 300 millones en el turismo, después está el petróleo, las fuentes renovables de energía, y 600 millones para el sector agropecuario que apuntan al incremento de la producción de alimentos y a la sustitución de importaciones”, sin olvidar que en el “58 % de las inversiones, hay una parte importante asociada a la creación de capacidades para producir materiales de la construcción”.

Murillo volvió a insistir en la necesidad de “hacer un proceso inversionista eficiente” un enunciado que se viene repitiendo de año en año, insistiendo en lo básico, en la necesidad de tener en cuenta que una inversión se tiene que controlar, y una vez realizada, generar recursos. Que un ministro de economía tenga que explicar este tipo de cosas ante la Asamblea un 28 de diciembre suena a “inocentada” de las mejores, pero es de suponer que no sea así. La realidad es que los empresarios saben hacer esto de forma mucho más eficiente y lo vienen haciendo desde el origen de los tiempos, por lo que no tiene mucho sentido que el estado, el gobierno, tenga que decir a nadie lo que se debe hacer con su dinero. Este es otro de los brazos del llamado bloqueo interno de la economía castrista, que se observa claramente en estas sesiones de la Asamblea nacional cada año.


La Asamblea escuchó todos estos datos, dándoles su aprobación, como no cabría esperar otra cosa, y planteó a Murillo alguna pregunta sobre la Resolución No.17, inherente al sistema de pago por rendimiento, a la que el ministro anunció que se le va a quitar la penalización del salario mínimo para favorecer a los productores. Buena noticia. Ya veremos si se lleva a término. De igual modo, Murillo explicó que la Resolución No. 100, referida a la distribución de utilidades, está sujeta a modificaciones. Dos asuntos ciertamente importantes que no merecen más detalle en Granma, pero que podrían cambiar el curso de los acontecimientos de la economía castrista. Cabría suponer que este tipo de demandas proceden de los intereses de un sector cuenta propista que debe estar tocando las puertas de los miembros de la Asamblea para que, de algún modo, defiendan sus intereses. Ya veremos si se consolida. También, los parlamentarios preguntaron al ministro por las formas de pago para el sistema presupuestado y empresarial, insistiendo en la necesidad de poner en igualdad de condiciones a trabajadores estatales respecto a los de otras formas de gestión, donde se devengan salarios más atractivos. No se conoce la respuesta de Murillo. Tampoco la conocemos nosotros.

Una vez más volvió a surgir el tema de la dualidad monetaria y cambiaria, como consecuencia de las cuestiones planteadas por algunos miembros de la Asamblea, y Murillo continuó con el mismo planteamiento de siempre relativo a la complejidad de la gestión de estas medidas, de modo que 2015 volverá a ser un año perdido, en que no se den pasos hacia la normalidad monetaria en la Isla, tan necesaria para que el crecimiento se arraigue.
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