CUBA Y LA ECONOMÍA CASTRISTA

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Messaggioda Guajiro. » 11/05/2015, 18:30

¿Vuelve el hombre nuevo? Pero, ¿es que acaso alguna vez se fue?

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Una de las principales características del régimen castrista, en sus 56 años de existencia, ha sido la confianza en el futuro. Cualquier discurso de Fidel Castro, en sus orígenes, situaba los efectos “benéficos” de la llamada revolución en el muy largo plazo, cuando los hombres se despojaran de sus influencias negativas, llegando a convertirse en "el hombre nuevo” a imagen y semejanza del Che.

Generaciones de cubanos han sido educados bajo principios tan absurdos como el que se acaba de enunciar, y todavía persiste esa visión que tiende a situar en el futuro el verdadero sentido de los acontecimientos de la vida. El largo plazo se acaba convirtiendo en la única opción para muchos cubanos. Algunos analistas destacan que esta ruptura del cortoplacismo en beneficio de proyectos que nunca se sabe bien cuando se van a lograr es uno de los factores que explica, entre otros, la longevidad del régimen.

No contentos con mantener este paradigma durante más de medio siglo, el régimen castrista, ahora bajo la batuta de Raúl Castro, se apresta a jugar una vez más las mismas cartas. Esto es lo que parece desprenderse de los objetivos de la llamada “actualización del modelo cubano”, una tarea en la que se ha empleado a fondo el régimen, y que se recoge en un artículo en el diario Granma.

Todo tiene su origen en un curso celebrado en La Habana sobre "Prospectiva Estratégica y Políticas Públicas en América Latina y el Caribe", organizado por CEPAL. Uno de los primeros en intervenir, Jorge Máttar, director del Instituto Latinoamericano y del Caribe de Plani­ficación Económica y Social (ILPES/CEPAL), vino a decir que “el desarrollo influyente y sostenible al que aspiran América Latina y el Caribe requiere de una visión de largo plazo, pues su logro implica cambios estructurales de envergadura capaces de alterar trayectorias concentradoras y desigualadoras que han permanecido por décadas”.

Casi nada. Una tesis que se ha visto reafirmada por las palabras de los que han intervenido posteriormente.

La cuestión que conviene preguntarse, en primer lugar, es si realmente en Cuba se han adoptado políticas públicas, entendiendo éstas como las acciones de los gobiernos en respuesta a las demandas sociales. Parece que no. La experiencia confirma que el régimen castrista ha hecho y deshecho lo que ha querido durante más de medio siglo, impulsando iniciativas ideológicas cuyo resultado es bien conocido. Una sociedad desmembrada, una economía postrada y el sueño para muchos cubanos con el extranjero, como válvula de escape para la represión y el control. Esto no tiene mucho que ver con el éxito de las políticas públicas, y mucho menos, con la necesaria prospección social para atinar en su diseño. Además, inventarse “conflictos e incertidumbres globales para sumar personas a fin construir visiones de futuro posibles” no parece una tarea muy interesante para los responsables políticos.

Una segunda cuestión es si realmente hay que “modificar patrones de desarrollo que han permanecido por décadas” para impulsar un pretendido cambio estructural hacia la igualdad. Pero ¿es que acaso el régimen castrista no ha atinado en su objetivo de la igualdad? Los autores de esta tesis lo que hacen es tirar por la borda medio siglo de ortodoxia impuesta básicamente para alcanzar una sociedad igualitaria. ¿Dónde quedó ese objetivo? ¿Tiene sentido volver sobre unos pasos perdidos?

Finalmente, son pocos, por suerte, los que empiezan a pensar en la utilidad de "la actualización del modelo económico cubano" y su referencia al largo plazo. A veces los funcionarios del régimen no saben qué hacer para justificar La aventura “actualizadora”. Curiosamente, el director del Instituto Nacional de Investigaciones Económicas, Alfredo García, expresó "que en los últimos años América Latina y el Caribe han registrado la ejecución de ejercicios de visión de desarrollo de largo plazo, como el que realiza la Isla dentro de su planificación". Tremendo. A nadie en su sano juicio fuera de los límites geográficos de la Isla, se le ocurren ideas estrambóticas como entregar tierras en arrendamiento a largo plazo, o autorizar un número determinado de ocupaciones para el trabajo por cuenta propia, por citar algunos ejemplos de la actualización. Estas prácticas son despreciables.

Perdidos en su laberinto, los responsables de economía del régimen castrista, el viceministro de Economía y Planificación, René Hernández, o el vicepresidente del Consejo de Ministros y titular del Ministerio de Economía y Planificación (MEP), Marino Murillo Jorge, ya no saben qué hacer para justificar una política que, a la vista de los resultados de la economía, con uno de los crecimientos del PIB más bajos de América Latina, no está dando los resultados ansiados.

La credibilidad de la economía castrista y la confianza en la misma, se sitúan en los niveles más bajos a nivel regional y así, lógicamente, se hace más difícil atraer capital extranjero. Lo realmente grave es que en su huida adelante, traten de simular con jornadas como ésta, que en otros países se cometen los mismos errores. Eso sí que está muy mal.
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Re: CUBA Y LA ECONOMÍA CASTRISTA

Messaggioda Guajiro. » 13/05/2015, 18:12

El difícil, e improbable, avance de internet en la economía castrista

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El régimen castrista ha anunciado que pretende conectar a la mitad de su población a internet antes de 2020. Un objetivo que parece improbable, si se tiene en cuenta que en la actualidad apenas un 5% de los cubanos tiene acceso a la red en su casa, en tanto que solo dos millones tienen teléfono móvil en una isla de once millones de habitantes.

El retraso que sufre Cuba con respecto a otros países de América Latina en cuanto al acceso a internet es consecuencia directa de las políticas de control del régimen totalitario sobre la población. La obsesión por evitar que los cubanos estén al tanto de los acontecimientos internacionales y que solo reciban la visión deforme del régimen de los hechos acaecidos, puede pasar a la historia si se cumplen las promesas. La conexión a internet del 50% de las familias cubanas antes de 2020 y el acceso a la telefonía móvil a un 60% de la población, puede poner fin al “embargo informativo” que obligaba a los cubanos a utilizar los medios controlados por el estado para acceder a la realidad. Lo más relevante es que el cambio anunciado se produce en un momento en que se está produciendo un acercamiento entre Estados Unidos y el régimen castrista.


El análisis de los distintos sectores de la economía castrista confirma que, desde hace años, las telecomunicaciones están siendo las actividades más dinámicas en términos de producción y empleo. Existe una demanda ampliamente extendida en la población cubana por acceder a la red de redes y obtener información real de lo que ocurre en el mundo, además de mantener contactos con la diáspora cercana a los dos millones de residentes en el exterior. Demandas sociales de esta magnitud han llevado al régimen a reaccionar. Los medios de comunicación, controlados por el estado, han venido prestando atención a esta cuestión y el número de portales y usuarios de redes sociales en la Isla se ha disparado de forma muy destacada. Se tiene la sensación que el régimen no quiere quedarse atrasado en la “batalla ideológica” de las redes y, promueve el acceso de sus defensores al conocimiento y la difusión que facilita internet para reforzar sus posiciones políticas.

Al final, como todo lo que viene ocurriendo en la Isla, el auge de las redes va a estar en función de una decisión política, y no de mercado, aun cuando es real que los precios son un fuerte elemento de distorsión que impiden a muchas familias acceder a los servicios de comunicaciones. El castrismo, como en otros muchos ámbitos, tendrá que hacer primero sus deberes, en concreto, modernizar y ampliar la actual infraestructura de comunicaciones siguiendo las recomendaciones y metas de la Unión Internacional de Telecomunicaciones UIT, agencia especializada de las Naciones Unidas en esta materia, que ya ha empezado a ofrecer asesoramiento a las autoridades. Según la UIT, Cuba ocupa el lugar 125 de 166 países del mundo en el desarrollo de las redes de comunicaciones. Hay, sin duda, mucho que hacer. Una red que, en líneas generales, es prácticamente la misma que existía antes de 1959.

Y esa modernización se puede conseguir de dos formas. O bien de manera directa a través del presupuesto estatal, lo que parece bastante improbable por la escasez de recursos del régimen, o mediante el concurso internacional de empresas que participen en la construcción de las infraestructuras, en cuyo caso, reclamarán algún tipo de participación. Este al parecer es el interés de las empresas de EEUU, pero también de algunas europeas.

Los analistas sostienen que el régimen solo está interesado en mantener el control, como en la industria hotelera, y que muy probablemente adopte el mismo modelo que con los hoteles: las empresas extranjeras los gestionan pero los activos son propiedad del estado. Trasladado a las redes, las empresas extranjeras harían las infraestructuras y después gestionarían las comunicaciones, pero la propiedad sería del estado. Al final, todo regresa al ámbito de las decisiones políticas.

Hasta la fecha no se sabe cuáles han sido los avances producidos en las negociaciones entre Estados Unidos y Cuba en materia de conectividad, que el presidente Obama estableció como una prioridad en su nueva relación con Cuba. Los equipos, tecnología y servicios de telecomunicaciones que formaron parte de la oferta inicial del presidente, no han recibido todavía respuesta del régimen castrista, y todo permanece en la más absoluta oscuridad, en tanto que se van produciendo contactos con empresas de telefonía y se anuncian operaciones, sine die.

Mientras tanto, se lanzan a anunciar objetivos improbables y difíciles, que vuelven a poner encima de la mesa, el eterno problema de la credibilidad de la economía castrista.
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Re: CUBA Y LA ECONOMÍA CASTRISTA

Messaggioda carlo » 13/05/2015, 21:38

Guajiro. ha scritto:El difícil, e improbable, avance de internet en la economía castrista

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El régimen castrista ha anunciado que pretende conectar a la mitad de su población a internet antes de 2020. Un objetivo que parece improbable, si se tiene en cuenta que en la actualidad apenas un 5% de los cubanos tiene acceso a la red en su casa, en tanto que solo dos millones tienen teléfono móvil en una isla de once millones de habitantes.

El retraso que sufre Cuba con respecto a otros países de América Latina en cuanto al acceso a internet es consecuencia directa de las políticas de control del régimen totalitario sobre la población. La obsesión por evitar que los cubanos estén al tanto de los acontecimientos internacionales y que solo reciban la visión deforme del régimen de los hechos acaecidos, puede pasar a la historia si se cumplen las promesas. La conexión a internet del 50% de las familias cubanas antes de 2020 y el acceso a la telefonía móvil a un 60% de la población, puede poner fin al “embargo informativo” que obligaba a los cubanos a utilizar los medios controlados por el estado para acceder a la realidad. Lo más relevante es que el cambio anunciado se produce en un momento en que se está produciendo un acercamiento entre Estados Unidos y el régimen castrista.


El análisis de los distintos sectores de la economía castrista confirma que, desde hace años, las telecomunicaciones están siendo las actividades más dinámicas en términos de producción y empleo. Existe una demanda ampliamente extendida en la población cubana por acceder a la red de redes y obtener información real de lo que ocurre en el mundo, además de mantener contactos con la diáspora cercana a los dos millones de residentes en el exterior. Demandas sociales de esta magnitud han llevado al régimen a reaccionar. Los medios de comunicación, controlados por el estado, han venido prestando atención a esta cuestión y el número de portales y usuarios de redes sociales en la Isla se ha disparado de forma muy destacada. Se tiene la sensación que el régimen no quiere quedarse atrasado en la “batalla ideológica” de las redes y, promueve el acceso de sus defensores al conocimiento y la difusión que facilita internet para reforzar sus posiciones políticas.

Al final, como todo lo que viene ocurriendo en la Isla, el auge de las redes va a estar en función de una decisión política, y no de mercado, aun cuando es real que los precios son un fuerte elemento de distorsión que impiden a muchas familias acceder a los servicios de comunicaciones. El castrismo, como en otros muchos ámbitos, tendrá que hacer primero sus deberes, en concreto, modernizar y ampliar la actual infraestructura de comunicaciones siguiendo las recomendaciones y metas de la Unión Internacional de Telecomunicaciones UIT, agencia especializada de las Naciones Unidas en esta materia, que ya ha empezado a ofrecer asesoramiento a las autoridades. Según la UIT, Cuba ocupa el lugar 125 de 166 países del mundo en el desarrollo de las redes de comunicaciones. Hay, sin duda, mucho que hacer. Una red que, en líneas generales, es prácticamente la misma que existía antes de 1959.

Y esa modernización se puede conseguir de dos formas. O bien de manera directa a través del presupuesto estatal, lo que parece bastante improbable por la escasez de recursos del régimen, o mediante el concurso internacional de empresas que participen en la construcción de las infraestructuras, en cuyo caso, reclamarán algún tipo de participación. Este al parecer es el interés de las empresas de EEUU, pero también de algunas europeas.

Los analistas sostienen que el régimen solo está interesado en mantener el control, como en la industria hotelera, y que muy probablemente adopte el mismo modelo que con los hoteles: las empresas extranjeras los gestionan pero los activos son propiedad del estado. Trasladado a las redes, las empresas extranjeras harían las infraestructuras y después gestionarían las comunicaciones, pero la propiedad sería del estado. Al final, todo regresa al ámbito de las decisiones políticas.

Hasta la fecha no se sabe cuáles han sido los avances producidos en las negociaciones entre Estados Unidos y Cuba en materia de conectividad, que el presidente Obama estableció como una prioridad en su nueva relación con Cuba. Los equipos, tecnología y servicios de telecomunicaciones que formaron parte de la oferta inicial del presidente, no han recibido todavía respuesta del régimen castrista, y todo permanece en la más absoluta oscuridad, en tanto que se van produciendo contactos con empresas de telefonía y se anuncian operaciones, sine die.

Mientras tanto, se lanzan a anunciar objetivos improbables y difíciles, que vuelven a poner encima de la mesa, el eterno problema de la credibilidad de la economía castrista.


Secondo me lo faranno solo dopo aver la sicurezza di poterlo tenere completamente sotto il loro controllo....
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Re: CUBA Y LA ECONOMÍA CASTRISTA

Messaggioda Guajiro. » 14/05/2015, 13:51

carlo ha scritto:
Guajiro. ha scritto:El difícil, e improbable, avance de internet en la economía castrista

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Secondo me lo faranno solo dopo aver la sicurezza di poterlo tenere completamente sotto il loro controllo....

:smt023
Infatti.....sapendo che i cinesi sono maestri in questo..... :-# stanno "valutando" (se così si può dire) :-D una compagnia cinese per lo sviluppo nell'Isola.... ::pc

Vedi: cuba-y-la-firma-china-huawei-en-negociaciones-para-internet-t38075.html
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Re: CUBA Y LA ECONOMÍA CASTRISTA

Messaggioda Guajiro. » 17/05/2015, 12:06

Ante el comienzo del XI Congreso de la ANAP

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Un artículo en Granma ( la-agricultura-cubana-t34915-100.html ) anuncia que comienza el XI Congreso de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP) de Cuba. Como ya he señalado en otros trabajos, la importancia de ANAP en la economía castrista es muy destacada, si se atiende a sus cifras: alrededor de 380.000 productores pertenecientes a 3.343 organizaciones. Tal y como se señala en la nota de Granma, los asuntos que se van a tratar en las sesiones que se extenderán hasta el día 17, no son de poca importancia. De un lado, el incremento de los volúmenes productivos y su impacto en los precios de los alimentos y en la economía del país, de otro, el ámbito jurídico con especial atención a las relaciones contractuales que se establecen entre las bases productivas y el Estado, así como el uso eficiente de los suelos y el funcionamiento de la organización de cara a su objeto social en las comunidades.

Nadie puede negar que se trate de cuestiones de menor relevancia. En un momento como el actual, en que se abren grandes expectativas de cambio y transformación en el régimen castrista, no prestar atención a este tipo de cuestiones sería una grave irresponsabilidad.

El problema es que las dos se encuentran estrechamente relacionadas con las instituciones que rigen el sistema político e ideológico implantado por los hermanos Castro desde 1959, y como se tendrá ocasión de exponer en este trabajo, si esas bases jurídicas y legales no se apartan de forma drástica, difícilmente se podrá encontrar solución.

Lo saben bien los agricultores cubanos integrados en la ANAP. Han observado que los incrementos de los volúmenes de producción tienen un impacto en los precios de los alimentos que no se corresponde con las previsiones. Si el aumento de la oferta agrícola va asociado a precios más elevados en los mercados de consumo, es porque el mecanismo oferta y demanda que regula de forma automática las decisiones de los compradores, se encuentra trastocado e impide su funcionamiento más eficiente. Los productores cubanos se ven obligados a vender al Acopio estatal una parte de su producción que, rara vez, llega a los mercados, porque la distribución logística es ineficiente, al estar controlada por el estado.

Esa ausencia de mayores niveles de producción en los mercados, que termina por deteriorarse en los campos de cultivo, es lo que incide en el desfavorable comportamiento de los precios en los mercados de consumo, y lo que obliga al estado a canalizar subvenciones a la producción, haciéndola cada vez más ineficiente. Mientras que las decisiones de producir, de vender, de distribuir, de hacer crecer la dimensión de las parcelas, de obtener libremente todo tipo de insumos,dependan de la intervención del estado, nada se podrá hacer para mejorar la eficiencia de la producción y ese objetivo de los “lineamientos” que insiste en la sustitución de importaciones.

Los granjeros de Estados Unidos, que también se benefician de importantes subvenciones de sus gobiernos estatales y federal, están muy interesados en vender sus excedentes en Cuba. No es extraño. Un mercado con grandes necesidades y una economía improductiva definen un marco excelente para irrumpir en Cuba gracias a los acuerdos que se puedan firmar entre los dos gobiernos. Pero eso no beneficia a los productores de la ANAP, que deben estar prevenidos de la competencia que van a sufrir procedente del Norte, con precios más competitivos y mucho más eficiente. O se preparan para afrontar esa mayor competencia, o serán barridos, y nadie, ni Raúl Castro, ni el régimen castrista, ni la ANAP podrá hacer nada para evitarlo. De eso deben hablar. Y empezar a pensar en cómo hacer frente a esos retos. Soluciones existen. Lo que se tiene que hacer es aplicarlas.

Y qué decir de las normas jurídicas y contractuales que regulan las relaciones entre los agricultores cubanos y el estado castrista. ¿Papel mojado? ¿Alguien sabe cuando se ha hecho cumplir uno de estos contratos? ¿Quién es el responsable en caso de incumplimiento? ¿Existe algún tribunal capaz de actuar contra los intereses del estado incumplidor, que en la mayoría de los casos, suele ser el responsable del infortunio de esas relaciones asimétricas y desiguales?

No cabe duda que este es otro aspecto fundamental que debe preocupar en ANAP. Su solución pasa igualmente por un giro de 180º en el sistema jurídico e institucional en favor de la protección de la propiedad privada, su extensión a todos los ámbitos y la creación de un marco de derechos de propiedad que otorgue garantías a los legítimos dueños para ejercer cualquier acción en los tribunales, en defensa de sus intereses. Mientras que este modelo de funcionamiento no exista en la economía cubana, los problemas seguirán existiendo, y lo que es peor, se irán agravando con el paso del tiempo.

En momentos en los que se aventuran cambios, hay que aprovechar el viento cuando sopla a favor. Desplegar las velas de la libertad económica, de los derechos de propiedad y del mercado como instrumento de asignación de recursos frente a un estado intervencionista que pretende el control absoluto del sistema, puede ser una buena actuación para la ANAP. Hacerlo más tarde, puede ser peor. Sin duda, mucho peor.
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Re: CUBA Y LA ECONOMÍA CASTRISTA

Messaggioda Guajiro. » 21/05/2015, 18:01

3 millones de turistas en 2014, ¿por cuánto tiempo?

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En un Informe reciente, la Oficina Nacional de Estadística de Cuba acaba de publicar el dato relativo al turismo en la Isla durante 2014. Según datos oficiales, el año cerró, al fin, con más de tres millones de entradas. En concreto, 3.002.745, apenas unos 2.745 por encima de la mítica cifra que las autoridades llevaban fijando como un “objetivo irrenunciable” durante más de un lustro.

Bien. Apostamos a comienzos de año que tampoco se podría cumplir con el 3 millones. Llega el momento de reconocer que nuestra previsión no se ha cumplido, y por supuesto, como corresponde en estos casos, felicitar a los responsables de la política turística por el resultado conseguido. Pero, lejos del triunfalismo castrista, el dato, siendo favorable, esconde no pocos problemas que se hace necesario delimitar.

Primero, que el crecimiento con respecto al año anterior, un 5,3% es inferior a lo que aumenta el turismo en el conjunto de América Latina, que registró un 7% según la Organización Mundial del Turismo. El continente se situó en 2014 a la cabeza en la actividad turística a nivel internacional, superando a Asía y Pacífico, con un 5% y Europa, con un 4%. En total, la región recibió 13 millones más de turistas en 2014, llevando la cifra total a 181 millones de viajeros. Se observan tasas de variación bastante similares entre América del Norte y México, un 8%, el Caribe, con un 7%, y algo menos, en América central y sur donde se registró un 6% de incremento. En todo caso, tasas de crecimiento siempre superiores a las registradas por el sector turístico castrista, que con apenas 150.173 turistas más que en 2013 (apenas un 1.1% de los que llegan a América) a la vista de estos datos, debe reflexionar sobre el sentido y significado que tiene no haber aprovechado ese flujo masivo de turistas que a nivel internacional han llegado a América Latina.

Segundo, que sigue sin visualizarse los efectos de una política de promoción turística acertada sobre los mercados de origen, lo que provoca notables distorsiones en las cifras de viajeros procedentes de las distintas zonas. Así, por ejemplo, de Venezuela procede el incremento más intenso durante 2014, un 71,6% lo que supone alcanzar una cifra de 78.839 viajeros. Pero este resultado prueba a quedar aislado con respecto al siguiente país, según el ranking, que es China, con un 27% de aumento y 28.239 turistas. En tercer lugar, y a más distancia en variación porcentual, un mercado destacado, Alemania, con un 20% de aumento y 139.136 viajeros que parece despertar del letargo de los mercados europeos. Por el contrario, países que concentran la mayor cantidad de viajeros, como Canadá, con 1.175.077 experimentan un menor crecimiento, 6,3%, y otros mercados como Reino Unido, -17,1%, Argentina, -23,7%, México, -2.2% o Argentina, -1,8% registran descensos absolutos muy significativos.

Con esta disparidad en las cifras de procedencia, que reflejan no sólo el impacto que sobre la demanda de turismo tienen las condiciones económicas internas, sino el alcance de las acciones de promoción turística y las preferencias y gustos de los turistas, entre otras variables, no se puede asumir una planificación ordenada del turismo en Cuba. Más bien todo lo contrario. Se tiene la impresión de que el régimen, que ha otorgado la explotación turística en régimen de monopolio estatal a unas cuantas empresas vinculadas al poder político, adopta una actitud pasiva hacia un sector que, como se ha mostrado recientemente en la Feria Internacional de Turismo FITUR, celebrada en Madrid, apuesta por estrategias activas de segmentación y diversificación de mercados y definición de nuevos productos turísticos para hacer frente a la intensa competencia a nivel mundial en este sector.

Si. Es cierto que han superado la mítica cifra de 3 millones de turistas, pero cabe preguntarse a la vista de lo expuesto, ¿por cuanto tiempo?
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Re: CUBA Y LA ECONOMÍA CASTRISTA

Messaggioda Guajiro. » 23/05/2015, 22:31

A vueltas con la deuda castrista

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Acabo de leer una noticia que me ha llamado la atención. (crece-interes-en-comprar-deuda-cubana-impaga-desde-los-80-t38116.html) Al parecer, desde que se anunció el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y el régimen castrista, con la posterior desaparición de sanciones, ha ha producido un incremento del interés por los bonos de la deuda castrista precisamente la que no se ha pagado ni un céntimo desde los años 80, y que se encuentra, principalmente,gestionada por fondos especializados en lo que se denomina “bonos basura”, calificados en estos términos por las agencias que se dedican a valorar la deuda de los países.

Lo realmente sorprendente es lo que ha declarado a Reuters Nicholas Berry, presidente del directorio de la firma británica Stancroft Trust, que empezó a acumular su tenencia de deuda de Cuba impaga hace 16 años. Al parecer, según declaraciones de este broker a Marti Noticias, "toda clase de gente quiere comprar deuda cubana está tocando a nuestra puerta".

Peligroso. El régimen castrista tuvo cerrado el acceso a los mercados internacionales de capitales durante largas décadas. En parte, porque la graciosa subvención soviética hacía innecesario el recurso a la financiación internacional, por cuanto se cubrían las necesidades básicas de la economía castrista, intervencionista y controlada por el estado. Al derrumbarse el muro de Berlín, y caer el régimen soviético a comienzos de los años 90, el castrismo se encontró de frente a una dura realidad.

El modelo económico, improductivo, era incapaz de generar recursos con las ventas al exterior. La economía se encontraba en bancarrota y, en tales condiciones, nadie quería prestar. Gestiones de alto nivel permitían el acceso a fondos especializados como el Club de París a cuenta de la prefinanciación de la cosecha azucarea, pero cuando Fidel Castro, en un alarde genialidad decidió acabar con el principal sector de la economía a comienzos de siglo XXI, el Club de París cerró sus puertas. El mendigo se encontró a solas rodeado de tiburones, y como casi siempre, hicieron lo peor: no pagar las deudas. Más tarde llegó el petróleo de Venezuela que contribuyó a paliar la escasez del llamado período especial y así hasta el momento presente.

El régimen castrista no ha tenido experiencia en la gestión de la deuda. Su actuación ha sido, cuanto menos, bastante impresentable. De un lado se ha jugado a la moratoria de las obligaciones, y por otro, se han modificado préstamos no reestructurados, que posteriormente se han negociado con pequeños y selectos grupo de tomadores de riesgos que ahora ha visto la luz al final del túnel, con la esperanza de una solución a los impagos
.

Es el caso de Berry, pero también el de otros más que no quieren aparecer, tal vez para no preocupar a los deudores que realmente pagan y cumplen sus compromisos. La participación de Berry en deuda nominal castrista es limitada. Según Martí Noticias, tiene unos 190 millones de dólares, sin contar el interés diferido, y en su momento, quizás en el punto más bajo de la evolución de los valores, cuando ya estaban en los niveles de “bono basura” pagó entre 1,5 y 9 centavos por cada dólar del activo. Claro, quién compra a esos precios, lo lógico es que espere a ver si suben más. Está Berry en su perfecto y legítimo derecho a esperar a que suban. Lo que ocurre es que ese optimismo no se sabe muy bien de dónde procede.

Si bien es difícil establecer el "valor recuperable" de los bonos en cesación de pago, Berry cree que 25 a 35 centavos por cada dólar representa "un buen equilibrio entre el potencial de la situación, que es muy alto, y la realidad, que no lo es tanto". Bueno, hay gente que se conforma con mucho menos.

Otro tanto se podría afirmar de Stancroft Trust, que junto a dos inversores más, creó el pasado mes de abril un comité del Club de Londres para negociar la deuda en manos del sector privado. Los tres fondos, según diversas estimaciones, tienen en su poder casi la mitad de las obligaciones del país caribeño con acreedores comerciales, que asciende a unos 1.120 millones de dólares en valor nominal capital, y otros 5.600 millones en intereses que no han dejado de aumentar desde entonces. Una pesada digestión que va a exigir medidas mucho más relevantes de asistencia financiera internacional, por las que el régimen castrista no parece querer entrar.

Porque es verdad que la mejoría de las relaciones entre el régimen castrista y Estados Unidos puede llevar a una cierta percepción de cambio. Pero suponer que bonos que carecen de valor y respaldo, empiecen a subir, es otra cosa bien distinta.

Los bonos castristas no pueden subir a corto plazo porque no se pagan. El régimen los ha olvidado, y por tanto, nadie puede confiar en títulos que carecen de respaldo. Ni siquiera los especuladores especialistas que se mueven en el muy corto plazo hacen este tipo de apuestas. Por otra parte, bonos que en 16 años no han hecho más que bajar y bajar, también seguirán mostrando ese perfil en los próximos 16 o 20, porque los fundamentales que los avalan simplemente no han cambiado.Además, otro gran problema es la credibilidad y confianza. La realidad es que nadie sabe con certeza cuál es el monto de la deuda existente, y eso, ejerce una influencia mucho más negativa aún.

Pero vayamos a los fundamentales
¿Qué son esos fundamentales? La economía castrista, improductiva y poco eficiente, dominada por el estado y sin derechos de propiedad, permanece como un fenómeno aislado a nivel internacional. Un experimento que no acaba de funcionar porque sus principios simplemente atentan contra la razón humana. La escasa convicción de los flujos de capitales internacionales en el régimen es otra. Nadie quiere tener como socio a un estado de inspiración totalitaria y socialista con la acción de oro en cualquier proyecto de inversión, y mucho menos que le digan en qué debe invertir y a qué trabajadores tiene que contratar. El capital internacional se mueve por otros factores. Hora es que se dejen de tanto marketing y hagan realmente lo que tienen que hacer.

Y una última recomendación: a toda esa gente que está llamando a la puerta para comprar bonos castristas, un consejo: prudencia, mucha prudencia. Los castillos de fuegos articiales y la fanfarria gustan a todo el mundo, pero cuando acaba la fiesta, hay que recoger los restos de suciedad. Hay que ser muy precavidos, sobre todo otorgando dinero a quién no cree en él. Que se lo pregunten a todos los que han sido expropiados o confiscados de su riqueza, sin compensación alguna, a lo largo de la historia por el régimen castrista.
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Re: CUBA Y LA ECONOMÍA CASTRISTA

Messaggioda Guajiro. » 27/05/2015, 19:18

Cuba: planificación o mercado

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Sin duda, hay momentos en la historia que nos obligan a reflexionar sobre el sentido de los hechos, lo acaecido en el pasado y, sobre todo, lo que puede ocurrir en el futuro. Viene a cuento en relación con el discurso de Marino Murillo, destacado dirigente del Buró Político del Partido Comunista de Cuba y vicepresidente del Consejo de Ministros, en la gala por los 55 años del Primer Plan de la Economía en Cuba, donde dijo, y cito textualmente, que “la planificación en el nuevo modelo económico cubano ha de tener en cuenta el mercado, pues sería un error actuar a espalda de este”.

Y ahora, justo en este momento, nos damos cuenta de la dura realidad. Nada más y nada menos, que en referencia al Lineamiento número uno, en el que se señala de forma explícita que “el sistema de planificación socialista continuará siendo la vía principal para la dirección de la economía nacional, sin obviar el papel del mercado”. Difícil es desplazarse por el filo de la navaja, cuando pesa la herencia de más de medio siglo de fracasos continuos en el modelo económico. Fracasos que otros han dejado atrás hace tiempo, como chinos o vietnamistas, y que, en cambio, por desgracia, hay quiénes se empeñan en volver a cometer, como Venezuela.


El alegato de Murillo es muy importante. No conviene olvidar que en 1959, la llamada “revolución” implantó un giro de 180º en el modelo económico de la República, transformando las estructuras económicas y la geopolítica, en función de unos criterios ideológicos importados del estalinismo más recalciltrante. Fruto de aquel modelo confiscatorio, el capital privado del país fue destruido en muy poco tiempo, y miles de cubanos vieron como el fruto de su trabajo y sacrificio de décadas pasaba a mejor vida, en este caso, a manos de una burocracia política sometida al control de la cúpula castrista. Lo que vino después es bien conocido, y no vale la pena dedicar ni un solo instante. Nunca podrán reparar el daño cometido a personas y bienes.

La cuestión es si estamos realmente ante una sincera rectificación. Murillo dijo que "las relaciones de oferta y demanda no son antagónicas con el actuar de la planificación en el país, sino que responden al desarrollo de las fuerzas productivas y a la necesidad de una integración con la economía internacional”. Yo diría más. La oferta y demanda empujan, mediante señales claras de los precios, al equilibrio de los mercados, sin que se necesite planificación alguna ni mucho menos reformulación de modelos pasados de moda. La planificación económica indicativa debe encontrar su sitio en el marco de las relaciones de propiedad que suponen un respeto jurídico para las rentas y capitales conseguidos por los agentes privados. Los gobiernos no pueden ni deben intervenir de manera absoluta en las economías, sino ejercer una función discrecional de regulación y control. Cualquier manual de primer curso de economía puede dar suficiente información a Murillo sobre cómo se debe actuar.

No coincido con Murillo cuando afirma que el modelo necesita regirse sobre bases más científicas, para proporcionar los ritmos de crecimientos necesarios para el desarrollo de la nación, ni tampoco puedo estar de acuerdo con él en que la empresa estatal, debe ser considerada el referente en los planes a los nuevos actores económicos, mediante el diseño de políticas monetarias, crediticias, fiscales y otras por los órganos rectores. Lo que tiene que averiguar Murillo, y en eso poca ayuda podrá recibir de los que le rodean, es qué porcentaje quiere de la economía para el estado y qué porcentaje para la iniciativa privada, y decidir esta cuestión cuanto antes. No puede ser que ocho años después de adoptadas las primeras medidas de los Lineamientos, todavía haya en Cuba alrededor de medio millón de cuenta propistas, y más de 5 millones, el 90% de la fuerza laboral del país, trabajando para el estado.

Me da algún temor lo que dice, “estamos obligados a hacer una planificación diferente, capaz de diseñar el desarrollo futuro de nuestro país, hay que actuar con inteligencia y creatividad”. Si lo consigue, le deseo los mayores éxitos en esa empresa. No será fácil. Pasar del intervencionismo estalinista, que es poco inteligente y creativo, a un modelo de planificación dirigido a estabilizar la economía, puede suponer mucho más que un cambio cultural y, sobre todo, recomiendo que se olvide de perder el tiempo diseñando horizontes de 30 años vista que, a la larga, terminan por no cumplirse, y a los que, además, dan unos nombres incomprensibles, algo así como “proyección multidireccional y que abarca disímiles aspectos, incluidos los referentes al bienestar de la población”.

Conclusión
Ni una cosa ni la otra. Dejar atrás la pesada herencia de la planificación estalinista puede resultar muy difícil. Otros han tenido éxito, pero Murillo no tiene clara cuál debe ser la vía a elegir. Mientras tanto, la economía sigue inmersa en un marasmo de improductividad e ineficacia donde, mira por dónde, son los emprendedores privados y los que se establecen por cuenta propia, los que están empujando con fuerza.
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Re: CUBA Y LA ECONOMÍA CASTRISTA

Messaggioda Guajiro. » 31/05/2015, 16:52

A vueltas con la Contraloría y su papel en la economía
(Un giro con il Revisore dei Conti e il suo ruolo nell'economia)


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Cada vez que la Contralora general castrista, Gladys Bejerano Portela, se dirige a los auditores para pedirles que "perfeccionen el dominio de sus funciones para hacer cumplir la legalidad" no puedo menos que sentir cierta lástima por el esfuerzo que se desperdicia con todo este teatro que, en absoluto, sirve para mejorar el modelo económico castrista. En una economía completamente intervenida por el Estado, en la que los medios de producción son de propiedad estatal y en la que las reglas de asignación de recursos del mercado están proscritas, o relegadas a un conjunto de oficios “autorizados”, ¿quién controla a quién?

Se supone que el verdadero sentido de las funciones fiscalizadoras se dirige a la actividad privada, con el ánimo de presentar cuentas claras y respaldadas por informes que garanticen a los agentes económicos la calidad de sus transacciones. En Cuba, la Contraloría se entretiene con el entramado estatal de empresas, detectando, según ella, “las deficiencias”, y dando asesoramiento a los cuadros de dirección, máximos responsables de los recursos que gestionan.


La Contraloría se hace un lío para poder justificar su actividad en la economía castrista. Su presentación en Ciego de Ávila sobre esta materia está llena de ejemplos de por qué la economía diseñada por Fidel, el Ché y heredada por Raúl Castro, simplemente, no puede ir a ningún sitio. Por ejemplo, qué sentido tiene vincular las funciones de control al plan anual de las acciones de cada empresa, sobre todo cuando los interlocutores responden, todos absolutamente todos, al único y mismo propietario: el Estado. De qué sirve que el control colabore con el director de la entidad (siguen sin utilizar el término empresa) y el auditor interno para cumplir las normas impuestas por el único que tiene poder económico real: el Estado.

En las economías modernas de mercado, la propiedad suele estar separada de la gestión. De ahí que el control aparece como una prueba de que las informaciones son las más adecuadas para interpretar la realidad de las empresas. Antes de 1959, los cubanos fueron grandes profesionales de la auditoría y el control de gestión, que en el exilio trasladaron sus técnicas a países como España, que se encontraban a años luz de los avances registrados en Cuba justo en aquellos años. La transformación del sistema económico condujo a un caos en la medición de la actividad de las empresas que se intentó corregir con el llamado perfeccionamiento empresarial de Murillo, y los recientes Lineamientos. Pero de verdad, ¿alguien cree que eso puede servir para algo?

Las funciones auditoras en Cuba no sirven. Simplemente porque el sistema económico que tratan de controlar tampoco funciona. Que expliquen, por ejemplo, qué hacen con la doble contabilidad de las empresas en CUC y CUP, que está generando distorsiones no sólo en las cuentas de las empresas sino también en las pésimas estadísticas macroeconómicas. Más burocracia y control para introducir normas que frenan el dinamismo de las empresas. Por un lado se insiste en la necesidad de que las organizaciones funcionen con mas autonomía, pero por otro, se mantiene una presión que impide orientar las actividades hacia la lógica de la sostenibilidad y rentabilidad.

La Contraloría debe preocuparse por cuestiones de gran calado. Por ejemplo, si los inversores extranjeros se interesan en la participación en alguna empresa castrista querrán conocer la realidad de las cuentas. ¿Será capaz este órgano de cumplir esta misión? Perdida en la maraña burocrática, que alimenta el funcionamiento de las organizaciones en la economía castrista, no vamos a poder esperar mucho de la Contraloría. Tan solo estas apariciones periódicas que nos producen lástima, sobre todo cuando desde la máxima autoridad de este organismo se dicen cosas tan absurdas como que, y cito textualmente el artículo de Granma, “el auditor deba tener olfato e intercambiar con los trabajadores y directivos de la entidad objeto del chequeo, en busca de las evidencias necesarias para realizar un trabajo más acabado”. Es que acaso esas evidencias no están en las cuentas, y no son estas las que deben reflejar realmente la realidad de la actividad mercantil.

La lucha contra la corrupción no se debe plantear con un “ ambiente control férreo” , porque eso inmoviliza por temor a la actuación de los agentes, sino con más transparencia y libertad. Los problemas no detectados a los que hace referencia la Contraloría, podrían salir a la superficie si se estableciese un marco claro y responsable de derechos de propiedad que fijase las posiciones de cada uno de los agentes implicados en el funcionamiento de la economía. Bordeando el modelo no se va a ningún sitio.

La Contraloría en sus condiciones actuales, simplemente no sirve.
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Re: CUBA Y LA ECONOMÍA CASTRISTA

Messaggioda Guajiro. » 02/06/2015, 18:26

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Juan Triana: “Cuba no tiene que copiar ningún modelo”

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Por Mario Vizcaíno Serrat

Es uno de los más conocidos economistas cubanos pero no por los motivos habituales que hacen célebres a los economistas –sus asesorías a políticos en campaña, sus impugnaciones a bancos, sus innovaciones empresariales, sus tesis de postdoctorado.
A Juan Triana Cordoví lo conoce “todo el mundo” en Cuba porque “se coló” en "El Paquete Semanal"; porque “rodó” de USB en USB en 2013, filmado en un*video en el que opinaba con bastante libertad sobre la situación económica en Cuba, su pasado, su presente y su futuro. Una conferencia suya dirigida a oficiales del Ministerio del Interior, se filtró -¿intencionalmente?- y dejó al descubierto algunos puntos de una agenda de análisis crítico que en Cuba no suele ser muy pública. Entre otras cosas se veía a Triana convenciendo a los oficiales de la impostergable necesidad de acceso a Internet, un asunto sin avances sustanciales hasta hoy.

* prof-da-lezione-di-economia-politica-a-ufficiali-del-minint-t35625.html

Durante esta conversación para OnCuba, Triana, investigador del Centro de Estudios de la Economía Cubana, de la Universidad de La Habana, se sumerge en un recorrido por varios temas que van desde la dañina y persistente centralización de la economía, la nueva Ley de inversión extranjera y la función de las agencias empleadoras, hasta las razones por las que Cuba se niega a copiar el modelo chino o el vietnamita.

En una segunda parte de esta entrevista que OnCuba publicará, Triana reflexiona entre otros temas, sobre la probable inflación cuando se unifiquen las tasas de cambio y quede disponible una sola moneda.

El economista cubanoamericano Carmelo Mesa Lago sostiene que el propósito de Cuba de aumentar las exportaciones, la producción y avanzar la economía en general se contradice con su centralización. ¿Usted está de acuerdo?

Hay un reconocimiento hoy de que la centralización no es necesariamente funcional a la necesidad de incrementar las exportaciones de Cuba. No solo la centralización en sí misma, sino además la manera en que se ha diseñado esa centralización, ha afectado las exportaciones, sin lugar a dudas. Más que todo por la necesidad de requerir permisos constantemente. Para exportar hace falta producir e importar, y ha habido además un proceso muy centralizado para importar e incluso para producir con asignaciones centrales de capital de trabajo y dinero para las importaciones. Esa excesiva centralización ha generado como uno de nuestros padecimientos actuales, nuestra poca capacidad para exportar. Ello tuvo mucho que ver con nuestra relación con la Union Soviética. En aquellos tiempos esa centralización era más funcional por la manera en que estaba estructurado el país y sus vínculos con el mundo, especialmente con el mundo socialista. Lo que pasa es que esa realidad cambio radicalmente a partir de los años 90, mientras algunas de nuestras instituciones y regulaciones lamentablemente apenas cambiaron.

¿Usted quiere decir que la centralización en esa etapa fue útil?

Yo quiero decir que fue funcional al modelo que tenía Cuba. No empleo la palabra útil. Funcionaba para el modelo de economía que teníamos y el modelo de inserción internacional que teníamos, que era básicamente con el campo socialista, donde también había un modelo centralizado. Teníamos planes quinquenales, conciliaciones de planes, y ahí funcionaba correctamente. Pero esa realidad cambió en los años 90.

Sin embargo, durante esa etapa, específicamente en los años 80, hubo un proceso llamado de Rectificación de errores y tendencias negativas.

Nosotros nos hemos pasado la vida rectificando. La construcción de una economía y de un país es una obra de hombres. Quizás en Cuba es más evidente la rectificación pero todos los países rectifican. Y cada gobierno rectifica al anterior, rectifica las políticas, las hace nuevas. Y Cuba no es una excepción. No hay país que no haya tenido que remodelar, rectificar, actualizar sistemáticamente. En otros países incluso se hace cada vez que un gobierno entra en el poder. En Cuba tuvimos un gobierno muy largo. Hasta hoy. Con dos presidentes, sobre una misma concepción filosófica. Pero la realidad ha ido cambiando y hemos tenido que ir rectificando porque hemos cometido errores. Pero nuestro diseño era funcional a la economía que teníamos y adonde estábamos insertados. Lo que producíamos lo exportábamos al campo socialista, en especial a la Unión Soviética. Y decidimos que lo que íbamos a exportar era fundamentalmente azúcar, algunos cítricos, varios tableros electrónicos, y algunas otras cosas como productos del mar.

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Hablemos de la Ley de inversión extranjera aprobada el año pasado. ¿Es una ley completa, o padece de defectos graves? ¿Por qué no es una ley de inversión para los cubanos?

Voy a comenzar por lo último: es una ley de inversión extranjera. Cuba tendrá que tener su ley de inversión en algún momento. Para todo el mundo. Pero hoy es una ley de inversión extranjera y por lo tanto no puede incluir a los cubanos que residen y viven en Cuba. Estaría negando la propia ley, que es de inversión extranjera. Que no tengamos otra ley que permita a los cubanos invertir de manera transparente en negocios es otro tema que habrá que discutir en algún momento, y yo espero que en algún momento se discuta. La ley actual mejora la anterior. Hay un grupo de procesos y procedimientos que los hace más transparentes. Norma el tiempo de respuesta para un grupo de negocios. Hace exenciones fiscales que la otra ley no tenía tan bien estructuradas. Si la comparamos con otras leyes de inversión de América Latina y el Caribe, de los países que pueden ser nuestros competidores, como República Dominicana, Costa Rica, Nicaragua, Panamá, nuestra ley carece de algunas prerrogativas que esas otras leyes le conceden al inversionista extranjero. Es algo que habrá que ir aprendiendo y mejorando con el tiempo. Ninguna ley es perfecta. La experiencia nos dirá hasta dónde tenemos que mejorar esta para incentivar flujos inversión extranjera directa en magnitud suficiente para resolver los problemas que tenemos hoy. Lo más importante de la ley es su filosofía, que expresa, y eso sí es un cambio radical, que la inversión extranjera directa es una necesidad para el desarrollo de Cuba. Que puede ser complemento en algunos rubros, y en otros será lo fundamental.

¿Qué opina sobre las agencias empleadoras, que son las que pagan a los trabajadores que contratan las empresas extranjeras?

Yo soy de los que no están de acuerdo con la existencia de agencias empleadoras en Cuba. Tenemos las instituciones necesarias para que las agencias empleadoras no tengan por qué existir. En todo caso para que sean un servicio más que se presta a una agencia o una empresa si lo necesita y lo contrata. Es una de las diferencias que nos ponen en condiciones desiguales en relación con las otras leyes de inversión de los países del área.

¿Hay perspectivas de cambiar eso?

No que yo sepa. Tendrías que preguntárselo al Ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera.

Todos los pronunciamientos en Cuba sobre la productividad y los salarios son invariables: para que los salarios aumenten tiene que crecer primero la productividad. Lula Da Silva, en una de sus últimas visitas a La Habana, aseguró que no es una receta inviolable y que durante su gobierno, subieron los salarios y luego creció la productividad. ¿Qué opina usted?

Lula dijo que en Brasil funcionó así. Cuando él hizo eso tenía suficientes ingresos fiscales para hacerlo. Brasil estaba gozando del boom de las materias primas. Su situación actual es drásticamente diferente. Sus ingresos fiscales han caído debido a que ha caído el precio de las materias primas, especialmente de los granos que Brasil exportaba. Sin lugar a dudas, hay una relación entre salarios y productividad. Y es como el cuento del huevo y la gallina. Si usted no crece en productividad, no puede aumentar salarios. Pero si no incentiva a los productores, no puede crecer en producción y productividad. Por tanto, hay que romper de alguna manera ese círculo perverso. Los países que tienen grandes ingresos fiscales, destinan una parte de ese dinero a incentivar algunos sectores, como parte de una estrategia de desarrollo. Y es fantástico. Otros países no pueden. Cuba tiene una restricción fiscal muy grande y tiene que hacer un ejercicio de microscopio.

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¿Qué se deja para incentivar desde las empresas y qué se deja para incentivar desde el Estado?

Lo que ha ocurrido en Cuba es que aquellas empresas que tienen altos ingresos no han logrado tener incentivos suficientes para seguir generando más exportaciones. Hablo de las grandes empresas exportadoras de Cuba, que no son más de quince. Hablo de la industria azucarera, del níquel, de la empresa que produce y exporta ron, de la empresa que produce y exporta tabaco, del sector biotecnológico, del sector de servicios médicos, el turismo. A mi juicio, ahí los incentivos han sido insuficientes porque son sectores que generan muchos ingresos, tantos como para incentivar mucho más a sus trabajadores. Sin embargo, nuestras regulaciones han impedido a esas empresas incentivar más a esos trabajadores. Eso ha cambiado últimamente. Y hoy hay un grupo de empresas que logran incentivar un poco más a sus trabajadores. Incluso en la empresa de telecomunicaciones ETECSA, donde han elevado sustancialmente los salarios de sus trabajadores. A veces en el doble, en el triple. No significa que sean los salarios que les hacen falta a los cubanos. Quiere decir que hemos multiplicado por tres el salario. Y eso es importante. Pero tenemos empresas como la que produce la cerveza de Cuba que hasta hace muy poco pagaba a sus trabajadores alrededor de 400 pesos cubanos mensuales. O Havana Club, donde el salario medio en pesos cubanos era muy bajo. Como Biotecnología, donde a ingenieros altamente calificados se les pagaba muy poco. Hoy las empresas tienen un poquito más de libertad para pagar a sus trabajadores. De hecho, ha cambiado hasta en el sentido de que a aquellos trabajadores que están bajo contratos con empresas extranjeras se les ha implementado una tasa de dos a uno para el salario que pagan las empresas extranjeras, por lo que quien antes recibía 700 cuc y no los veía, ahora recibe 1.400 pesos cubanos. Está muy distante de la tasa de 24 a 1, por lo que habría que discutir mucho sobre ese tema, pero, sin lugar a dudas, hay una mejora puntal, aun cuando está quizás lejos del salario que esos trabajadores merecen y por los cuales una empresa extranjera está pagando. Te pongo ejemplos concretos porque abordar la reforma del salario de modo general no es lo más conveniente. Hay una diferenciación grande entre los distintos sectores del país. El otro problema es que en aquellos sectores estatales no productivos, el aumento de salario ni siquiera depende de la productividad, sino de los recursos e ingresos que el Estado tenga. Y aun tenemos un aparato administrativo muy grande, diría que exageradamente grande, lo que hace que a una parte grande de los trabajadores que son decisivos y esenciales para el proyecto revolucionario, se les pague muy poco. Hablo de los médicos y los profesores, la columna que sostiene el proyecto de la Revolución cubana. Pero para pagarles más a los médicos y a los maestros hay que pagarles menos, o no pagarles, a otros empleados administrativos, muchos de los cuales no son necesarios en esos empleos. Nuestro gobierno manifestó la necesidad de mover unos 500 mil trabajadores de ese a otros sectores, como una manera de racionalizar gastos y poder dedicar esos recursos a otros sectores. Un proceso que tiene que seguir creciendo. En uno o dos años, más de 13 mil establecimientos de gastronomía y servicios que recibían salarios estatales se convertirán en cooperativas, y el Estado dejará de erogar una cantidad de dinero que podrá ser dedicado a los profesores, por ejemplo. Sobre todo a los de primaria, esenciales en la formación de nuestra niñez y nuestra juventud.

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Usted ha defendido la idea de que Cuba no copie modelos económicos, ni chino, ni vietnamita, ni de ningún otro país. ¿Esos modelos no le vienen bien al país?

Yo he dicho que Cuba no tiene que copiar el modelo chino, ni el vietnamita, lo que no significa que no aprendamos de todos: también del costarricense, del chileno, del noruego, del sueco, del canadiense, del brasileño. Construir una economía es un proceso sistemático de aprendizaje, y por lo tanto es importante conocer y aprender de las experiencias exitosas y no exitosas de otros países. El problema está en que una cosa es conocer, aprender y aplicar y otra es intentar reproducir miméticamente el modelo chino o el vietnamita o el sueco, por la razón de que nos somos ni chinos, ni vietnamitas ni suecos. Cuba tiene sus características propias, es un país mucho más pequeño que China, que tiene 1.500 millones de habitantes. Nosotros tenemos 11 millones. Tenemos una cultura occidental, modelos de comportamiento distintos a los de los chinos, y este es un país, aunque a veces cueste trabajo decirlo, con patrones culturales y de comportamiento de clase media bastante generalizados, atributos, incluso de consumo, de clase media y media baja, porque ha sido uno de los grandes logros de la Revolución: sacar a la gente de la pobreza, a mucha gente de la miseria, educar a esas personas, o al menos proporcionarles un nivel escolar alto, y en la medida en que esas personas mejoran sus aspiraciones y patrones de consumo y de cultura, cambian. Y si comparas las aspiraciones y patrones de consumo y de cultura de la población cubana, se parecen más a las aspiraciones de la clase media de un país latinoamericano que a los de China o de los sectores de más bajos ingresos de ese país.

Ningún cubano aceptaría, bajo ningún concepto, que una parte de su familia muriera de hambre. Ningún cubano quiere renunciar a lo que ha logrado después de 50 años. Para nosotros la educación es sagrada, la salud es sagrada, aunque estén deterioradas materialmente. Y ninguno de nosotros quiere caminar hacia atrás. Porque es un valor implantado en nuestra manera de ser. No son los casos de China ni de Vietnam. Ni de Brasil. Ni de México. Nosotros no tenemos que discutir casos sociales tan complicados como el de niños de cuatro años vendiendo agua de coco o cocos de agua en una esquina durante 12 horas. Ni la prostitución infantil ni el trabajo infantil. Tenemos otras desigualdades, otras inequidades. Tenemos otra manera en la que se expresa la pobreza. Y es el resultado de la Revolución. Tenemos muchas cosas que mejorar, rectificar, pero la manera en que hay que hacer el socialismo en Cuba es diferente a la manera china, a la forma en que se hizo en Vietnam, que cuando comenzó su transformación tenía un 80 por ciento de la población viviendo en la miseria. No en la pobreza que nosotros conocemos. En la miseria. Hoy es un logro de los vietnamitas tener solo al 16 por ciento de la población viviendo en la miseria.

Cuba no publica datos oficiales sobre la pobreza.

Pero sabemos que existe. Podemos ir a los barrios más pobres de las provincias más pobres, por ejemplo, Guantánamo, y veremos una diferencia sustancial entre esa pobreza y la que los vietnamitas encontraron cuando fueron a empezar su transformación. La relatividad existe. Mientras que para un país el hecho de que el 50 por ciento de sus habitantes tengan agua potable puede ser un éxito, para nosotros es un fracaso. Dos lecturas diferentes del mismo dato. En un país puede ser un logro que hoy tenga una tasa de mortalidad infantil de 12 por mil nacidos vivo, para nosotros es un fracaso. Son realidades diferentes. Uno puede estar en Asia, el otro en el Caribe. Uno está a miles de kilómetros de Estados Unidos, el otro a 90 millas. Uno vivió una realidad, otro vivió otra. Es muy difícil mimetizar modelos económicos. Cada experiencia de desarrollo es única en sí misma, aunque haya leyes generales y regularidades que hay que cumplir.
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